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Nuevos detalles exteriores En cuanto a la carrocería, ésta sigue siendo inconfundible y muy personal pero incluye una serie de cambios poco perceptibles pero evidentes a poco que nos fijemos con detalle. La carrocería es algo más larga –unos 60 centímetros–, aunque prácticamente no se nota porque se mantiene el equilibrio de las proporciones, permaneciendo inalterable la sensación de ser un coche bajo dada la marcada anchura del vehículo. Un tamaño mayor debido a la necesidad de que crezca el vano motor y para cumplir con la legalidad en cuanto a protección de peatones en caso de atropello. El capó del Cooper S se diferencia del Cooper, entre otros elementos, porque está más arqueado y exhibe unos nervios más marcados, además de una estilizada entrada de aire que sirve de adorno ya que al ir tapada carece de funcionalidad alguna. Una víctima del diseño que, además, empeora la aerodinámica del Cooper S.
En el frontal llaman la atención la nueva parrilla hexagonal, constituida por un solo elemento completo, y los grandes faros redondos equipados con luces intermitentes. Los laterales aparecen ahora más marcados, los voladizos son casi inexistentes y la superficie de cristal da la sensación de rodear todo el coche. La línea de la cintura es ligeramente ascendente en la parte posterior, zona donde la franja acristalada se hace algo más estrecha. Todo ello ofrece un aspecto en forma de cuña, realzando el carácter dinámico del coche. También se perciben detalles premium, como los acabados en cromo que se exhiben en las manillas de las puertas, en los embellecedores de los faros y de los pilotos posteriores, en la parrilla del radiador y en la tapa del depósito, entre otros. El Cooper S se distingue fácilmente desde atrás por la salida doble de escape ubicada en el centro.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo Diciembre 2009 Agradecimientos al circuito Karting Club Correcaminos de Recas
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