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Prueba KIA PICANTO 1.2 85 Cv Emotion 5p

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DESCARADAMENTE URBANO

Renovación total. El nuevo
Picanto no solo ha cambiado de estética, también radicaliza su
posicionamiento hacia un coche de marcado carácter urbano. En ese
ámbito, el amplio equipamiento de esta versión y una estupenda
maniobrabilidad nos pondrá las cosas muy fáciles. Y la garantía de 7
años es un tema muy a tener en cuenta.
Definiendo el “territorio”
Como marcan los cánones del máximo aprovechamiento del espacio, el
nuevo
Picanto tiene las ruedas en las cuatro esquinas de la
carrocería. Y sus parachoques muy altos y envolventes le protegen
adecuadamente de las “agresiones” de los aparcamientos ciudadanos.
Para que la protección fuera completa habría sido deseable que los
laterales contaran también con algún sistema, franja de goma o
similar, que no dejara la chapa completamente desprotegida.
Estas consideraciones tratan de situar al coche en el que, creemos,
es su ámbito natural, donde más luce y donde sus mejores cualidades
salen a relucir. Su antecesor en este sentido, también era un buen
ciudadano con dimensiones contenidas y una habitabilidad acorde a su
tamaño. Pero en carretera lucía más y, dentro de su simplicidad, en
zonas de curvas se comportaba como un mini GTI (por chasis)
resultando muy divertido de conducir. Ahora la postura de
conducción, como el coche, son más altos y las prioridades se han
volcado hacia una utilización más concreta y parcial.
Mucho equipamiento
El conductor se sitúa, por lo tanto, en un plano elevado que a
muchas personas gusta y que otorga mayor visibilidad,
particularmente para maniobrar en espacios reducidos. El
asiento
tiene ajuste de altura y por lo tanto puede “agravar” esta elección,
aunque en la posición baja ya parece suficientemente alto y más si
consideramos que la posición ante el volante es también muy erguida.
En cambio el volante se regula solo en altura pero la ergonomía está
bien estudiada y no se echa mucho en falta el ajuste de la
profundidad. Hay más motivos de satisfacción para el conductor. En
el volante hay mandos para manejar la radio, los
espejos laterales
se pliegan y se regulan eléctricamente, el encendido de
luces es
automático y hasta dispone de un portagafas. A su vez, en el amplio
y práctico hueco portaobjetos situado delante de la palanca de
cambios, hay toma de corriente y mechero, conexión para I-Pop y
puerto USB. No faltan los anclajes Isofix para las sillas de niños y
los cuatro elevalunas son eléctricos. Muchos lujos para un coche de
estas características. Hemos encontrado también otros motivos de
satisfacción: el aire acondicionado es muy potente y el confort
general está bien logrado con una insonorización muy correcta. Por
su parte, la terminación no desentona, con materiales plásticos muy
evidentes pero bien ajustados. Menos alegría da comprobar que en la
clara instrumentación falta el indicador de temperatura del agua.
Una ausencia que encontramos injustificada por mucho que hasta
marcas como BMW, que también lo suprime en algunos modelos, se
empeñen en hacernos creer que ya no es necesario.
Habitabilidad y maletero
Los
asientos son pequeños, como no puede ser de otro modo en un
coche de este tamaño, sin embargo resultan confortables y los
delanteros sujetan correctamente el cuerpo en los apoyos laterales.
El trasero puede alojar a dos adultos y en caso de mucha urgencia y
recorridos cortos, hasta tres con espacio razonable para las
piernas. Se pliega en dos partes asimétricas 60/40, tanto la
banqueta como el respaldo, y queda un espacio de carga completamente
plano. Se puede así ampliar un maletero pequeño de solo 200 litros
de capacidad que tiene además varios “lujos”: cuenta con
red para
fijar bultos, dispone de un doble fondo y la bandeja cubre equipajes
cabe en el suelo del maletero o detrás del respaldo posterior, lo
que puede llegar a ser en ocasiones de mucha utilidad. Bajo el
maletero hay espacio para una rueda de repuesto “de verdad” y por lo
tanto también para una de emergencia, pero el
Picanto trae la
solución menos práctica: un kit de reparación de pinchazos.
Comportamiento satisfactorio
Respecto a la estabilidad, y a pesar de que el
Picanto tenga su
ámbito natural en la ciudad, en carretera tampoco desentona. Las
suspensiones son muy sencillas pero cumplen holgadamente también en
un retorcido tramo de montaña. De hecho, están muy bien equilibradas
y los movimientos de la carrocería son muy contenidos, tanto por lo
que concierne a los balanceos laterales, como a los cabeceos
longitudinales. La bien regulada amortiguación tiene también una
importancia capital en todo esto y el resultado es un filtrado
correcto de las irregularidades y una estabilidad que no pondrá en
apuros a ningún conductor. Ciertamente, las pequeñas ruedas de
165/60R14 (no las necesita más grandes) no aseguran agarres
sensacionales, en particular porque tampoco la calidad de la goma es
para tirar cohetes, pero es muy progresivo de reacciones y en
consecuencia muy previsible. El peso, que no alcanza la tonelada,
también ayuda y solo parece criticable que el control electrónico de
estabilidad (ESP) no este disponible ni en opción.
