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Ligero y más resistente El nuevo Mazda 6 no es sólo más grande y está mejor equipado que el modelo de primera generación: también es más ligero: unos 35 kilos menos. Esto se consigue mediante una carrocería que incorpora un siete por ciento más de acero de altísima resistencia. Como consecuencia, la rigidez a la flexión y torsión aumenta en más de un diez por ciento, sin añadir un solo kilo más de peso. Otro de los cambios importantes del nuevo Mazda 6 con respecto al anterior se encuentra en el chasis, sobre todo en las suspensiones, más elaboradas y firmes. La delantera es de doble trapecio e incorpora más puntos de anclaje al bastidor. El eje trasero es multibrazo con unos casquillos 10 milímetros mayores y están colocados 25 milímetros más altos para conseguir un mejor control de la elevación trasera al acelerar. Además, los amortiguadores posteriores se ubican en una posición más vertical. También el sistema de dirección cambia, se utiliza la asistencia eléctrica en vez de hidráulica. Para finalizar las mejoras del Mazda 6 con respecto al anterior modelo hay que mencionar el importante trabajo realizado en la carrocería con objeto de optimizar al máximo su aerodinámica. Los ingenieros de la firma han conseguido un coeficiente CX de tan sólo 0,27 en la berlina –el de un BMW Serie 3 es de 0,26– y 0,28 en el familiar o Station Wagon, una mejor penetración en el aire que aporta una mayor estabilidad a altas velocidades y contribuye a reducir el consumo de combustible.
Prueba y Redacción: arpem.com
Julio 2009
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