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Mecánica suave y con empuje El motor ofrece una respuesta suave y con empuje suficiente si se conduce entre las 1.800 y las 4.000 revoluciones. Por encima de este régimen sólo se pueden apurar unas 500 vueltas más ya que en ese momento el motor comienza a perder fuerza. Esta de la mecánica permite una conducción muy cómoda en ciudad, donde lo que se necesita es una buena respuesta en regímenes bajos y medios. En carretera, a ritmo normal o en una zona de curvas rápidas no es necesario prácticamente cambiar de marcha. Los desarrollos de la caja de cambios están muy bien escalonados para permitir viajar en quinta velocidad por autovía sin necesidad de engranar marchas inferiores. En esta marcha la velocidad máxima establecida por la marca es de 188 kilómetros/hora a un régimen de 4.235 revoluciones. El manejo del cambio se hace con facilidad, las marchas se engranan sin dificultad por medio de una palanca que se desplaza con rapidez y sin necesidad de moverse por recorridos muy largos. En cuanto a la capacidad de aceleración, este i30 ofrece unas cifras bastante discretas. Para pasar de 80 kilómetros/hora a 120, en cuarta velocidad, he necesitado unos 9,6 segundos, prácticamente 1 segundo más que su hermano gemelo el Kia Cee´d con el mismo motor de 116 caballos. La misma medición pero en quinta velocidad me ha llevado 14,4 segundos, unos dos segundos menos que el Cee´d. Tampoco los consumos resultan satisfactorios ya que en ciudad no he sido capaz de bajar de los 8 litros cada 100 kilómetros; y en autovía, a un ritmo constante de 120 km/hora, de 6,5 litros. En conducción deportiva la cifra se disparó por encima de los 10 litros.
Prueba y Redacción: arpem.com
Mayo 2009
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