La dirección y los frenos
Del apartado dinámico lo menos agradable es la dirección. En ciudad
gira mucho y la asistencia la hace suficientemente suave por lo que
las maniobras no representan un problema. Sin embargo, en carretera
literalmente “no nos deja ir en línea recta”. La asistencia
eléctrica siempre empuja el volante hacia la derecha o hacia la
izquierda y esa ausencia de “punto muerto” central nos obliga a ir
realizando constantes correcciones. Esta particularidad le resta
agrado de conducción y merma la precisión de guiado curiosamente
donde parecería más fácil de obtener: cuando se circula en línea
recta. Una cierta firmeza de la misma no consigue ocultar este
fenómeno que, sin embargo, no tiene en las curvas, y una vez que el
coche se ha inscrito en la misma, la menor trascendencia.
Nada que objetar a los frenos, que cumplen sobradamente en todos sus
cometidos. Tienen ABS de serie y los tambores traseros no parecen
condicionar la resistencia a la fatiga que se nos antoja suficiente
para el tipo de uso del modelo.
Mecánica y consumos
El
Picanto está disponible con dos mecánicas. Un 3 cilindros de 1.0
litros que rinde 69 caballos y la versión que nos ocupa. Esta tiene
85 caballos extraídos de un motor de 1,2 litros y con cuatro
cilindros. Evidentemente, resulta más vigoroso que la versión básica
y permite realizar con mayor agrado, seguridad y rapidez,
desplazamientos de tipo semiurbano. Con él se dispone de una reserva
de potencia correcta como para incorporarse a las autorías sin
temores y hacer adelantamientos sin eternizarse. En cualquier caso,
si se desea agilidad, será necesario mover con frecuencia la
palanca
de cambios, porque los caballos son más “fieros” en la zona alta del
cuentarrevoluciones. Si lo hacemos, minimizaremos los efectos de
unos desarrollos condicionados por la existencia de solo 5
velocidades, donde la 5ª es una marcha de desahogo. Por este motivo,
el salto entre la 2ª y la 3ª es acusado e implica una importante
caída de revoluciones (y en consecuencia de potencia) al pasar de la
relación inferior a la superior, lo que en ocasiones puede resultar
molesto.
Respecto a los consumos, esta mecánica se mueve en una franja
comprendida entre los 5 y los 7 litros. Como es habitual, el tipo de
conducción, las circunstancias del tráfico o la orografía del
terreno condicionarán el resultado final. En particular en ciudad,
donde se echa en falta un sistema Stop&Start que hubiera rebajado
los consumos.
Rivales
La oferta de coches de ciudad es extensa y muy variada. Desde
planteamientos minimalistas como el del
Smart Fortwo de dos plazas o
el y Toyota iQ, de tres (miden 2,7 y 3,0 metros de largo,
respectivamente) hasta mini-monovolúmenes como el
Opel Agila y el
Suzuki Splash, dos coches clónicos con diferente decoración, que se
sitúan en el extremo contrario, porque son los más grandes (3,7
metros de largo) y amplios por dentro.
Sin embargo, en el núcleo de la oferta encontramos a los modelos más
parecidos al
Kia y en particular a esta versión de 5 puertas.
Probablemente, los urbanitas más cualificados sean los trillizos
Citroën C1,
Peugeot 107 y
Toyota Aygo, que son el mismo modelo con
diferente traje; los gemelos
Nissan Pixo y
Suzuki Alto (también
idénticos) no les van a la zaga, lo mismo que el
Fiat Panda, el
Subaru Justy o el
Daihatsu Sirion. Mención especifica para el
Hyundai i10 que es un
Picanto pero revestido de otro modo.
Hay otros modelos con el mismo planteamiento urbano pero distinto
carácter:
Fiat 500,
Ford Ka y
Renault Twingo. Tienen carrocerías
exclusivamente de tres puertas y se sitúan un paso por delante en
cuanto a imagen, calidad y refinamiento general. Los dos primeros
también juegan la baza del diseño y la exclusividad, aunque ello
suponga menor practicidad y mayor precio.
Conclusión
No hay mucho margen en los coches tan pequeños para marcar
diferencias. La oferta es amplia y los rivales muy aguerridos. En
este entorno el
Picanto tiene en su agradable estética un buen
factor diferenciador y en su bien aprovechado y practico habitáculo
una de sus mejores armas. Esta versión con acabado Emotion, el más
equipado, tiene además el plus de contar con elementos que uno solo
espera encontrar en coches de la categoría superior. Muy manejable
en ciudad y correcto en carretera por lo que respecta al chasis y al
motor, la única pega en el apartado dinámico la pone la dirección de
tacto y precisión mejorable. La garantía de 7 años merece todos los
elogios. En España no se tiene suficientemente en cuenta a la hora
de la compra, pero luego, si aparecen los problemas, es de gran
utilidad.
A favor
- Garantía de 7 años (Nadie da más. Un factor importante que
normalmente se minusvalora porque solo se aprecia si aparecen los
problemas).
- Habitáculo (Capaz para el tamaño del coche y bien resulto,
tanto desde el punto de vista practico como desde el de los
acabados).
- Equipamiento (El acabado Emotion le aporta contenidos de un
coche de gama superior).
En contra
- Dirección (La asistencia eléctrica impide el centrado en línea
recta y perjudica tanto la precisión como el agrado de uso).
- Cambio (Tener solo 5 velocidades y una 5ª larga supone un
condicionante).
- Ausencia de ESP y Stop&Start (Sería deseable que al menos
estuvieran disponibles como opción).
Texto: Luis Villamil
Fotografías: Alex Blanco
Noviembre 2011
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