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Puesto de conducción Al acceder al puesto de conducción de este Astra se percibe un buen espacio en las plazas delanteras y una visibilidad óptima hacia todos las direcciones. El asiento es muy cómodo y algo duro, una garantía para hacer muchos kilómetros sin cansarse en exceso, y lleva inserciones en piel y tela. Cuenta con varias regulaciones: en altura, longitud, apoyo lumbar, respaldo y el borde de la banqueta puede bascular hacia arriba o hacia abajo. Estas opciones, junto con un volante ajustable en profundidad y altura permiten una óptima postura. Por cierto que el asiento del acompañante no es tan completo pues sólo permite el movimiento en longitud y regular el respaldo. En ambos asientos los apoyacabezas no pueden inclinarse; en cambio, disponen de un útil botón para deslizarlos de arriba a abajo sin dificultad.
La ergonomía del puesto de conducción no es de lo mejor ya que las teclas que controlan los elevalunas, espejos y cierres de seguridad de puertas y ventanas se sitúan algo lejos de la vista de quien conduce. Tampoco me gusta donde se ubican los mandos del climatizador, muy debajo de la consola central. Sí está bien que el volante cuente con varios botones desde los que se maneja un sistema de audio que permite la conexión de lectores de archivos de música MP3 tipo iPod. La palanca de cambios cuenta con un tamaño pequeño, muy cómodo, aunque su accionamiento se ve limitado si se mantiene el apoyabrazos bajado ya que toca constantemente con el brazo molestando el manejo del cambio.
Prueba y Redacción: arpem.com
Abril 2009
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