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Controles a mano del conductor La funcionalidad del interior se completa con una óptima posición de todos los mandos de control de los que dispone el conductor. El apoyabrazos está situado en una posición bastante incómoda ya que se encuentra demasiado retrasado. La instrumentación dispone de cuatro esferas analógicas, con velocímetro, cuentarrevoluciones, temperatura y nivel de combustible, y una pantalla central con las informaciones del ordenador (cuentakilómetros total y parcial, velocidad media, consumo medio y autonomía). Los colores de todos los mandos van iluminados en azul, incluso el cuadro de instrumentos, cuya visibilidad resulta algo limitada en días de mucho sol ya que refleja mucha luz. El tamaño y la forma de los cristales son óptimos para que el conductor cuente con una buena visibilidad, excepto hacia los laterales traseros, donde los montantes anchos limitan un adecuado campo de visión. Al volante de este coreano con motor turbodiésel de 116 caballos, prima la funcionalidad y la comodidad sobre cualquier otro aspecto. No hemos de buscar sensaciones deportivas ya que no está diseñado para ello. En ciudad y alrededores y autovías a ritmos normales es donde se desenvuelve mejor. El aislamiento acústico es lo suficientemente bueno como para no escuchar ruidos molestos del exterior ni del motor. Sí se percibe cierta rumorosidad en regímenes de motor elevados.
Prueba y Redacción: arpem.com
Mayo 2009
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