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Toques de color La sobriedad del interior se rompe con algunos detalles ciertamente originales. De entre los tres colores disponibles para el habitáculo, llama la atención en la unidad probada, el vivo tono rojo en el que están rematados los huecos de la profunda guantera, carente de iluminación, y de la cajita situada en el centro del salpicadero, cajita que por cierto su apertura es complicada ya que el seguro que la cierra se acciona con dificultad: para abrir hay que empujar la tapa como si se fuera a cerrar. Por último, hay huecos de sobra para depositar objetos ubicados por diferentes zonas del habitáculo, sobre todo en la zona del conductor y del acompañante, al igual que bolsas tras los respaldos delanteros. Prácticamente todos los acabados están realizados en plástico duro, aunque no tienen mal aspecto y están perfectamente ajustados. No hay bordes cortantes ni se escuchan crujidos en marcha. Lo que sí se oyen son ruidos de rodadura procedentes de unos neumáticos de tamaño exagerado (225/45/R18), y de una aerodinámica limitada por las formas de la carrocería, demasiada alta y con un parabrisas muy plano. También se percibe el sonido del motor más de la cuenta, sobre todo al arrancar en frío y cuando se acelera desde regímenes bajos, en parte por un aislamiento acústico mejorable y también porque la mecánica es un poco ruidosa y los desarrollos de cambio resultan algo cortos. ¿Consecuencia de todo ello? Unos consumos de combustible elevados: cerca de 10 litros/100 kilómetros en autovía a un ritmo ligero, y no menos de 7 en circulación urbana.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo Noviembre 2009
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