|
|
|
|
 |
Prueba MAZDA MX5 1.8 140cv

|

Sensaciones del Miata
La recta se dibuja vacía delante de mi, el siguiente coche ha
sembrado una distancia prudencial entre ambos vehículos, selecciono
la 5º y a 4500 rpm , ruedo a 140 km/h, el empuje disponible no es
usual en vehículos de esta cilindrada, pero recuerdo que la admisión
variable ayuda al llenado de los cilindros en esta zona de régimen y
cambian o mas bien continúan con el carácter del motor, acelero y
los 160km/h dan paso a los 170, el silbido del aire comienza a
hacerse mas y mas apreciable.
Sujeto el volante con decisión , las irregularidades del asfalto
se trasmiten a él y de este al coche con tremenda rapidez, lo seco
de la suspensión no ayuda en este punto. La servodirección que ha
pasado desapercibida tanto para bien como para mal en ciudad,
incluso hasta los 150 km/h, ahora amenaza con hacerse notar, la
rapidez de la desmultiplicación del mecanismo 9.2 de diámetro de
giro y las 2.6 vueltas de volante, se conjugan con la corta batalla
para restar de la sensación de asentamiento de mi habitual
transporte que uso para dicho recorrido.
Aún así los 180 km/h aparecen rápidamente el empuje continua y
rápidamente consigo alcanzar la hilera de coches que se aventuraba
lejana, levanto el pie y aplico frenos, sin bajar la relación de
cambio, el tacto es firme y muy asistido, el coche se sujeta , pero
hunde el morro ligeramente, mucho menos que otros modelos, pero mas
que realizaciones de EDB con reparto electrónico de frenada, de
vuelta a 80 Km/h me reincorporo a la nueva caravana que nos vuelve a
conducir en procesión , giramos la curva de Horche y se ve
totalmente despejado el carril de la izquierda, nadie en la fila
desbarata su orden.
Inserto nuevamente 2º hay que darse ciertas alegrías de vez en
cuando, gas a fondo y comienza el espectáculo, la aguja se proyecta
hasta 5700 rpm , sin queja alguna por su parte le quedan 1500 rpm
hasta el corte pero no le vamos a dar el gusto, el corte de
inyección resta en su supresión de combustible empuje, pero las 7200
nos da margen suficiente par el que el motor no caiga de 5000 rpm
donde el motor sube y empuja alegre y vivaz, superadas las 7000,
rápido empuje a la corta palanca y casi sin creerlo cambia de calle
y entra la 3º el desplazamiento es tan corto que debemos confiar en
su precisión para soltar nuevamente el pedal de embrague y dar gas.
Como si nos quemara el carril que estamos ocupando, la 3º empuja
endiabladamente , vamos a mas de 100 km/h, pero pronto los 120 cv
será 140 cv y las revoluciones nos forzarán al cambio a 4º, 140 km/h
y abandonamos el piñón de tercera y hacemos trabajar la muñeca, por
mucho que ya lo hemos hecho varias veces no alcanzamos a creer que
el cambio sea capaz de tragarse con esa rapidez los cambios bruscos
a los que lo sometemos, la 4º recibe el relevo a casi 5500 rpm ,
esta mas cerrada con la 3º y la 5º facilita el mayor esfuerzo de las
velocidad a la que se mueve ahora el coche.
El desembargue se hace aceleradamente y el empuje seco que
proporciona , se mezcla con el rugir continuo sin apenas tiempo, la
caja sigue mostrando su sumisión de forma asombrosa, la 4º nos
llevará hasta mas de lo que deberíamos permitirnos, la velocidad
relativa con el trafico es abrumadora a mas de 60 km por hora por
encima de la media de la hilera, los coches adelantados se agolpan
en nuestra cuenta, tres, cuatro, cinco; siete , nueve. La 5º la
metemos a mas de 160 km/h hemos hecho toda la recta en el carril
contrario y nos asombra a nosotros mismos el ejercicio de
aceleración mezclado con el sonido el motor y el aire. Este es el
ultimo nos repetimos por enésima vez , la carretera parece despejada
pero la prudencia nos invita a no rebasar mas vehículos por que la
maniobra empieza a parecerse a un rebasar a vehículos aparcados mas
que a un adelantamiento propiamente dicho.
