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Comportamiento deportivo Como viene siendo habitual en los productos Mazda, la deportividad es uno de sus puntos fuertes, algo que he comprobado en mis recorridos de prueba. La estabilidad y agilidad en curvas lentas es notable, con una dirección de asistencia eléctrica muy rápida y precisa. Los neumáticos Bridgestone Potenza en medidas 215/50 me parecen muy acertados por el buen agarre y viveza que aportan. Las reacciones son rápidas y el coche responde a la perfección a los requerimientos del conductor. El control de estabilidad es desconectable y entra en funcionamiento pronto. La comodidad se resiente algo sobre firmes en mal estado, llegando a filtrar vibraciones al habitáculo, debido a la firmeza de las suspensiones. En curvas rápidas da la sensación de perder algo de aplomo ya que la carrocería tiende levemente a moverse lateralmente. En tramos rectos y con buen firme el coche va tan firmemente apoyado que se perciben ligeros movimientos hacia los lados pero que no llegan a molestar. Los frenos son de lo mejorcito que he probado en berlinas medias con motor turbodiésel. Sus discos de grandes dimensiones, ventilados los de delante, responden rápidamente al pedal con una efectividad increíble y aguantan muy bien un uso intensivo. Para detener por completo el coche desde 100 kilómetros/hora tan sólo he necesitado recorrer 46,3 metros. Las prestaciones son correctas para un motor de 125 caballos de potencia, quizá se quedan algo cortas en comparación con las versiones de 163 y 185 caballos. Aún así, los 310 Nm de par motor que ofrece entre 1.800 y 2.600 revoluciones junto con la buena respuesta del turbocompresor de geometría variable permiten velocidades de crucero elevadas. Sólo cuando hay que superar cuestas de gran desnivel hay que jugar un poco con el cambio de velocidades para que el motor no pierda empuje. Por cierto que las marchas se engranan con gran rapidez y precisión, aunque la tercera velocidad de la unidad probada no acababa de insertarse bien en conducción deportiva. En cuanto a los consumos, el Mazda 6 2.2 CRDT de 125 caballos se conforma con unos siete litros circulando por autovía a un ritmo constante de 120 kilómetros/hora y algo más de ocho en tramos de ciudad. Si se decide apretar al máximo la mecánica es difícil superar los 10 litros.
Prueba y Redacción: arpem.com
Julio 2009
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