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Opel Astra 2.0 CDTI 160 CV Cosmo
Automático

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LA APUESTA DE OPEL

Opel renueva el
Astra
con la intención de pelear en un segmento que en Europa es
propiedad del todopoderoso
Volkswagen Golf y el equilibrado
Ford
Focus
Mejora patente
Con
este Astra, tercero entre los bautizados con este nombre, Opel busca
un verdadero revulsivo que consiga atraer la mirada de los
compradores obsesionados con el VW Golf o el Ford Focus que son los
compactos más vendidos en Europa durante el pasado año 2009. Para
ello además de un bonito envoltorio, ha desplegado toda la
artillería tecnológica y lo ha dotado con toda una serie de gadgets
más habituales en berlinas de segmento Premium. Este nuevo Astra
crece en tamaño y se convierte en el más grande de todos sus rivales
con sus
4,42 metros de longitud. Con respecto al Astra anterior aumenta
también su anchura de vías delante en 56 milímetros y 70 en el eje
trasero por lo que su comportamiento mejora considerablemente al del
modelo anterior.
Interior de inspiración
Este
nuevo Astra toma prestado algunos elementos del interior de su
hermano mayor, el
Insignia. Cuadro de mandos, volante y una configuración similar
en el salpicadero central de los controles de audio y climatización.
Lo primero que nos llama la atención de su interior, es precisamente
esto, los cerca de cuarenta botones agrupados en la
consola central. Resultan visualmente muy atractivos pero poco
prácticos para ser usados con rapidez durante la conducción al estar
todos muy concentrados en una sola zona. En el diseño del interior
los extremos finales del
salpicadero están sobreelevados y se prolongan en las puertas,
esto transmite cierta sensación de estar encajonados, este diseño es
similar al del Insignia, aunque en éste los extremos están más
suavizados, menos marcados, y no transmite la misma sensación de
agobio. El
volante, idéntico al del Insignia cuenta con una pieza de
aluminio pulido de muy buena presencia y aspecto duradero. No ocurre
lo mismo con la pieza cromada en la que va colocada la
palanca
del cambio automático, ésta aparenta ser de un material plástico
de no muy buena calidad y que parece tener mal envejecimiento.
La
posición al volante es muy buena, adaptable a cualquiera, pero la
presencia del pilar A, el que sujeta el cristal delantero, dificulta
algo la visión a la hora de tomar curvas a izquierdas. Por lo demás
la calidad del resto del interior es muy buena. Destacamos
especialmente el equipo de sonido opcional de marca
Infinity. Con los nueve altavoces, procesador digital y los
canales directos de 7x45W, ofrece una calidad de sonido poco
habitual. En cuanto al espacio para los
pasajeros es posible que las nuevas tendencias en cuanto al
número de hijos, empuje a las familias de cinco integrantes a
plantearse otro tipo de vehículos de tipo monovolumen, el caso es
que muy pocos compactos suelen pensar en el quinto pasajero a la
hora de desarrollar sus modelos. En este caso particular cuatro
pasajeros viajan con bastante espacio, sobre todo en altura, pero el
quinto pasajero no cuenta con demasiado espacio para las piernas por
culpa de la consola central. El
maletero ofrece varias posibilidades de configuración con el
sistema denominado Flex Floor, que es básicamente una tapa
desmontable que podemos colocar a diferentes alturas en función de
las necesidades, una de las ventajas es que podemos conseguir un
espacio de carga completamente plano. El volumen total del maletero
es de
370
litros, cifra discreta en comparación con sus rivales, sobre
todo si tenemos en cuenta que el Astra es el más grande de todos.
Como ejemplo un
Renault Mégane dispone de 405 litros.
En carretera
Aunque
oficialmente se ha mejorado la sonoridad nos ha parecido más ruidoso
de lo que esperábamos, por suerte esto solo sucede en frío y al
ralentí, en marcha el nivel sonoro es muy bajo y nos olvidamos
completamente de que vamos conduciendo una mecánica diésel. Estrena
un nuevo eje trasero con timonería Watt, este sistema compensa los
movimientos de un lado ejerciendo fuerza con la misma intensidad en
el contrario con el fin de aumentar la estabilidad. Por si esto
fuera poco se le dota también, en opción, de una suspensión
“inteligente” denominada Flex Ride, también presente en el Insignia.
