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RESPETO
Nissan tiene una larga tradición con el deportivo Skyline GT-R. Cuando reapareció esta versión en 2008 sorprendió a todo el mundo del automóvil por superar en prestaciones a los reyes de la categoría y batir récords en Nurburgring. Ahora vuelve de nuevo a la carga con esta versión mejorada que amenaza no ser la última. Sus siglas son la abreviatura de Gran Turismo Racer.
La historia Los comienzos del Skyline GTR se remontan a mediados de los 60. Aunque el primer Skyline hizo su debut en 1957, éste fue construido por Prince Motor Company y no fue hasta 1.966, cuando Nissan se hizo cargo de esta compañía, el nacimiento del primero bajo la marca nipona. Se llamaba 2000 GT-R tenía seis cilindros en línea y 160 caballos. En sus comienzos fue segundo en la primera carrera en la participó en 1.964, y durante la carrera fue capaz de quedar por delante incluso de algún Porsche de la época.
El modelo que probamos ahora en ARPEM es una evolución potenciada y con ligeros cambios de la primera versión aparecida que en el momento de su lanzamiento, contaba con 485 caballos. Esta segunda entrega ofrece 45 caballos más, 530, aunque siempre existieron rumores de que las primeras unidades ya alcanzaban los 500 caballos ahora si que se puede afirmar que sobrepasa esta cifra. También se ha mejorado la economía en el consumo, algo que resulta todo un logro teniendo en cuenta el aumento de potencia. Para llegar a los 530 caballos se ha aumentado la presión de sobrealimentación, posible gracias a las mejoras en refrigeración para lo que entre otras cosas se han rediseñado las entradas frontales al mismo tiempo que han aumentado el caudal de la línea de escape. También encontramos una profunda revisión en frenos, ahora de 290 mm, e incorpora algunos cambios menores estéticos como las dos tiras de leds frontales con la función de luz día, nuevas estrías en el paragolpes y un nuevo difusor trasero. Con estos últimos cambios la aerodinámica se rebaja en un punto, CX de 0.268.
Las versiones
En España solo se comercializan dos versiones:
Premium y
Black. Ambas con la misma mecánica, un V6 de 3.799 cc con
tracción integral y dos turbos.
Los interiores Como si de un avión a reacción se tratara el GT-R ofrece una cantidad de información al conductor nunca vista hasta el momento en coches deportivos. Fuerzas G laterales y de aceleración/frenada, grado de utilización del acelerador, ángulos de dirección del volante y un sinfín de datos se pueden visualizar a gusto del consumidor en el display del navegador, tengo que reconocer que no presté ninguna atención a toda esta información en los primeros instantes debido a que la conducción requería toda mi atención. Más tarde con calma se puede observar la gran cantidad de información que facilita su display en el que podemos encontrar también presión del aceite, temperatura exacta del agua, temperatura del aceite, etc.
En carretera En lo largo de todos los años que he disfrutado conduciendo y probando coches han pasado por mis manos modelos de Lamborghini, Pagani, Ferrari o Porsche de aspecto más deportivo que este Nissan, con motores a priori más poderosos y sobre todo con un coste económico increíblemente superior. Sin embargo tengo que reconocer que ninguno de ellos me ha producido el efecto que me ha causado esta versión de GT-R. Por su gran tamaño, peso bastante elevado (1.815 kilos) y las cuatro plazas homologadas me había hecho una idea equivocada de lo que realmente es este deportivo de pura raza.
Las llantas cuentan con un aleteado especial y un reborde más pronunciado para evitar que los neumáticos se deslicen sobre ellas durante las fuertes aceleraciones o frenadas y que los neumáticos antipinchazos se mantengan en su lugar si pierden presión de aire. En cuanto al consumo, ¿A quién le importa el gasto de combustible?, diremos simplemente que en conducción radicalmente deportiva la autonomía puede llegar a ser de 200 kilómetros y el consumo menor que puede tener difícilmente bajará de los 10 litros pero también que será el dinero mejor gastado por el enorme placer que obtenemos a cambio.
Rivales En un principio el GT-R puede parecer un compendio de lo que no debe ser un coche deportivo. Es demasiado grande, muy pesado, complejo y puestos a exigir caro para un sueldo normal. Pero basta echar una mirada a sus competidores para salir inmediatamente de nuestro gran error. Es tal la eficacia del Nissan que desde su lanzamiento en 2008 vapuleó a rivales de la talla de un Porsche 911 Turbo o al Corvette ZR1. Tanto Porsche como Chevrolet se pusieron manos a la obra y han vuelto con nuevos modelos con lo que las diferencias entre los tres ya no son tan abultadas no así los precios. Este modelo de Porsche fue el sirvió de fuente de inspiración durante el desarrollo del GT-R y al que tomaron como ejemplo para intentar superar en prestaciones y comportamiento.
¿te ha gustado?
A favor: - Prestaciones (Pocos deportivos le superan, entra de lleno en el club de los elegidos que aceleran de 0 a 100 kms/hora en tres segundos y medio o menos). - Precio (La mayoría de modelos que se le aproximan en prestaciones cuestan como mínimo el doble o incluso más del triple del precio del Nissan) - Maletero (Para tratarse de un superdeportivo tiene un maletero muy digno casi a la altura de un compacto tamaño Volkswagen Golf). - Estética (No es tan vistoso como sus rivales pero es un modelo más exclusivo y difícil de ver que un Porsche o un Ferrari por lo que todo el mundo vuelve la cabeza cuando pasa a su lado).
En contra: - Ruidos de transmisión (En marcha hay todo un variado surtido de sonidos que elevan la de por si elevada rumorosidad del interior). - Suspensión (Aún rodando en el modo más confortable sigue siendo duro de suspensiones, pero con su enfoque radicalmente deportivo es lo más recomendable). - Exigente (No es que sea difícil de conducir, más bien al contrario sin embargo sus elevadas prestaciones exigen unos reflejos y una rapidez de reacción más elevadas de lo habitual).
Texto: www.arpem.com Fotografías: Alex Blanco Diciembre 2011 |
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