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Joya mecánica En el caso de la versión Cooper S, la mecánica es de estreno. Se trata de un 1.600 centímetros cúbicos de inyección directa animado con turbocompresor de doble entrada –twin scroll–, alimentado por los gases de escape provenientes de los cilindros dos a dos, con objeto de que el sobrepresión se realice sin retardo desde revoluciones muy bajas. También cuenta con el sistema variable de válvulas Valvetronic, ideado por BMW, para una respuesta mecánica más inmediata y un consumo y emisión de gases de escape optimizados. Elementos que permiten desarrollar nada menos que 175 caballos de potencia, cifra excepcional dada la limitada cilindrada del bloque, además de un par máximo de 240 Nm disponible casi constantemente entre las 1.600 y las 5.000 vueltas. Fuerza mecánica que puede aumentar momentáneamente –entre 2.000 y 4.500 rpm– hasta los 260 Nm, sobrepresión (overboost) proveniente de una mayor fuerza del turbo. Otros detalles innovadores de este motor, capaces de reducir consumos y emisiones contaminantes, es su construcción ligera en aluminio, una bomba de aceite que trabaja en función del caudal y una bomba de agua de accionamiento eléctrico que sólo se activa cuando es necesario.
Esta joya mecánica, similar a la utilizada por vehículos de segmentos superiores, es un desarrollo conjunto de BMW y el grupo PSA Peugeot Citroën, y ha ganado el galardón Motor internacional del año 2007, en la categoría de 1.4 a 1.8 litros, otorgado por la Engine Technology International. Un motor que trabaja en conjunción con cajas de cambio de seis velocidades, manual o automática en el caso de esta unidad de pruebas, de accionamiento rápido y suave y con un sexta velocidad de desarrollo largo para desahogar el consumo de combustible. Con todo este despliegue tecnológico, las prestaciones son brillantes: 7,1 segundos en alcanzar los 100 km/h desde parado y una velocidad punta de nada menos que 225 km/h. Todo ello con unos consumos teóricos ajustados pero que en realidad se alejan un poco de las cifras oficiales. El mínimo real está entorno a los ocho litros cada 100 kilómetros, cifra que se puede disparar hasta los 14 en conducción deportiva. Datos no excesivos si tenemos en cuenta las prestaciones de un vehículo de pequeño tamaño pero que lastra 1.205 kilogramos de peso, pero que cuenta con varias soluciones para reducir el gasto de combustible, similares a las del BMW Serie 1. Por ejemplo el alternador, que sólo resta energía al motor en retenciones; el sistema de parada automática de la mecánica cuando el coche se detiene –sólo con cambio manual–, así como un indicador que aconseja cuándo se debe cambiar de marcha.
Motor y transmisión de carácter deportivo que se combinan con una dirección servoasistida de funcionamiento electromecánico. En ciudad es muy suave mientras que en carretera se endurece en función de la velocidad. Por si fuera poco, la electrónica hace que apretando el botón del modo Sport, la dirección se endurezca aún más a la vez que se incrementa la respuesta del motor. Sensaciones similares a las de un kart que se ven subrayadas por medio de una suspensión firme que cuenta, en opción, con un reglaje más deportivo, que varía la dureza de los amortiguadores y la rigidez de las barras estabilizadoras, para ganar estabilidad y deportividad.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo Diciembre 2009 Agradecimientos al circuito Karting Club Correcaminos de Recas
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