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Prueba HONDA INSIGHT
1.3 i-VTEC IMA Executive Navi 88 Cv

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EL HÍBRIDO PARA TODOS

Los
primeros
Honda Insight nacieron a finales del año 1999. Es fácil
recordarlos ya que aparecieron en numerosos telefilmes americanos y
tenían una estética francamente curiosa, con su carrocería coupé
fabricada en aluminio envolviendo las ruedas traseras. Fue el primer
coche híbrido que se comercializó en Estados Unidos.
CONOCIENDO EL INSIGHT
El actual poco tiene que ver con aquel, está desarrollado sobre la
plataforma alargada del
Honda Jazz del que hereda sus esquemas de suspensión, dirección
y frenos. Nace con el objetivo de convertirse en el modelo de
referencia de los híbridos, al menos en lo que a precio se refiere.
En el
interior las
plazas delanteras son cómodas por dureza y con una sujeción
razonable aunque no destacable. Las
traseras debido al diseño con caída del techo, cuentan con poca
altura, de hecho el pasajero central no deberá sobrepasar 1,70
metros de alto para no ir tocando con la cabeza el techo, las otras
dos plazas cuentan con más altura. Sin embargo el espacio para las
piernas es aceptable, sin ser brillante si que permite viajar
desahogadamente a los pasajeros. La visibilidad trasera es buena
para las maniobras de aparcamiento pero la división del
cristal trasero por el alerón que integra la luz de freno
molesta en conducción al restar visibilidad de los coches que vienen
por detrás.
Al
sentarnos por vez primera en el
Insight, necesitamos unos minutos para asimilar la gran cantidad
de controles que tenemos a nuestra disposición. Sólo en el
volante, similar al del
Honda Civic al igual que la distribución del
salpicadero, ya nos encontramos con 15 botones. El diseño del
cuadro resulta muy agradable a la vista y sobre todo de fácil
lectura y muy intuitivo. La climatización está agrupada en una zona
a la derecha del
volante de diseño circular y una pantalla sobre ella con más
controles, lo que facilita mucho su manejo al no estar mezclada con
otros controles como el audio. Entre los asientos una amplia
guantera que hace la función de apoyabrazos, esconde un
cable USB para conectar cualquier dispositivo reproductor de
música.
PRESTACIONES LIMITADAS
El
Insight cuenta con una mecánica híbrida formada por dos motores:
uno de combustión de 1.339 centímetros cúbicos y 88 caballos y otro
eléctrico de 14 caballos. Monta un cambio automático CVT, siglas en
inglés de lo que significa transmisión variable continua. La caja de
cambios cobra vital importancia en un coche de enfoque ecológico, ya
que ésta aprovecha la potencia completamente, no tiene escalones
como las cajas convencionales. Podemos decir que es una transmisión
automática que tiene infinitas relaciones y consigue reducir los
consumos en cerca del 20 %. Aunque el coste de fabricación de una
caja de cambios de este tipo es mucho más elevado que el de una caja
convencional, las ventajas para los vehículos híbridos son claras,
economía de uso y suavidad.
No todo es perfecto, al disponer de poca potencia en ambos motores,
eléctrico y de combustión, cuando circulamos con el
Honda Insight a velocidades lentas y queremos exigir más a la
mecánica, la sensación que tenemos es como si aceleráramos en vacío.
Por eso si necesitamos realizar un adelantamiento o simplemente
queremos ganar velocidad, si pisamos a fondo el acelerador el
Insight nos responde con un ruido de aceleración que no se
corresponde con lo que en realidad está pasando. Esto incrementa en
gran medida la sonoridad, no es molesta, pero si llama mucho la
atención por ser tan elevada. La respuesta no es inmediata y tarda
bastantes segundos en alcanzar la velocidad que necesitamos. En
ciudad a bajas velocidades o en atascos se desenvuelve mejor. La
suavidad del cambio tanto en aceleración como en reducción es
exquisita, también dispone de unas
levas en el volante para cambiar y su respuesta es inmediata en
cuanto pulsamos la leva, salvo que, como comentamos más arriba, si
necesitamos aceleración tendremos que ser pacientes ya que lo único
que obtenemos es “mucho ruido y pocas nueces”.
