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POLIVALENTE A LO GRANDE El Qashqai es uno de los superventas del segmento de los vehículos todocamino, coches con aspecto de todoterreno pero cuyo comportamiento y utilidad se asemeja al de un turismo o al de un monovolumen. Desde su lanzamiento, en 2007, se han vendido más de 32.000 unidades en nuestro país, lo que lo sitúa como el turismo nipón de mayor venta en España, según Nissan. Su éxito se debe a su polivalencia, amplia horquilla de precios, numerosas opciones mecánicas y de carrocería y equipamiento completo. La polivalencia del japonés se debe a que es un vehículo que teóricamente sirve para casi todo –o para casi nada si eres un ‘purista’– porque toma lo mejor de varios segmentos. La estética robusta y vigorosa de los todocamino, su posición de conducción elevada y una altura al suelo suficiente para rodar por pistas de tierra. La amplia visibilidad, facilidad de acceso, habitáculo amplio e interior modulable de los monovolúmenes. Y, finalmente, de las tradicionales berlinas de cinco puertas hereda un buen comportamiento en carretera, una conducción dinámica y la disponibilidad de numerosos equipos de seguridad y confort. Cinco más dos plazas supletorias
Tanto la versión de cinco puertas como la de siete se pueden adquirir con tracción total o delantera, con cuatro motores diferentes: dos de gasolina, de 114 y 141 caballos; y dos turbodiésel, de 103 y 150 CV. Existen cinco niveles de equipamiento: Visia, Visia Business, Acenta, Tekna Sport y Tekna Premium. El más básico Visia va asociado a los motores de gasolina y ofrece de serie, entre otros, control de estabilidad, seis airbags, aire acondicionado, conexión Bluetooth, mandos en el volante, conector para reproductores MP3, retrovisores eléctricos y calefactados, ordenador de viaje, guantera refrigerada y asiento del conductor ajustable en altura.
Precios para todos los bolsillos
Coincidiendo con el lanzamiento de la carrocería ‘+2’ la gama Qashqai incorpora una serie de mejoras para hacerlo más atractivo. Se suma el acabado Tekna Sport que monta la unidad objeto de esta prueba, donde lucen mejor los cambios. El diseño exterior del Tekna Sport ofrece un aspecto más deportivo y elegante que el resto. La principal novedad del frontal es la parrilla plateada, a juego con las barras de techo y las manecillas de las puertas, y las carcasas de los retrovisores pintadas en el mismo color que el de la carrocería. Las llantas son de diseño deportivo en diámetro de 18 pulgadas. En cuanto a la variante ‘+2’, esta incorpora de serie cristales traseros oscurecidos y techo de cristal panorámico de serie. Equipamiento completo
Al sentarse en el puesto de conducción se descubren materiales de calidad y buen tacto, la mayoría de plástico blando, sobre todo en la parte superior del salpicadero, a los lados de la consola central y en la parte alta de las puertas. El resto de los plásticos son peores, algo más duros y rugosos. Todos parecen muy robustos y bien ajustados. He conducido deprisa por carreteras muy bacheadas y de mal asfalto y no he oído crujidos ni visto piezas sueltas. Tampoco hay rebabas ni filos cortantes. El aislamiento acústico es mejorable al ralentí y cuando se alcanzan regímenes elevados, momentos en los que se percibe el sonido del motor turbodiésel de 150 caballos.
Interior espacioso y con muchos huecos
El interior del Qashqai ‘+2’ resulta espacioso, aunque no es tan ancho como un todoterreno ni tan alto como un monovolumen. El techo panorámico es de grandes dimensiones –nada menos que 117 x 79 centímetros–, dispone de un cristal oscurecido y la luz que introduce en el habitáculo incrementa la sensación de amplitud. Cuenta con un cubre techo que se desplaza eléctricamente accionando una tecla que se encuentra al lado del plafón de la iluminación delantera. Aunque su funcionamiento es correcto, se echa de menos que no pueda desplazarse por completo mediante un único toque de tecla. Asientos de calidad
El acceso a los dos asientos traseros se realiza desde las puertas posteriores, desplazando 25 centímetros las banquetas laterales. Sin llegar a ser una tortura, acceder a estas plazas resulta un ejercicio bastante incómodo, no porque las puertas sean pequeñas sino porque el hueco que dejan libre resulta muy pequeño. Los dos últimos asientos sirven para que viajen personas de no más de 1,70 metros de altura, son plazas accesorias ya que las banquetas son duras, cortas y van ubicadas prácticamente a ras del suelo. El respaldo se puede abatir en dos mitades.
