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Mecánica turbodiésel renovada Una de las innovaciones del Mazda 6 se encuentra debajo del capot. Se trata del nuevo motor turbodiésel CRDT de 2.200 centímetros cúbicos basado en el antiguo 2 litros de 140 caballos. El novedoso 2.2 se incorporó a la gama a finales del año pasado y se ofrece en configuración de 125, 163 ó 185 caballos. Estas variaciones de potencia se consiguen básicamente modificando la gestión electrónica. El motor utiliza un turbocompresor de geometría variable, en el que los álabes variables del lado de la turbina –lado del escape– están curvados, en lugar de ser rectos. El resultado es un incremento del par motor máximo en las bandas más baja y más alta de revoluciones. En el lado del compresor –lado de entrada– se ha incorporado un sello de estanqueidad para reducir el juego entre el álabe y el alojamiento del compresor. De este modo, la respuesta del turbocompresor mejora en todo el intervalo de revoluciones del motor. Los pistones se tuvieron que rediseñar para que soportasen las altas presiones y temperaturas de combustión. Éstos están hechos de una aleación de aluminio con resistencia mejorada a altas temperaturas. La presión de la inyección asciende hasta los 2.000 bares –1.800 en el 2.0 anterior–. Para ello, se ha mejorado el funcionamiento de la bomba de combustible y se han montado unos nuevos inyectores con diez orificios por inyector –en lugar de los 6 del 2.0– y diámetro reducido –0,119 mm frente a los 0,13 de la versión de 2.0 litros–. Como resultado de todo ello, el Mazda 6 2.2 litros mejora los registros en cuanto a recuperaciones desde bajas velocidades.
Prueba y Redacción: arpem.com
Julio 2009
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