Aunque el
Insight corre lo suficiente como para poner en peligro algún
punto del carnet, la lenta respuesta al acelerar, nos condiciona a
realizar un tipo de conducción diferente, más predictiva y en la que
aprovechamos más las inercias. Por su filosofía de uso no es un
modelo para atacar curvas de puertos de montaña de forma agresiva
ni, en resumen, para realizar una conducción deportiva. Pero si
decidimos hacerlo a pesar de todo, notaremos que balancea como
cualquier otra berlina de carácter familiar en la que prime el
confort, por lo que a pesar de ser un híbrido, no tiene un
comportamiento típico de ello, esto es, balanceos excesivos
producidos por las inercias de un peso elevado.
EL RETO DE CADA DÍA
El
Insight tiene una peculiar forma de incentivar la conducción
ecológica y es premiando al conductor con flores al final de su
recorrido. Y funciona, como si de un videojuego se tratara cada vez
que podemos intentamos mejorar la marca anterior para conseguir
mejor puntuación. Para reducir el consumo más todavía disponemos a
la izquierda del
volante, en el
salpicadero, de un llamativo
botón verde con la leyenda Econ. Cuando lo presionamos ponemos
en marcha un conjunto de operaciones encaminadas a reducir los
consumos de combustible y electricidad a la vez que se potencian las
medidas encaminadas a recargar las baterías. El cambio modifica su
funcionamiento, se recupera más energía en las frenadas y
deceleraciones y cuando pisamos el acelerador la respuesta es más
suave. También se reducen la potencia y el par máximo y el aire
acondicionado entra en una fase de bajo consumo reduciendo su
potencia de salida entre otras cosas.
El
Insight nos va informando en directo y a través de colores si
nuestro estilo de conducción es el adecuado para consumir menos o
no, la tonalidad del fondo del display central del cuadro que nos
indica la velocidad, va cambiando sutilmente del verde: buena
conducción ecológica y suave, al azul: para conductores que pisan a
fondo el acelerador y poco comprometidos con el medioambiente.
Para ayudar a la carga de las baterías se sirve de la frenada o de
las deceleraciones pero si necesita energía para cualquier
dispositivo que requiera de cierta potencia, como por ejemplo el
aire acondicionado, utiliza el
motor de combustión.
Existen otros incentivos económicos que ayudan a la compra de un
vehículo ecológico. Está exento de pagar el impuesto de
matriculación desde el año 2008 y algunas comunidades ofrecen una
ayuda que puede llegar hasta los 4.800 euros en la compra de un
vehículo híbrido. También están exentos de pagar en zonas de
estacionamiento regulado de determinadas ciudades españolas y en
algunas ciudades europeas como Londres, se libran de pagar la
denominada Congestión Charge, peaje obligado si queremos circular
por el centro, que ronda los 28 euros por día para los vehículos que
más contaminan, todoterrenos y deportivos de alta cilindrada.
EL RIVAL
En el mercado español su más directo rival es el
Toyota Prius. Ambos parecen hermanos gemelos y está claro que el
objetivo del
Insight es pelear por las ventas de los que no se deciden a
pagar los 3.000 euros que cuesta más el
Prius en su versión básica o los 5.500 de diferencia si hablamos
de las versiones más equipadas de
Honda
y
Toyota. El
Insight podrá ser más barato pero ello no significa que parezca
barato, los materiales y sus ajustes son de calidad razonable. Sin
embargo el mayor coste inicial del
Prius se debe a varios motivos relacionados con el protagonismo
que tiene el motor eléctrico en su funcionamiento. Uno de ellos es
el consumo de combustible claramente inferior en cualquier
circunstancia, tanto en carretera como en ciudad. El
Prius funciona a baja velocidad, menos de 50 kilómetros por
hora, sólo con el motor eléctrico. Los consumos en determinados
terrenos, como es una orografía favorable sin pendientes
ascendentes, pueden llegar a oscilar entre dos y cuatro litros cada
cien kilómetros. Con el
Insight cuesta llegar a cuatro litros y su rango más habitual en
conducción de máxima economía se sitúa entre cuatro y seis litros.
