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LLAMATIVA DISCRECCIÓN
Lujo es la primera palabra que se nos viene a la mente cuando echamos el primer vistazo a la variante cabrio del Infiniti G37. El elevado equipamiento de serie y su precio competitivo junto con su estética original son las mejores armas para los que quieren diferenciarse del resto. Los comienzos Esta joven marca japonesa es la división de lujo de Nissan y nació en noviembre de 1989 con el objetivo de invadir el mercado americano, aunque su desembarco se estuvo gestando en secreto unos años antes, en 1985. Su objetivo en la actualidad sigue siendo competir con marcas Premium como BMW, Audi o Lexus. En sus comienzos solo se comercializaba en el mercado americano y canadiense. Unos años más tarde, en 1996, comenzaron a expandirse por Oriente Medio y Taiwán. A Europa llegaron a finales de 2008 y en la actualidad sus ventas alcanzan a 35 países. Según Infiniti el logo de la empresa es una combinación de una carretera estilizada infinitamente que se dirige hacia un horizonte distante mezclado con un símbolo de infinito modificado. El motor
Al igual que ocurre con el resto de la gama
Infiniti disponemos de un solo motor de 3,7 litros de
cilindrada. El V6 de 320 caballos derivado del que monta el
Nissan 370 Z, es el mismo que se utiliza para todos los modelos
de la marca, ya sean turismos, deportivos o todocaminos. La
propulsión es trasera y la respuesta es constante desde pocas
revoluciones. Esto hace que su conducción sea muy relajada y sin
altibajos, los 320 caballos están realmente ahí y se dejan notar
aunque sin sobresaltos. Existe una versión manual de seis relaciones
y otra automática como la de nuestra prueba. El
G37
es un coche divertido de conducir, al disponer de una respuesta tan
progresiva, nos permite “abusar” del acelerador sin sustos. La
entrada en curvas es muy neutra y su estabilidad a alta velocidad en
vías rápidas transmite mucha seguridad, por supuesto siempre con
todos los controles electrónicos sin desconectar. Las diferencias
con la berlina de la que deriva son, además de los refuerzos de la
estructura del vehículo, las suspensiones modificadas, esto eleva el
peso del cabrio en 179 kilos si hablamos de la versión automática y
en 182 kilos si lo comparamos con la versión manual. Junto con los
programas de conducción que ofrece el cambio automático de siete
velocidades, podemos utilizar las
levas del
volante para cambiar de velocidad en cualquier momento.
En conjunto este modelo es un devorador de kilómetros, las cifras de consumos no son las mejores de su categoría pero son correctas tanto en carretera como en ciudad, siempre sin olvidar que estamos hablando de un V6 de 320 caballos y 1.900 kilos de peso, existen compactos de corte familiar y bastantes menos caballos que consumen lo mismo. La velocidad está limitada a 250 kilómetros por hora. Los cabrios son para el invierno
A través del cuero perforado de la tapicería comenzamos a percibir en pocos segundos un calor intenso que junto con la que nos llega de las salidas delanteras de ventilación, consiguen mantener la temperatura adecuada para disfrutar a cielo abierto del recorrido. La temperatura que sale de los asientos llega a ser tan elevada aunque circulemos sin techo, que nos vemos obligados a bajar unos grados el termostato de asientos y ventilación frontal hasta adecuarla a nuestro gusto para no pasar calor. En verano, a través de las perforaciones del asiento, podremos recibir aire fresco utilizando el citado termostato situado en la consola central. En cuanto a la sonoridad, tema siempre delicado en un cabrio, el Infiniti pasa la prueba aunque no con sobresaliente. Con el techo cerrado comienzan a escucharse algunas turbulencias a partir de 140 kilómetros por hora, aunque no son en absoluto molestas. Hasta ese momento no existe ninguna diferencia con la versión cerrada. Con el techo quitado el umbral de ruidos desciende hasta los 120 kilómetros por hora, pero siempre se puede mantener una conversación en tono normal. Entendiendo que nos referimos siempre a las plazas delanteras y a velocidades por debajo de los 160 kilómetros por hora. En las plazas traseras, las turbulencias pueden llegar a ser molestas no solo para mantener una conversación, si no también para todo lo que sea rodar por encima de 120 kilómetros por hora. Techo fuera, adiós maletero
Las dos plazas traseras son utilizables por niños o adultos si se trata de recorridos cortos. Tanto las piernas como la cabeza tropiezan con los asientos delanteros o el techo en un adulto de estatura media, 1,75 metros. En los laterales de la parte interna de los asientos delanteros existen dos botones, uno para cada asiento, que los desplazan longitudinalmente para facilitar la salida desde las plazas traseras. Si decidimos descapotarlo, bastará con pulsar el botón situado en la consola central tras la palanca de cambios y en 29 segundos desde que pulsamos hasta que suena un pitido final de confirmación (25 segundos según datos de la marca), lo mismo para abrir que para cerrar, desaparecerá el techo bajo la tapa del maletero. Lo malo es que junto con él, el maletero también se esfuma. La capacidad inicial de 366 litros, superior a la de sus rivales e incluso a la de la versión coupé por 91 litros, queda reducida al espacio justo para guardar un par de paraguas, por lo que si tenemos que viajar con equipaje en el maletero no podremos desplegar el techo salvo que traslademos el equipaje a las plazas traseras. Si pulsamos el botón para quitar el techo con alguna bolsa o maleta en el interior del maletero, el sistema se detiene y se bloquea, por lo que deberemos reiniciar la maniobra volviendo a cerrar de nuevo el techo y comenzar de nuevo una vez que hayamos vaciado el maletero. Las versiones
Existen dos posibilidades de equipamiento que se denominan GT y GT Premium. La primera versión, denominada GT, parte de los 56.100 euros e incluye la dirección asistida variable, tapicería de cuero, climatizador bizona, faros bi-xenon y por supuesto airbags para todas las plazas. Si nos decidimos por una versión de superior acabado como la de nuestra prueba, GT Premium, el precio aumenta hasta los 59.700 euros a los que deberemos incrementar el coste del cambio automático, 2.300 euros y 900 más de la pintura metalizada, lo que nos da un total de 62.900 euros. Existen en el catálogo tres colores disponibles para la tapicería de cuero con los dos acabados y una más, en rojo, disponible únicamente para la versión más equipada y con cambio automático. Todas las versiones
montan cámara de visión trasera cuando engranamos la marcha atrás.
