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Muy fácil de conducir El Soul toma prestado de los almacenes del Grupo Hyundai Kia la plataforma, heredada de los Hyundai i20 y Kia Rio, a toda prueba en carretera en cuanto a estabilidad en cualquier tipo de curva aunque el eje trasero se muestra muy vivo a poco que ahuequemos en pleno apoyo, circunstancia divertida pero segura para los menos duchos gracias al control de estabilidad que monta en origen toda la gama Soul. Los frenos permiten detener al vehículo de manera rápida ya que los cuatro discos que monta trabajan con efectividad, y las reacciones de la dirección son algo imprecisas y lentas dado su claro enfoque ciudadano. El bastidor, ancho de vías y bien afinado, lo que contrarresta la altura de su centro de gravedad, digiere sin inmutarse grandes esfuerzos, y el sistema de amortiguación admite cualquier tipo de conducción, con reacciones algo secas debido al tamaño de los neumáticos. Las suspensiones absorben sin problemas las irregularidades, al mismo tiempo que la carrocería balancea poco, debido principalmente al duro tarado de los amortiguadores en extensión, algo que, a la hora de afrontar un badén circulando rápido, hace que sea más seco de lo normal. El comportamiento es noble y da confianza, a pesar del peculiar tacto de la dirección eléctrica ante giros bruscos, ya que se endurece más de lo deseable y se pierde sensibilidad de lo que ocurre bajo las ruedas.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo Noviembre 2009
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