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MINI COUNTRYMAN 1.6d 112 Cv COOPER D 4X2

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¿REALMENTE MINI?

El primer Mini de cuatro puertas incrementa su
utilidad al tener un interior más espacioso y la posibilidad de
elegir una versión con tracción a las cuatro ruedas. El precio que
hay que pagar por esas mejoras en habitabilidad son la pérdida de
carácter con respecto al modelo de Mini básico.
Menos Mini que nunca
En los años 60 el original Countryman estaba
realizado sobre la base de un Mini reconvertido en modelo familiar,
era como una camioneta de solo dos puertas con marcos de madera en
su parte trasera. Diez años después de su
reencarnación a través de
BMW, el Countryman ofrece una opción real de ser un Mini para una
familia con hijos.
Tras un primer intento con la versión Clubman,
versión alargada del Mini, llega ahora una nueva vuelta de tuerca,
si es posible más audaz todavía ya que está disponible incluso con
tracción integral. El Countryman es el Mini que uno se compraría si
necesitara espacio y si no lo necesita, bastaría con un Mini normal,
por lo que el Clubman queda en una posición intermedia difícil. Los
más puristas fanáticos del Mini pueden estar tranquilos, ya que no
hay planes a corto plazo de lanzar otro Mini más grande que este.
Está fabricado en Graz, Austria, sobre la base de
la plataforma del BMW X1. Con respecto a un Mini convencional
aumenta en todas sus cotas. En longitud lo hace en 37,4 centímetros,
en anchura son 10, 4 y la altura en 15,4. Estas medidas le colocan
en el segmento de los compactos y desde luego ya no se le puede
catalogar de “Mini”.
El Countryman es solo unos centímetros más pequeño
que un VW Golf, cuenta con idéntica capacidad de maletero y es casi
tres centímetros más alto.
Versiones y acabados
Está a la venta con seis mecánicas, tres de
gasolina y tres diésel. En gasolina todos los motores tienen 1.6
litros de cilindrada con potencias de 98, 122 y 184 caballos y se
denominan One, Cooper y Cooper S respectivamente. En diésel las
primeras, One y Cooper, también cubican 1.6 litros y tienen una
potencia de 90 y 112 caballos. La más potente se denomina Cooper SD
y aumenta a dos litros de cilindrada y 143 caballos.
El Countryman viene de serie con una caja de
cambios manual de seis velocidades, todos pueden disponer en opción
de una caja de cambios automática también de seis relaciones salvo
el modelo One D. Existe la posibilidad de elegir la tracción
integral en la versión más potente de gasolina, Cooper S, y en las
dos más potentes diésel: Cooper D y Cooper SD. En el desarrollo de
este sistema han participado BMW, Getrag y GKN y para repartir la
potencia entre ambos ejes se utiliza un embrague electromagnético.
El funcionamiento de la tracción integral, All4,
transmite normalmente toda la potencia del motor al eje delantero,
solo en circunstancias de adherencia comprometida podría llegar a
enviar al eje trasero hasta el 50 % de la potencia. Este sistema de
tracción incrementa el peso en 70 kilos y el precio en 2.050 euros.
Está disponible con llantas de aleación desde 16
pulgadas y hasta 18, en algunos mercados hasta 19. El equipo de
serie es bastante completo desde el modelo One e incluye: aire
acondicionado, ocho airbags, ABS, ayuda de arranque en rampa,
control de estabilidad, control de tracción, radio CD MP3 con seis
altavoces y conexión auxiliar e indicador de presión de las ruedas
entre otros muchos.
Las opciones del One son muy numerosas pero podemos
citar algunas como los faros antiniebla (155 euros), faros bixenón
(712 euros), climatizador (413 euros), llantas de aleación en 16
pulgadas (516 euros) y tapicería de cuero desde 1.485 euros.
Además de las numerosas opciones como un audio
mejorado o la navegación tanto el interior como en el exterior la
capacidad de personalización del Mini es muy elevada y el límite
solo dependerá de lo abultado de nuestra cartera.