Máxima modularidad
Me gusta el puesto de conducción, más quizá por la comodidad del asiento que por la instrumentación, con algunos mandos situados demasiado ‘a la japonesa’. Son de aspecto sencillo, muy serios y están algo dispersos, sobre todo los de la consola central. La visibilidad es buena hacia delante y hacia los laterales ya que las superficies acristaladas son amplias y los montantes estrechos. Hacia atrás la visión es peor ya que la luna es de dimensiones reducidas, los pilares son anchos y los reposacabezas traseros estorban al mirar por el espejo o girar la cabeza. Tampoco es que sea un gran problema, sobre todo porque este Qashqai cuenta con una cámara posterior cuyas imágenes se visualizan en la pantalla del navegador al engranar la marcha atrás.
Información demasiado sobria
El volante tiene un diámetro de 37 centímetros y es regulable en altura –tres centímetros– y cinco en profundidad. Gira entre topes tres vueltas y un quinto. Lleva alojados varios mandos: a la izquierda se controla el audio, el teléfono y las funciones del ordenador; a la derecha el control de la velocidad de crucero. Todas estas funciones me parecen muy útiles, sencillas y de muy fácil manejo. El ordenador, por ejemplo, se controla accionando un único botón, y el control de crucero cuenta con una tecla para subir o bajar la velocidad deseada. Es todo muy intuitivo y no requiere apartar la vista del frente. Consola central completa
Uno de los ‘gadgets’ que más me han convencido es el Nissan Connect, un sistema de navegación multimedia que se estrena en el Qashqai. Dispone de una pantalla táctil de cinco pulgadas situada en una posición algo alejada de la vista. Su manejo es fácil e intuitivo: combina el uso de botones en las funciones más habituales con la pantalla táctil para confirmarlas de manera rápida. Encima de la pantalla está la ranura para discos compactos, tradicionales o en formatos MP3 o WMA. La conexión de otros equipos de música –tipo iPod, discos duros externos o lápices de memoria– se puede realizar mediante una conexión USB o por medio de un ‘jack’ de 3,5 milímetros. La conectividad Bluetooth se realiza de manera rápida y sencilla, sin necesidad de ‘perder el tiempo’ mediante órdenes vocales. El navegador cuenta con una interesante opción, la de ruta ‘eco’, que optimiza el trazado en función del consumo de combustible. He probado esta opción de navegación pero no he notado una mejora significativa del consumo con respecto a itinerarios alternativos.
Estabilidad y prestaciones
El motor turbodiésel de 150 caballos, de origen Renault, responde muy bien al acelerar y ofrece unos consumos contenidos. La caja de cambios manual de seis velocidades tiene un buen escalonamiento entre marchas y actúa con precisión aunque resulta algo áspera. La buena utilización de la transmisión hace que la mecánica responda con energía a partir de las 2.000 revoluciones y permite mantener una velocidad crucero bordeando los límites siempre con suficiente fuerza energía y un consumo, que puede rondar los 8 litros cada 100 kilómetros, incluso menos si dosifica el acelerador o se usa hábilmente el control de velocidad. Las prestaciones son las esperadas en un coche con esta potencia, aerodinámica limitada y un peso superior a los 1.600 kilos –unos 100 más que el Qashqai de cinco plazas–. El 0 a 100 kilómetros/hora lo hace en sólo 10,8 segundos, una cifra muy buena, y las recuperaciones en marchas largas también resultan más que aceptables. Los frenos actúan con precisión aunque pierden mordiente si se los castiga más de la cuenta.
Conclusión
Lo destacable -Facilidad de uso del Nissan Connect. -Robustez y amplitud interior. -Comportamiento. -Estética acertada. -Equipamiento completo. -Volante multifunción de fácil manejo. Lo mejorable -Borde del maletero elevado. -Ruido aerodinámico de los retrovisores. -Pantalla multifunción alejada de la vista. -Motor algo ruidoso al ralentí y en regímenes elevados. -Plazas de la tercera fila pequeñas y de difícil acceso. -Apoyabrazos delantero incómodo.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo. Agosto 2009
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