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Opel Astra 1.7 CDTi 110 CV EcoFlex Energy

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PIENSA EN VERDE

La crisis mundial y la cada vez más extendida conciencia
ecológica está provocando que casi todas las firmas automovilísticas
lancen productos con una etiqueta verde. Etiqueta que conlleva,
entre otros, la utilización de motores diésel de bajo consumo con
una mínima emisión de contaminantes a la atmósfera y que, además, se
traduce en un ahorro en la compra del vehículo. Es el caso de este
Astra EcoFlex.
Una alegría para el bolsillo porque el Gobierno, desde el 1 de
enero, ha eliminado el importe del ‘Impuesto de Matriculación’ a
aquellos vehículos que considera ‘limpios’. Estos son los que emiten
menos de 120 gramos de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Casi
todas las marcas disponen de estas versiones ecológicas en su
catálogo con diferentes denominaciones más o menos fáciles de
identificar. Opel las denomina EcoFlex;
Mercedes Benz, BlueEfficiency;
Volkswagen, BlueMotion; y
BMW,
EfficientDynamics, por poner algunos ejemplos.
Motor limpio
Veamos qué tiene de ecológico el Opel Astra protagonista de esta
prueba. Para empezar, su motor cumple con las premisas del Gobierno
para ahorrarse el pago del impuesto, ya que emite 119 gramos de CO2.
Se trata de un 1.700 centímetros cúbicos, derivado de uno de
1,3 litros, animado con turbocompresor de geometría variable,
inyección directa múltiple mediante conducto común (common rail) y
culata multiválvula, que anuncia una potencia de 110 caballos y un
consumo medio de sólo 4,5 litros. La clave en la reducción de
contaminantes está en la incorporación de un filtro de partículas
carente de mantenimiento. Otros cambios son la reprogramación de la
unidad de control y la disminución de la velocidad del motor al
ralentí. Asociado a la tracción delantera, monta una caja de cambios
manual de 6 marchas que recibe un estiramiento de las relaciones más
largas. Otro detalle modificado es la velocidad mínima de la bomba
que abastece la dirección asistida.
Además de estas mejoras mecánicas,
Opel
asegura que su Astra Ecoflex reduce su peso total en 30 kilogramos y
que optimiza la aerodinámica de la carrocería gracias a una altura
ligeramente reducida –por la utilización de unos muelles de
suspensión más cortos–, a la optimización de las tomas de aire
frontales, al carenado de los bajos del motor y a la utilización de
unos neumáticas de baja rodadura.
Consumo por encima de lo esperado
Todos estos cambios deberían suponer unas cifras de consumo
realmente espectaculares, algo que se constata sobre el papel pues
la firma alemana asegura una cifra mínima de 4,5 litros cada 100
kilómetros. Dato importante si se tienen en cuenta las cifras del
motor
1.3 CDTi de 90 CV –5,1 litros y 137 gramos de CO2–, pero que
contrasta con las mediciones hechas en la práctica. Así, el consumo
real que he conseguido en autovía, acariciando levemente el
acelerador y utilizando marchas largas con el régimen del motor
mantenido siempre en el tramo más óptimo del
cuentarrevoluciones –entre 1.250 y 2.500 vueltas, zona marcada
en verde en el reloj– ha sido de 7,34 litros –6,3 según el ordenador
de a bordo–, y de unos 10 litros en conducción deportiva –8,1
indicaba la pantalla de información–. Estas cifras no sólo lo alejan
de los datos que ofrece
Opel, sino
que lo distancia de otros competidores más modernos del mismo
segmento, como por ejemplo el
Volkswagen Golf 2.0 TDi de 110 CV –véase
la prueba en Arpem–, con el que conseguí un ahorro de nada menos
que 2 litros cada 100 kilómetros en el mismo recorrido interurbano
con idéntico tipo de conducción.
Prestaciones justas
En cuanto a la capacidad dinámica,
este Astra con motor ecológico
tampoco sale bien parado si seguimos comparándolo con la versión ya
mencionada del
Volkswagen Golf. En todos los apartados –aceleración,
recuperación y frenada–, gana el Volkswagen con un amplio margen. El
Opel es 1,2 segundos más lento en aceleraciones de 0 a 100
kilómetros/hora –11,2 frente a 12,4–; también es 1,2 segundos menos
rápido en hacer el 0-400 –17,5 frente a 18,7–; y es 8 décimas más
lento en alcanzar los 1.000 metros desde parado –33,3 segundos el
Volkswagen, 34,1 el Opel–. Y en el apartado de recuperaciones ocurre
casi lo mismo: el Volkswagen pasa de 80 a 120 kilómetros en cuarta
velocidad en 8,1 segundos –9,5 el Opel– . Esta cifra la mejora el
Opel si se realiza con una marcha más larga: en quinta velocidad el
Volkswagen precisa de 14,3 segundos mientras que el Opel se desquita
con un crono de 13,7. Más preocupante son las cifras de frenada: si
de 100 a 0 kilómetros el Volkswagen recorre 33,3 metros, el Opel
para 5,1 metros más tarde. Además, la utilización de los frenos del
Opel es muy sensible a un uso intensivo pues pierden eficacia muy
pronto.