Interiores
Aunque mantiene el mismo estilo interior retro de
los Mini convencionales, se ha modificado el tipo de plástico que
recubre el salpicadero para intentar darle algo más de calidad.
Existe un detalle que cambia radicalmente entre ambos modelos: la
posición en el asiento es más elevada. Esto permite una visibilidad
muy buena en todas las direcciones pero también contribuye a restar
la deportividad con la que cuentan otros modelos de Mini. Adoro la
instrumentación interior de todos los Mini con su gran velocímetro
central, el cuentavueltas tras el volante y los interruptores tipo
aviación pero tengo que reconocer que es un lío ergonómico el tener
que mirar el velocímetro central masivo y manejar con acierto la
cantidad de botones que hay dispersos por todas partes. Dentro del
velocímetro puede llevar el navegador, 1.785 euros, y toda la
información que proporciona el ordenador (Opcional por 150 euros)
relativa a la conducción, también la información relativa al audio
se enmarca en esta zona. La información queda muy agrupada en esa
zona pero algo alejada de la vista de la carretera. Una ayuda
importante es que el manejo del menú se hace de forma muy intuitiva
y cómoda utilizando la palanca que se encuentra en la consola
central tras la palanca de cambio, al estilo del iDrive de BMW. Tras
este mini joystick, se encuentra el nuevo freno de mano con diseño
en forma de “L”, éste no me termina de convencer ni por la estética
ni por el manejo. Los asientos son cómodos por la dureza del mullido
pero mejorarían si fueran un poco más envolventes. Los traseros
tienen la posibilidad de regularse longitudinalmente para así poder
repartir el espacio entre el maletero o los pasajeros, todo un
acierto. Colocados en la posición más retrasada, el espacio que nos
queda para las piernas es muy razonable. Al desplazar la banqueta
hacia delante para ganar maletero el espacio para las piernas
desaparece por completo dejando las plazas traseras prácticamente
inutilizables, al menos para un adulto. Con el asiento en esta
posición la capacidad del maletero es de 450 litros, si lo
retrasamos al máximo para dejar más espacio a los pasajeros se
reduce a 350 litros, más del doble que un Mini convencional y acorde
con las cifras de un compacto medio. La altura al techo en las
plazas traseras es buena hasta en los extremos, dos pasajeros viajan
cómodos pero si se trata de colocar a tres personas, la escasa
anchura pasa a ser un problema. Con la configuración de cuatro
plazas, la consola central delantera se prolonga hasta las plazas
traseras, esta consola puede ir iluminada en varios colores por 200
euros y el resultado estético es espectacular. En ella se pueden
colocar varios accesorios (Porta gafas o portavasos) que pueden ser
encajados en cualquier lugar a lo largo de los rieles de la citada
consola central.
Conducción
El motor de nuestra unidad es el 1.6 diesel de 112
caballos de origen BMW, ha demostrado un rendimiento satisfactorio.
Resulta silencioso y su respuesta aparenta tener algún caballo más
de los anunciados. Los consumos en carretera en conducción normal se
mueven siempre por encima de los siete litros (7,3) algo elevado si
lo comparamos con la competencia.
Fuera de la carretera y con solo tracción delantera
la conducción se reduce a pistas fáciles y algún que otro vadeo de
poca profundidad, una mirada al paragolpes delantero y su distancia
al suelo es suficiente para disuadir a cualquiera de realizar
incursiones en terrenos radicales.