Con solo levantar gas el coche se sujeta en un respiro, el sonido del motor invitaba a seguir apretando
pero la sensatez nos sujeta , volvemos a la formación y relajamos
las facciones y la adrenalina fluye como sangre por nuestras venas,
abordamos la bajada y al poco nos aparece otro hueco, la música se
repite , la canción por muchas veces que se ha oído sigue sonando
diferente , el freno no ha sido casi requerido, pero en esta bajada
al volver a nuestro carril precisaremos de reducir la velocidad de
nuestra montura , pisamos con decisión pero con cierta cautela , el ABS nos respalda pero nuestra experiencia nos dice que no se
comporta con el aplomo en curva de los CBC de BMW, el coche frena
muy bien , a mas velocidad la frenada parece con mas aplomo que la
frenada suaves hechas a menor ritmo.
Aguardando en la zaga del que nos precede un hueco disponible y
salimos nuevamente cuando el trafico nos permite, las condiciones y
el espacio no nos hacen precisar de una reducción pero el cambio tan
a mano y su rapidez nos invita a subir el régimen de giro y reducir
el tiempo de la operación, el toque de palanca se hace rápido y con
decisión , la respuesta es inmediata y sin demora la precisión
infinita y el tacto duro sin veleidad alguna o pastosidad que nos
haga presumir una interfaz entre nuestra mano y la caja , su
disposición justo debajo de nosotros , su cercanía y su simetría
espectacular en distancia y dureza nos trasmite confianza y termina
siendo una prolongación de nuestra voluntad.
De nuevo la carretera se endereza y nada interfiere nuestro paso
, las marcha suben ahora de forma mas pausada, pero sin querer
nuevamente nos plantamos a 180 km/h, el empuje que notamos sigue
siendo notorio y solo el ruido del viento nos frena en la intención
de seguir subiendo velocidad, nos acercamos al desvío que nos
proporcionará mas satisfacciones de nuestro viaje, señalizamos la
maniobra y nos centramos en la radio, curiosamente ha pasado
desapercibida hasta ahora, pusimos la carátula extraída de la
curiosa guantera que existe entre ambos asientos y que hace función
de apoyabrazos en nuestra habitual tarea de manejar el cambio y no
habíamos prestado atención ni al volumen ni ha su contenido.
Ponemos una cinta y nos aventuramos en el descenso que culmina en
la salida de la carretera principal, cogemos dirección a Hueva ,
cuando llegamos a la incorporación a esta carretera, la misma nos
regala con curvas enlazadas en subida nuevamente hasta el alto de
Fuentelaencina , las curvas se suceden cada 200 metros alternando
derechas con izquierdas, el volante ahora se muestra preciso;
extremadamente preciso y rápido, tal es así que como la velocidad
que desarrollamos no va a superar los 100 km por hora , decididos
engranar la 2º y modular el ritmo solo a golpe de gas, las dos manos
serán pocas si queremos sacar todo el provecho, un simple giro del
mando directriz de un cuarto de vuelta y el coche traza la curva
como si de raíles se tratara, la rapidez del giro puede sorprender
al principio, pero no molestar su sensibilidad es perfecta, el grado
de dureza del volante que unos kilómetros atrás podría resultar
molesta cuando nos acercábamos al doblete de la centena, ahora goza
de la dureza precisa, mucha si consideramos lo suave que se nos
figura en parado, la trasera acompaña el camino señalado por el
volante y solo si abusamos del acelerador se nos comenzará a
redondear en su giro, muy bien sujeta por la acción del diferencial
autoblocante, pero noblemente volverá a su redil a menos que
queremos forzarla y ayudemos con un contravolante a mantener la
trayectoria, la rapidez de la dirección ayuda a eso, pero no debemos
confiarnos es carretera de dos carriles y no siempre son para uno,
comenzando la subida las rectas se acortan , damos caza al vehículo
que nos precedía y dejamos que se separa para poder dar gas en las
curvas y aprovechar nuestra superior agilidad y nuestra excelente
motricidad, saliendo de una curva a derecha avistamos la señal de
permitir adelantar una recta de escasos 60 metros que no habíamos
contemplado en nuestro road-book mental, tantas veces hemos pasado
por esta carretera de camino sin prisas, que se nos escapaba los
pequeños espacio que dispone para adelantar a vehículos muy lentos,
no es lento precisamente como va el de adelante, pero nada que un
motor con suficientes cv a una rápida caja y en un ligero bastidor
montado no puedan superar, llegamos a la curva con mas velocidad de
la normal, frenamos con decisión y damos gas cerrando la trayectoria
a base de acelerador; impensable hacerlo con un lastre de 400 kilos
magnifico el agarre.