Estas peores prestaciones del Astra se justifican si se tiene en
cuenta que el alemán es un modelo ya veterano con unos 10 años en el
mercado, que será sustituido posiblemente el próximo año, cuya
tecnología en general no está en el mismo nivel de desarrollo que
vehículos más recientes. No obstante, el Astra cuenta con varios
argumentos muy interesantes a su favor. Por un lado es un coche cuyo
precio es muy atractivo ya que esta versión EcoFlex con acabado
Energy se puede conseguir por un precio rompedor: 16.200 euros, más
barato que prácticamente cualquier modelo de la competencia –unos
4.000 euros menos que la versión más económica del
Volkswagen Golf 2.0 TDi 110 caballos–. Por si fuera poco, el
Astra hace gala de un equipamiento muy abundante tanto de serie como
disponible en opción.
Puesto de conducción
Al acceder al puesto de conducción de
este Astra se percibe un buen
espacio en las plazas delanteras y una visibilidad óptima hacia
todos las direcciones. El asiento es muy cómodo y algo duro, una
garantía para hacer muchos kilómetros sin cansarse en exceso, y
lleva inserciones en piel y tela. Cuenta con varias regulaciones: en
altura, longitud, apoyo lumbar, respaldo y el borde de la banqueta
puede bascular hacia arriba o hacia abajo. Estas opciones, junto con
un
volante ajustable en profundidad y altura permiten una óptima
postura. Por cierto que el
asiento del acompañante no es tan completo pues sólo permite el
movimiento en longitud y regular el respaldo. En ambos asientos los
apoyacabezas no pueden inclinarse; en cambio, disponen de un
útil botón para deslizarlos de arriba a abajo sin dificultad.
La ergonomía del puesto de conducción no es de lo mejor ya que las
teclas que controlan los elevalunas,
espejos y cierres de seguridad de puertas y ventanas se sitúan
algo lejos de la vista de quien conduce. Tampoco me gusta donde se
ubican los mandos del climatizador, muy debajo de la
consola central. Sí está bien que el
volante cuente con varios botones desde los que se maneja un
sistema de audio que permite la conexión de lectores de archivos de
música MP3 tipo iPod. La
palanca de cambios cuenta con un tamaño pequeño, muy cómodo,
aunque su accionamiento se ve limitado si se mantiene el
apoyabrazos bajado ya que toca constantemente con el brazo
molestando el manejo del cambio.
Información correcta
La información que dispone el conductor es correcta. Delante del
volante cuenta con tres esferas:
cuentarrevoluciones, velocímetro y nivel de combustible. Se echa
de menos un lector de la temperatura del agua. Una pequeña pantalla
informa de los kilómetros totales y los parciales –este último no es
doble–. En la parte alta de la
consola central, encastrado en el salpicadero, se aloja una
pequeña pantalla desde la que se controla un sencillo ordenador de a
bordo, con funciones básicas tipo consumo instantáneo y medio,
autonomía, temperatura exterior y hora, además de todo lo referente
al equipo de audio y de climatización. Sí me parece muy útil que
disponga de un sencillo pero muy válido control de la velocidad de
crucero, que se maneja desde la palanca izquierda de los
intermitentes.
Calidad interior
La calidad de los materiales empleados en el interior está bien
resuelta. Abundan los plásticos blandos con textura granulada, sobre
todo en la parte alta del salpicadero, y el resto, sin ser de gran
calidad, parecen robustos y carecen de bordes cortantes o zonas
sueltas. Esta versión cuenta con algunos detalles con aspecto de
aluminio, como unas bandas transversales en salpicadero y puertas,
además de cerquillos en el pomo y funda de la
palanca de cambios. La
consola central va adornada con un material oscuro y brillante
que también se encuentra en el
volante. El techo, grueso y sin ajustes deficientes, aloja luces
dobles e individuales tanto en la zona delantera como en la trasera.
Un buen detalle es la iluminación que incorporan ambos quitasoles,
así como los tres asideros del habitáculo –el del conductor se
sustituye por un portagafas–. Los huecos para llevar cosas no
abundan y tampoco son muy amplios: delante va una guantera
iluminada, dos huecos en las puertas –no sirven para llevar una
botella de 1,5 litros–, otro debajo de la palanca del freno de mano
y uno alargado escondido debajo del
apoyabrazos.
