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AMOR CONSOLIDADO
Con numerosos años a su espalda, la nueva Clase E mantiene su estatus de coche elegante y cómodo, bien fabricado y con una marcada capacidad dinámica, algo que se consolida en esta quinta generación. Vale que su diseño es discutido, sobre todo comparado con el modelo al que precede, handicap que lastra al tener que aunar modernidad con clasicismo. Esta versión biturbo diésel de 204 caballos brilla por su excelente motor: dinámico, silencioso y de muy bajo consumo. Cuesta 51.000 euros. La firma de la estrella lleva años intentando aportar cierto toque deportivo a sus magníficos productos, con objeto de ampliar su clientela, sobre todo hacia usuarios más jóvenes. Algo parecido está haciendo su rival más directo, BMW, pero al contrario: aportar más elegancia para convencer también a un público más maduro. En este intento de ampliación de cartera, ambas marcas no renuncian a su ADN, a unos signos de identidad que con el tiempo se han convertido en clásicos. Un ejemplo claro es la nueva Clase E de Mercedes Benz, un vehículo histórico ya que su primer antecedente data de 1947 –y de 1984 las versiones modernas, a raíz del modelo W124–, y que a lo largo de los años, con nada menos de 12 millones de unidades fabricadas, ha sido un referente dentro de las berlinas de lujo. Si en el modelo anterior de 2002 ya había una clara intención por parte de Mercedes de añadir deportividad a su berlina, en este modelo de 2010 queda patente el giro de la firma, sobre todo en el apartado estético. El resultado va por gustos, a algunos convencerá, a otros les chirriará y a otros, como a mí, antepondrán las cualidades dinámicas sobre cualquier criterio estético para sacar conclusiones razonables. Estética discutible pero eficiente
El despliegue tecnológico de la nueva
Clase E resulta apabullante, aunque también destaca el
espectacular cambio imprimido en la estética de la
carrocería, de diseño moderno, dinámico y muy efectivo en el
túnel del viento gracias a un coeficiente
aerodinámico de 0,25, prácticamente de récord en un coche de
casi cinco metros de longitud.
En definitiva, una
carrocería algo desequilibrada en lo estético ya que poco tiene
que ver la parte
delantera con la
trasera, mientras que los lados van a su aire marcando, eso sí,
un buen estilo. Obviamente, en cuanto a la calidad no hay nada que
reprochar, estamos ante un
Mercedes cien por cien. Lo mismo ocurre en el
interior, sin duda espléndido, tanto en la presentación como en
la apariencia. Sin embargo, el diseño no acaba de convencer ya que
peca de antiguo, parece como si no hubiese evolucionado tanto como
el exterior, manteniendo las líneas rectas ya vistas en
Mercedes desde hace mucho tiempo.
Comodidad máxima al volante
Otro detalle muy cuidado y típico de la firma es la comodidad que
ofrece una vez sentado frente al
volante. Además del buen espacio que existe, los
asientos resultan excelentes por forma y variedad de
regulaciones, aunque los de serie carecen de una suficiente sujeción
lateral.
El acceso delante es bueno, no tanto atrás donde la alargada forma de las puertas y el vano irregular que deja practicable al abrirlas puede ser un impedimento para que accedan personas de cierto volumen. Una vez sentado atrás se nota que la espalda va más inclinada de lo habitual, algo que agradecerán aquellas personas que les guste viajar algo recostadas. Por lo demás, en estas plazas existe el mismo nivel de refinamiento y comodidad que en las delanteras, algo poco usual en muchas berlinas de este tamaño. La calidad de los acabados rayan un nivel alto, aunque sin sobresalir mucho por encima de sus competidores de Audi y BMW. Eso sí, hay algunos detalles que deberían corregirse. Por ejemplo el freno de estacionamiento por pedal, sistema obsoleto que debería sustituirse por un mecanismo eléctrico mediante un pulsador. Otro aspecto fácilmente subsanable son los aros cromados del cuadro de instrumentos, que ocasionan unos molestos reflejos cuando incide el sol en ellos, e incluso la mala visión de los instrumentos ante la presencia de mucha luz sobre ellos. Y, menos importante pero fundamental para atraer a un público más joven, un diseño, sobre todo de la instrumentación, más moderno y emocionante. Tecnología amplia y muy útil
La ergonomía es buena gracias a una inteligente ubicación de los
mandos y al eficaz funcionamiento del Command, el sistema que
controla las diferentes funciones de
navegación, sonido, teléfono y configuraciones varias. El
equivalente del iDrive de
BMW y
el excelente MMI de
Audi.