Con este sistema podemos mediante unos botones en el salpicadero,
modificar la respuesta del motor, amortiguadores y asistencia de la
dirección en función de tres modos predefinidos: Normal,
Sport
y
Touring. Mientras circulamos con la suspensión en modo “normal”
el Astra tiene un comportamiento extremadamente cómodo aunque no por
ello se muestra inestable. El
motor
en este modo “normal” no aparenta tener 160 caballos, hasta que no
apretamos el botón de sport y el cuadro de relojes cambia su
iluminación al color rojo, no empezamos a notar algo del brío que
esconde bajo su capó. La suspensión se vuelve más seca, aunque no
incómoda. Por suerte podemos configurar a nuestro gusto todas estas
funciones para combinarlas de la forma que más nos plazca. Aunque no
me parece que el precio de esta opción sea elevado en conjunto con
el precio del coche, para los conductores que no quieran gastarse
los 750 euros que cuesta, por 150 euros podrán elegir el chasis
deportivo rebajado. Lógicamente perdemos la posibilidad de regular
nada pero es un buen término medio entre un chasis estable y un
confort de marcha razonable La dirección es eléctrica y eso hace que
transmita algo menos de sensaciones al conductor, a cambio en viajes
largos resulta menos agotadora. El volante heredado del Insignia
carece de levas en el volante, por lo que o circulamos en modo
automático o utilizamos la palanca de cambios en modo secuencial. A
pesar de que el nuevo Astra es un coche bastante pesado, 1.590
kilos, no se resiente en las
curvas ya que su chasis lo resiste todo. Las aceleraciones y la
velocidad punta no son brillantes y aquí se ve superado por la
competencia, a cambio sus consumos se mantienen entre los mejores.
Las emisiones de CO2 tampoco se colocan entre las mejores de la
competencia, un
Golf 2.0 TDI con 170 caballos y cambio automático, emite menos
CO2 que el Opel.
El ojo de Opel
Nuestra
unidad de pruebas montaba el sistema de reconocimiento de señales de
tráfico Opel Eye, estrenado en el Opel Insignia y opcional por 350
euros. Con él podemos ver permanentemente en el display central del
cuadro de instrumentos los límites de velocidad y las prohibiciones
de adelantar de cualquier carretera por la que circulemos.
Desarrollado conjuntamente por los ingenieros de Opel y de Hella,
esta cámara del tamaño de un teléfono móvil va instalada en el
parabrisas delantero, entre el parabrisas y el retrovisor. Gracias a
su gran angular y alta resolución, es capaz de leer cualquier señal
de tráfico para mostrarla instantáneamente en dicho display durante
unos cuantos segundos, si nos olvidamos de mirar o queremos
recuperar esa información, podemos hacerlo mediante un botón en el
volante. En la práctica detectó hasta señales viejas de obras con el
frontal bastante estropeado y de menor tamaño a las habituales. Este
sistema viene asociado al
Aviso
de cambio de carril por 350 euros más, un pitido nos alerta si
pisamos una línea con lo que podría llegar a evitar un accidente por
quedarnos dormidos al volante o por alguna distracción. Tranquilos,
no suena permanentemente, es inteligente y si activamos el
intermitente, detecta que el cambio es intencionado y no se activa.
El navegador opcional, disponible a partir de 500 euros, se mostró
muy sensible a las interferencias de los teléfonos móviles y solo si
colocábamos el móvil en la guantera de la puerta lográbamos que la
pantalla del navegador no parpadeara por culpa del teléfono.
La gama
Hasta
la llegada de las versiones de tres puertas GTC, y familiares, este
modelo estará conviviendo con las versiones antiguas y solo se
comercializará con cinco puertas.
La gama mecánica está formada dos motores 1.4 Turbo de 100 y 140
caballos, un 1.6 litros de116 y el más potente 1.6 Turbo de 180
caballos. En la parte diésel nos encontramos con una mecánica de 1.7
CTDi de 110 y 125 caballos y el tope de gama 2.0 litros de 160
caballos. La transmisión automática de seis velocidades está
disponible para el motor diésel de 160 caballos, como el de nuestra
prueba, y para todos los de gasolina. Los acabados se dividen en
Essentia, Enjoy, Sport y Cosmo. Los dos primeros montan llantas de
16 pulgadas, que aumentan a
17
en los más lujosos Sport y Cosmo. El modelo de acceso es el 1.4 de
100 caballos y parte de los 14.200 euros, el techo en cuanto a
precio sería el Turbo de 180 caballos de gasolina con 23.500 euros.
La conclusión
La fecha en la que ha sido comercializado el Astra, le da un respiro
para afianzarse en las ventas. Sus peores rivales están pendientes
de una renovación en breve, Focus, o ya llevan tiempo en el mercado
y no juegan la baza de la novedad, Golf. Es cierto que si el Astra
quiere triunfar entre todos sus rivales, va a tener que pelear muy
duro en aspectos como el precio, porque salvo los mencionados
gadgets tecnológicos no aventaja por nada en especial entre sus
rivales, ni siquiera por espacio a pesar de ser el más grande.
Está muy bien rematado y no tiene ningún punto claramente criticable
a la vez que mejora claramente al anterior pero lo que también es
cierto que no brilla de forma destacable entre el resto de sus
rivales.
A favor
- Estética acertada (Su nueva imagen es discreta pero muy
atractiva).
- Sistemas de ayuda a la conducción (Opel Eye, funciona muy bien
a pesar de la mala calidad de algunas señales de tráfico).
- Suspensiones (La estabilidad es muy elevada y el grado de
confort también).
En contra
- Motor ruidoso (A ralentí).
- Levas (No hay posibilidad de llevar levas en el volante).
- Tamaño (Es un coche de gran tamaño para ser un compacto, pero
sin embargo el interior es simplemente correcto).
Prueba y Redacción:
arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Junio
2010
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