Puertas traseras amplias
El acceso a la parte trasera de
este Astra de cinco puertas es
realmente bueno. Esto es así por el gran hueco que dejan libres las
puertas una vez abiertas y al diseño de aquellas, especialmente
cuidado. Los
asientos de esta zona son cómodos aunque sólo permiten acomodar
a dos adultos y un niño, dado que no es excesivamente ancho. El
espacio libre para las piernas resulta óptimo para prácticamente
cualquier persona. La altura también es digna de mención y la
sensación de espacio se amplía gracias al abombamiento del techo en
esta zona. Monta tres reposacabezas, dos estándar y un tercero, el
del centro, cuyo recorrido hacia arriba es menor que los de los
laterales, algo que sirve para mejorar la visibilidad hacia atrás
del conductor. Para alojar pequeñas cosas, los acompañantes de la
parte posterior cuentan con un hueco en cada puerta y otro central
ubicado en la parte trasera del
apoyabrazos, además de un bolsillo portarrevistas en la espalda
de cada uno de los asientos delanteros. Hay que destacar la amplia
forma que tienen los apoyabrazos laterales.
Maletero aprovechable
La zona destinada para la carga ofrece un buen espacio y formas
regulares, muy aprovechable, para llevar una variedad de bártulos.
La altura del borde del paragolpes al suelo es reducida, lo que
permite elevar objetos de peso sin hacer demasiado esfuerzo, además
de contar con una boca con cierta amplitud. Existe la posibilidad de
partir los respaldos de los asientos traseros en dos partes no
simétricas en proporción 60/40, lo que amplía mucho las
posibilidades de carga. El equipamiento del maletero resulta escaso:
aunque lleva una pequeña luz y cuatro ganchos para asir una red,
carece de huecos para dejar objetos. Tan sólo hay una cinta de goma
para sujetar algo de pequeño tamaño. Sí está muy bien la bandeja
pues tiene un aspecto bastante robusto y va perfectamente anclada,
algo que no suele ocurrir en muchos coches del segmento. Debajo del
suelo del maletero se coloca la rueda de repuesto, un modelo de
emergencia y pequeño tamaño cuyo uso es limitado.
Comportamiento neutro
Al volante del Astra todo es sencillo. La conducción resulta siempre
cómoda, sobre todo circulando por autovía. El tacto del
volante es bueno y la respuesta de la dirección, sin ser rápida,
permite cambios de trayectoria ágiles. La estabilidad en recta está
garantizada, así como la comodidad de los ocupantes siempre que el
firme se encuentre en óptimas condiciones. De lo contrario, la
suspensión, algo dura y seca, transmite demasiadas vibraciones al
interior. En curva la sensación de aplomo es alta; el coche tiende a
deslizarse de manera neutra sin que se perciban incómodos balanceos
de la carrocería, algo de lo que es responsable los muelles que
lleva esta versión EcoFlex, de menor longitud que los normales. Es
realmente difícil que el coche muestre tendencia alguna a sobrevirar
o subvirar más de la cuenta; en el caso de irse la zona trasera, el
eje posterior no ayuda demasiado pues carece de agilidad. Sí he
notado cierta tendencia a que se hunda excesivamente la carrocería
en apoyos muy fuertes, aunque la sensación de seguridad siempre es
elevada.
Motor poco elástico
El motor, con 260 Nm de par a 2.000 revoluciones, tarda en alcanzar
revoluciones y ofrece un margen de utilización algo limitado, que va
desde las 1.500 vueltas hasta aproximadamente las 4.200. Tampoco
ayudan unos desarrollos de cambio demasiado largos en las dos
últimas marchas, lo que obliga a utilizar la
palanca de marchas –de accionamiento algo lento pero muy
preciso– con demasiada frecuencia a la hora de adelantar. El
cuentarrevoluciones marca una zona verde en el tramo que va de
las 1.250 a las 2.500, un margen corto pero útil si lo que se quiere
es consumir lo mínimo en trayectos largos. La insonorización del
habitáculo es normal ya que no se oyen demasiados ruidos procedentes
del motor ni de los bordes de la carrocería. El capot debería contar
con algún tipo de aislamiento en su cara interior y carecer de
bordes de chapa cortantes en la zona de acceso al gatillo de
apertura..
Conclusión
Este
Opel Astra en versión EcoFlex de 110 caballos es un coche
interesante si lo que se busca es un vehículo familiar realmente
económico de adquirir. No está a la altura de sus competidores más
modernos, algo que se nota en unas prestaciones poco competitivas,
pero a cambio disponemos de un vehículo robusto, bien acabado,
válido para casi todo y con un equipamiento tanto de serie como
opcional bien surtido. La unidad probada contaba, entre otros, con
seis airbags, climatizador, ordenador de a bordo, equipo de audio
con enchufe para un iPod, llantas de aleación de 16 pulgadas,
faros antiniebla delanteros y control de estabilidad no
desconectable.
Lo destacable
-Precio muy competitivo.
-Cambio de seis velocidades.
-Motor ‘ecológico’.
-Interior robusto y bien acabado.
-Numeroso equipamiento disponible.
-Cómodo y fácil de conducir.
Lo mejorable
-Suspensión dura.
-Motor perezoso y de consumos mejorables.
-Dirección algo lenta.
-Reposacabezas sin regulación en inclinación.
-Modelo algo veterano, posiblemente sustituido en 2010.
-Capot sin aislamiento y con zonas cortantes.
Prueba y Redacción:
arpem.com
Abril 2009
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