Otro elemento común a todas las versiones son las
llantas de 19 pulgadas con neumáticos de sección 235/45 delante
y 245/40 en el eje trasero. Como curiosidad incorpora pintura
Scratch Shield, sistema de lacado de la pintura que ofrece más
resistencia a ser arañado, ya que cuando se ve expuesta al calor
recupera el estado anterior al arañazo, siempre que no sea muy
profundo. Como opción también podemos disponer de lo que en Infiniti se denomina ICC y que traducido significa control de crucero inteligente. Este sistema permite mantener la distancia con el vehículo que nos precede utilizando sensores de freno, aceleración y láser para definir la distancia. A alta velocidad mantiene una separación acorde con la velocidad a la que circulamos evitando que, por una distracción o imprevisto colisionemos con el vehículo que se nos ha colocado delante, en los atascos a baja velocidad, actúa de la misma manera. Una de las diferencias más destacables entre ambos acabados y que se notan a simple vista son los asientos delanteros ventilados o el navegador que puede montar el acabado GT Premium. El equipo de música de nuestra versión está firmado por Bosé y aumenta de los seis altavoces que llevan los modelos de serie hasta los trece, cuatro de ellos están colocados a ambos lados de los dos reposacabezas delanteros. Éste equipo reproduce casi todos los formatos y ofrece una calidad sonora que dejará satisfechos a los melómanos más apasionados. El navegador del GT Premium incluye un disco duro de 30 GB más diez GB extras para música. Sus rivales Los más directos serían el Audi S5 Cabrio 3.0 TFSI, BMW Serie 335i Cabrio o el Lexus SC430. Aunque el Lexus IS 250 Cabrio sería más adecuado por medidas, la escasa potencia de éste en comparación, 112 caballos menos, hace que nos inclinemos por el SC430 que también cuenta con 4 plazas y una cifra de potencia más cercana al Infiniti. El más exclusivo de todos es el Lexus SC 430 por utilizar un motor V8 y dispararse en precio ya que ronda los 90.000 euros. El resto de modelos son mecánicas de seis cilindros y se mueven entre los 60.000 euros de la versión más equipada de Infiniti hasta los 70.000 euros del S5. Por precio el Infiniti se sitúa como el más asequible de todos y si tenemos en cuenta el precio de la versión menos equipada, casi podríamos calificarlo de rompedor. Todo ello sin renunciar a un equipamiento que de base ya es bastante completo y lujoso. El menos espacioso de todos ellos para los pasajeros es el Lexus y los más capaces son el Audi y el BMW, en este orden. El Infiniti es uno de los que tienen mayores dimensiones, sin embargo ello no significa que sea el más espacioso conformándose con el tercer lugar. Entre los planes futuros de Infiniti se encuentran el lanzamiento de varias versiones híbridas, la incorporación de mecánicas diesel de alto rendimiento con mecánica V6 para la mayoría de sus modelos, aunque solo para el mercado europeo. Además está prevista la llegada de otra berlina denominada M durante este año 2010, ésta incorporará un motor híbrido durante 2011. Otra de las novedades, aunque a largo plazo, será el lanzamiento de un vehículo compacto de cuatro plazas y cero emisiones. Lo destacable - Estética (Elegante sin estridencias) - Equipamiento completo (Desde la versión inicial GT) - Relación calidad-precio (Comparado con sus rivales) Lo mejorable - Maletero (Con el techo abierto desaparece, capotado es correcto) - Plazas traseras (Justas para las piernas y en altura) - Turbulencias (Descapotado para los pasajeros traseros)
Prueba y Redacción: Arpem Fotografía: Alex Blanco Marzo 2010
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