Seguimos camino ascendiendo ahora sin bloqueo en nuestra marcha,
sorteamos la cumbre y abordamos la bajada haciendo trabajar los
frenos alguna de la curvas de 180º que nos quedan la daremos
entrando con el motor reteniendo, poco volante y mucho gas, aún no
nos hemos hecho lo suficiente a las inercias como para pensar en
cruzarlo, pero la sensación de dominio que da una propulsión tan
ligera solo a golpe de acelerador satisface los deseos del mas
exigente, algún viraje terminamos con la ruedas delanteras señalando
a la salida sin que la dirección del coche coincida.
Coronamos nuevamente y nuevamente enfilamos una recta respetable,
llevamos tantas curvas encima tantos cambios que ya casi parece lo
normal disponer de una recta que nos permita meter 5º supone un lujo
casi inapropiado, el consumo que se había mostrado contenido en los
últimos 150 km parece haberse suplicado en estos apenas 50 km, la
aguja que no había recorrido casi ni un cuarto del tanque ahora
parece querer asentarse en el centro.
Llegamos a nuestro ultimo coronamiento de los 3 hacia nuestro
destino, la presencia de una glorieta en el cruce de dos carreteras
nos permite animar por ultima vez el coche y hacer trabajar
seguramente hasta la vuelta los planetarios de nuestro diferencial,
por mucho que repitamos la propulsión con buena motricidad en seco
no tiene color con ningún tracción , tal vez el terreno húmedo sea
mas delicado, pero sus satisfacciones superan lo que las inercia
consiguen en otro tipo de vehículos con el eje delantero motriz.
La dirección se muestra siempre sensible sin la interferencia
típica que esta potencia provocaría en curvas cerradas cuando se
quiere mandar toda la caballería al asfalto, no hemos bajado ni la
ventana , nos hemos centrado solo en las sensaciones que percibíamos
en las manos a través del volante y la caja, el único del aire el
motor y la rodadura sobre la carretera, mañana posiblemente repita,
pero sin capota , entonces será otra historia otro mundo que
cualquier cabrío puede abordar, el aire nos dará ese grado de
libertad que dispone las motos y el contacto con el medio que nos
priva el coche , la sensación de ir corriendo sobre el asfalto mas
que sentado a los mandos del vehículo no podrán compararse nada mas
que a la de otros vehículos sin techo, pero en este caso podremos
añadir que seguimos disponiendo de una magnifica y rápida caja ,
unas sensibilidad de cirujano en la manos, una chasis propio de un
vehículo deportivo y no de paseo, una potencias suficiente para
hacer diabluras y una suspensión que soporta apoyos comprometidos,
todo ello combinado hará que mañana sea otro viaje tan diferente al
de hoy como este ha sido al de otros días en mi 320d, pero eso ya
será; otra historia.
Prueba y Redacción: Juan José Hidalgo
|
|