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Nissan Qashqai +2 2.0 DCi 150CV TEKNA SPORT 4x2

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Máxima modularidad
El
maletero tiene una capacidad de 400 litros, ampliables hasta 500
con los asientos de la segunda fila desplazados diez centímetros y
los respaldos de los asientos de la tercera fila abatidos. Si se
pliegan los respaldos de la segunda fila se consigue un suelo
totalmente liso y un volumen de carga de 1.513 litros, pudiendo
introducir objetos de algo más de dos metros de longitud. El borde
de carga es de 78 centímetros, distancia que hace molesto introducir
objetos pesados. Bajo el piso del
maletero hay un pequeño hueco donde se aloja la cortinilla que
cubre el
maletero, que es enrollable y sirve tanto en configuración de
cinco como de siete plazas. También ahí se esconde la
rueda de repuesto, de acceso complicado ya que hay que levantar
los
asientos de la tercera fila. Lo que no hay es una cortinilla
vertical para aislar a los pasajeros de la carga cuando se llena a
tope el
maletero con los asientos posteriores plegados, algo que debería
solucionar
Nissan para evitar peligrosos desplazamientos de objetos hacia
delante.
Me gusta el
puesto de conducción, más quizá por la comodidad del
asiento que por la
instrumentación, con algunos mandos situados demasiado ‘a la
japonesa’. Son de aspecto sencillo, muy serios y están algo
dispersos, sobre todo los de la
consola central. La visibilidad es buena hacia delante y hacia
los laterales ya que las superficies acristaladas son amplias y los
montantes estrechos. Hacia atrás la visión es peor ya que la luna es
de dimensiones reducidas, los pilares son anchos y los reposacabezas
traseros estorban al mirar por el espejo o girar la cabeza. Tampoco
es que sea un gran problema, sobre todo porque este
Qashqai cuenta con una cámara posterior cuyas imágenes se
visualizan en la pantalla del
navegador al engranar la marcha atrás.
Prueba y Redacción:
Javier Montero
Fotos: Jesús María Izquierdo.
Agosto 2009
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