Su manejo por medio de las teclas del
volante son de gran ayuda al conductor, que no ve mermada su
seguridad al no tener que apartar la vista de la calzada. Este
sistema es la punta de lanza de una serie de dispositivos
tecnológicos de última generación para incidir en una conducción
distendida y relajada, donde la ergonomía es una prioridad, tanto de
día como de noche.
Menos espectacular pero muy efectivo es el estudiado diseño del capó, ya que en caso de atropello, se levanta unos centímetros para disminuir las posibles lesiones. Un excelente detalle que, junto a otros puntos de seguridad, han servido al Clase E para llevarse las cinco estrellas de seguridad en el test Euroncap. Esto, junto a los ocho airbags que monta de serie y las tecnologías ya mencionadas, le encumbran como uno de los coches más fiables tanto en el apartado de la seguridad activa como pasiva. Prestaciones y consumos de primera
En el apartado dinámico, la estrella de
Mercedes brilla al máximo, sobre todo por el elevado nivel de
comodidad y efectividad que ofrece tanto en ciudad como en largos
recorridos por vías de alta velocidad. Brillante comportamiento que
es consecuencia de la excelente combinación de dos elementos de
primer nivel:
motor y chasis.
Además del excelente motor, otros responsables de los excelentes consumos son los sistemas de eficiencia de la energía denominados BlueEfficiency. Estos implican la incorporación de un alternador que genera electricidad principalmente en las fases de retención, para no restar fuerza al motor. Una bomba de combustible que optimiza su trabajo en función de la demanda de aceleración. Un compresor del aire acondicionado que se desconecta cuando no es necesaria su intervención. Unos neumáticos de baja resistencia a la rodadura y un indicador en el salpicadero que recomienda la marcha óptima de conducción.
La insonoridad en marcha es excelente, ventaja añadida a un trabajo
de la suspensión efectiva sobre todo en trazados con buen asfalto,
donde el coche parece que flote ya que apenas se filtran las
irregularidades del terreno al habitáculo.
Conclusión Adquirir un Mercedes es siempre un acierto ya que nos aseguramos un producto bien terminado, muy cómodo y lo suficientemente equipado como para evitar encargar un montón de opcionales. Esta comodidad en marcha puede constituir un freno para los más intrépidos a la hora de conducir, que tendrán que decantarse por los más deportivos Serie 5 de BMW e incluso A6 de Audi, sus más directos rivales junto con los también lujosos Jaguar XF y Lexus GS. El motor biturbo del 250 CDi es una auténtica maravilla que pone en entredicho el cambio automático de sólo cinco relaciones, con unas prestaciones muy buenas y unos consumos excelentes. Y en cuanto al diseño, factor importante pero no determinante, es de esperar, leído esto, que sea determinante sólo para unos pocos. Lo destacable - Espacio interior. - Sistema de información Command. - Climatización. - Mecánica suave, de buena respuesta y bajo consumo. - Excelente aerodinámica. - Sistema de iluminación automática cortas/largas. -Insonoridad interior. Lo mejorable - Acceso a las plazas traseras. - Plaza central incómoda. - Suspensiones algo blandas. - Diseño menos personal que en la anterior generación. - Calidad ligeramente inferior que en la anterior generación. - Diseño interior poco novedoso. - Cambio automático de sólo cinco marcha. Prueba y Redacción:
Arpem.com Marzo 2010
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