Cuando BMW reinventó el Mini en 2001 fue todo un
acierto estético y dinámico, las sensaciones de conducción que
transmitía aunque muy diferentes del modelo de los años 60 si
lograban encandilar a todo el mundo que lo probaba. Resultó ser una
combinación de lo mejor de los automóviles británicos y alemanes sin
ninguna de sus debilidades. En el caso del Countryman cuando nos
ponemos en marcha la sensación que tenemos al principio parece que
logra mantener la esencia Mini intacta, pero no es así. Al probar su
comportamiento en carreteras de curvas, resulta bastante menos
excitante que en el Mini convencional. Este comportamiento era
previsible, el mayor tamaño, peso y distancia entre ejes conspiran
para que la apasionante forma de conducir que tenía el hermano
pequeño desaparezca y lo reconvierta en un modelo más convencional.
El centro de gravedad situado a mayor altura hace que los apoyos en
curva ya no recuerden a un kart y la agilidad perdida repercute
directamente en la efectividad y en la diversión, la inclinación es
ahora más acusada. En algunos apoyos en carreteras con mal piso o al
pasar por ciertos baches más pronunciados de lo habitual el
Countryman sufre unas sacudidas de toda la caja (Carrocería) que
llegan a resultar molestas y hacen perder precisión. El coche rebota
y en lugar de ser la suspensión la encargada de absorber la energía,
ésta se transmite a todo el coche.
Rivales y conclusión
El Mini se coloca como el más caro de toda su
competencia por bastante diferencia. Comparado con un Skoda Yeti o
un Nissan Juke, modelos más parecidos, la diferencia económica es
abrumadora ya que por término medio el Mini los supera por cifras
que rondan los cuatro o cinco mil euros. Demasiada diferencia
económica para escasas
diferencias de calidad o prestaciones. Por lo
que cuesta un Skoda Yeti 4x4 2.0 TDI con cambio automático DSG
(27.000 euros) podríamos comprar un Mini Cooper Countryman SD de 143
caballos sin tracción integral ni caja de cambios automática y
teniendo que sumar 3.000 euros más. Si el Skoda Yeti nos parece
demasiado poco exclusivo podemos compararlo con un modelo de diseño
menos convencional como por ejemplo el Nissan Juke. Tenemos un Juke
1.6i Turbo de 190 caballos, 4x4 y con caja de cambios automática
equivalente al Mini Cooper Countryman S de 184 caballos y tendríamos
que añadir 4.750 euros, todo ello también sin la tracción ni la caja
de cambios automática que en el Mini supondrían más dinero incluso.
La calidad del Mini es muy buena pero la de sus rivales no está tan
lejos como para justificar esa diferencia. El comportamiento del
Skoda Yeti es más efectivo que el del Mini tanto en el campo como
en carretera, en el caso del Juke las reacciones en ambos terrenos
son más parecidas a las del Mini. El precio elevado y su diseño tan
peculiar convierten al Countryman en un modelo reservado para los
verdaderos fanáticos del Mini o para los compradores a los que no
importe pagar más dinero por tener un vehículo más exclusivo que el
resto.
A favor:
- Habitabilidad (Capacidades interiores similares a
las de un compacto, el maletero puede llegar hasta los 450 litros)
- Prestaciones (Este motor diésel de 112 caballos
tiene una respuesta muy agradable y deportiva, los consumos no son
tan buenos)
- Estética exterior (Aunque sigue manteniendo el
aire inequívoco del Mini, no gusta a todo el mundo por igual ya que
los cambios son profundos en tamaño y estética)
- Diseño interior (Los interiores tanto por
instrumentación como por los accesorios que podemos añadir son
realmente espectaculares)
En contra:
- Comportamiento (En algunas circunstancias,
baches, la suspensión transmite de forma brusca el movimiento a todo
el vehículo y sus ocupantes)
- Precio (Existe demasiada diferencia difícilmente
justificable con respecto a sus rivales)
- Conducción off road (A pesar de la tracción
integral no es el modelo más apropiado para aventurarse por el
campo, la altura escasa le limita considerablemente)
- Faros adicionales (Los dos faros instalados en la
parrilla que se activan al pasar a luces largas, vibran con los
baches y hacen que sea incómoda la visión)
Texto: Gregorio Patiño
Fotografías: Alex Blanco
Mayo 2011
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