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COREANO VACILON
El Kia Soul es un coche que puede confundir: aunque por tamaño podría calificarse como utilitario, su carrocería está más cerca de un monovolumen o de un SUV. Pero lo curioso es que no es ni una cosa ni la otra. El Soul es un coche juvenil y diferente que no pasa desapercibido gracias a una estética alejada de patrones estándar. Un vehículo fantástico para la ciudad, aunque consume más de lo esperado, que roba miradas por su aire divertido y que tiene en su amplio interior y facilidad de conducción sus grandes bazas. Esta versión turbodiésel con el acabado tope Burner equipa todo lo necesario y cuesta 18.700 euros, lo mismo que un Citroën C3 Picasso pero de 110 caballos y algo más que un Opel Meriva de 125.
Nuestro protagonista es obra del diseñador de la firma coreana, el alemán Peter Schreyer, ingeniero cuya creatividad estuvo al servicio de Audi durante 25 años, donde firmó, entre otras joyas, el primer Audi TT. Schreyer califica el Soul como un ‘todociudad’ ya que su objetivo es dominar la urbe, hábitat donde ciertamente se desenvuelve con gran soltura. Para conseguirlo el Kia ofrece un puesto de conducción elevado, que permite una óptima visibilidad, y una destacable suavidad en el manejo tanto de la dirección –de asistencia eléctrica–, que además gira mucho en pocos metros –exactamente 10,5–, como de la palanca de cambios de su transmisión manual de cinco velocidades Mecánica enérgica
El interior del Soul destaca por su amplio tamaño, uno de los mejores de su segmento, todo un detalle que tiene su pero en la manera de conseguirlo: reduciendo considerablemente la capacidad del maletero, de tan sólo 222 litros, cuando el C3 Picasso llega a los 385 y el Meriva a los 415, limitación que tiene su contrapartida en un holgado y cómodo espacio en las plazas traseras, sobre todo en cuanto a altura que no en el ancho medido entre puertas. Es una pena que los asientos de atrás no sean corredizos o de banqueta plegable, algo común en los monovolúmenes compactos. Claro que el suelo es prácticamente plano y que pueden acomodarse tres adultos. Maletero limitado
Espacioso y de gran visibilidad
Sentado frente al volante el panorama es moderno, sobrio y sencillo. Todos los mandos se encuentran perfectamente a mano y la instrumentación ofrece una información completa para un coche de este tipo: velocímetro, cuenta vueltas, temperatura del motor, nivel de combustible y cuenta kilómetros con dos parciales que se manejan mediante un botón ubicado sobre el salpicadero en su lado derecho. Olvídate de ordenador de a bordo ya que no está disponible ni en opción. Lo que sí hay es la posibilidad de manejar el audio desde el volante, equipo dispuesto de radio CD compatible con MP3; conexiones USB, auxiliar e iPod; y seis altavoces. Los retrovisores son eléctricos y hay elevalunas para todas las puertas. Toques de color
Prácticamente todos los acabados están realizados en plástico duro, aunque no tienen mal aspecto y están perfectamente ajustados. No hay bordes cortantes ni se escuchan crujidos en marcha. Lo que sí se oyen son ruidos de rodadura procedentes de unos neumáticos de tamaño exagerado (225/45/R18), y de una aerodinámica limitada por las formas de la carrocería, demasiada alta y con un parabrisas muy plano. También se percibe el sonido del motor más de la cuenta, sobre todo al arrancar en frío y cuando se acelera desde regímenes bajos, en parte por un aislamiento acústico mejorable y también porque la mecánica es un poco ruidosa y los desarrollos de cambio resultan algo cortos. ¿Consecuencia de todo ello? Unos consumos de combustible elevados: cerca de 10 litros/100 kilómetros en autovía a un ritmo ligero, y no menos de 7 en circulación urbana. Muy fácil de conducir
El bastidor, ancho de vías y bien afinado, lo que contrarresta la altura de su centro de gravedad, digiere sin inmutarse grandes esfuerzos, y el sistema de amortiguación admite cualquier tipo de conducción, con reacciones algo secas debido al tamaño de los neumáticos. Las suspensiones absorben sin problemas las irregularidades, al mismo tiempo que la carrocería balancea poco, debido principalmente al duro tarado de los amortiguadores en extensión, algo que, a la hora de afrontar un badén circulando rápido, hace que sea más seco de lo normal. El comportamiento es noble y da confianza, a pesar del peculiar tacto de la dirección eléctrica ante giros bruscos, ya que se endurece más de lo deseable y se pierde sensibilidad de lo que ocurre bajo las ruedas. Noble y seguro
Las prestaciones no son para tirar cohetes, aunque la velocidad punta es elevada –182 kilómetros/hora– no así la aceleración de 0 a 100 km/h: más de 11 segundos. El coche recupera con cierta dificultad, aunque los adelantamientos los hace sin dificultad a poco que manejemos el cambio con acierto para evitar apurar la zona alta del cuenta revoluciones, donde la fuerza del motor decae rápidamente, algo de lo que es responsable los desarrollos cortos de la transmisión. Conclusión
Lo destacable - Estética desenfadada. - Interior amplio y robusto. - Visibilidad interior. - Acceso a las plazas traseras y delanteras. - Fácil de conducir. - Posibilidades de personalización. Lo mejorable - Capacidad del maletero. - Volante sólo regulable en altura. - Mala aerodinámica. - Consumos elevados. - Aislamiento acústico. - Equipamiento opcional escaso.
Prueba y Redacción: Javier Montero Fotos: Jesús María Izquierdo Noviembre 2009
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