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Divertido pero exigente Ya en marcha, se percibe claramente una gran agilidad y solidez, tanto en aceleración como en curva. A medida que aumentamos el ritmo y llegan los giros, la diversión se incrementa. Aunque todo resulta muy fácil y la sensación de seguridad es grande, no hay que confiarse. Cierto es que contamos con la ayuda de un control de estabilidad de funcionamiento efectivo y que sólo actúa cuando realmente es necesario, y que el centro de gravedad es bajo y la suspensión dura permite muchas alegrías, a costa de hacerse algo incómodo al circular sobre superficies bacheadas. Pero la fuerza mecánica es tal, en un amplio margen de revoluciones, que al acelerar en plena curva la tracción tiene un efecto directo en la dirección que se nota por un cierto tirón en el volante, un efecto buscado por los ingenieros de Mini y que sirve de aviso para empezar a aligerar la presión del pie sobre el acelerador. Algo que nunca haremos en pleno apoyo ya que la sensibilidad del vehículo es tal que podemos vernos en un apuro. Es mejor, en estos casos, mantener el acelerador con suavidad aunque hayamos entrado en la curva un pelín pasados.
El cambio automático de seis velocidades, con levas en el volante, es muy efectivo y suave. Permite apurar las marchas al máximo así como engranar varias velocidades inferiores para hacer reducciones efectivas sin tirones ni titubeos. Los desarrollos de cambio son correctos para apurar al máximo la mecánica y, en sexta, rebajar algo los consumos. La recuperaciones son inmediatas sin necesidad de engranar la segunda velocidad, ya que en tercera, incluso en cuarta, el motor va sobrado. Prueba y Redacción: arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo Diciembre 2009 Agradecimientos al circuito Karting Club Correcaminos de Recas
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