El silencio de marcha del
Toyota en ciudad a baja velocidad es tal, que el único ruido
perceptible del coche es el producido por los neumáticos al rodar.
Otro punto a favor del
Toyota son las prestaciones, además de mayor potencia entre
ambos motores, cuenta con la inmediatez de respuesta que proporciona
un motor eléctrico más potente como el del
Prius. El último modelo de
Toyota Prius, denominado Plug-in da un paso más en el
aprovechamiento de la energía y es capaz de llevarnos en modo
eléctrico hasta los 96 kilómetros por hora, a partir de esa
velocidad, se pone en funcionamiento el motor de combustión.
En cuanto al espacio interior, la capacidad de las plazas traseras
es superior en el
Prius que vence al
Insight en espacio general por goleada, por algo es más largo,
ancho y alto. La capacidad del
maletero en el
Insight es de 358 litros que junto con el que oculta bajo el
doble fondo, 50 litros extra, suma un total de 408 litros. El
Prius en su última evolución cuenta con un maletero de 445
litros. En realidad por medidas el
Toyota Prius se acerca más al
Honda Civic Hybrid, tercera opción híbrida disponible en nuestro
mercado por el momento.
El
Honda Civic Hybrid es de mayor tamaño y tiene mejores
prestaciones que el
Insight. En realidad el
motor de combustión es idéntico pero el eléctrico es más potente
y gana seis caballos. Esto le permite ganar unas décimas en
aceleración y unos pocos kilómetros por hora más de velocidad punta.
ESTÉTICA DE HÍBRIDO
Algo que llama la atención es por qué un coche híbrido parece que es
híbrido solo con mirarlo. En el caso del
Toyota Prius y del
Honda Insight es indiscutible por su innegable parecido, sus
líneas son tan parecidas que de perfil cuesta distinguirlos. La
excepción es el
Honda Civic Hybrid, modelo también híbrido pero con un diseño de
carrocería más convencional.
La respuesta al por qué de estas estéticas poco agraciadas, sobre
todo en la parte trasera, es el coeficiente aerodinámico. La
influencia en el diseño de esta trasera pertenece al ingeniero
Wunibald Kamm. Este ingeniero alemán descubrió que con esta forma de
cola truncada se evitaban las turbulencias y se favorecía el
coeficiente aerodinámico. Como todos los aspectos de un vehículo
híbrido van enfocados a reducir el consumo, tanto el
Prius como el
Insight adoptaron idéntica solución, además ambos necesitan
espacio para alojar las baterías por lo que también sus traseras
están sobreelevadas.
En el
Insight están colocadas detrás del depósito de combustible, bajo
los asientos de las
plazas traseras y el
maletero, por lo que resulta imposible la instalación de una
bola de remolque. El
Insight es el primero de los numerosos modelos que
Honda
tiene previsto lanzar en los próximos años con propulsión híbrida.
El siguiente previsto es el nuevo coupé CR-Z, por su estética no
parece híbrido y para variar contará con una caja de cambios manual,
auténtica primicia en este segmento.
REFLEXIONES SOBRE EL FUTURO
El futuro se presenta incierto en lo que a energía se refiere. Las
opciones posibles son por el momento demasiado numerosas:
electricidad, híbridos apoyados por motor de gasolina, híbridos de
electricidad y Diesel, híbridos de hidrógeno, etc. Los vehículos
híbridos están a medio camino de la solución ya que en la actualidad
no pueden funcionar únicamente con la energía eléctrica. La
autonomía de uso es el principal problema y el hecho de tener que
desarrollar un vehículo que funcione con dos motores distintos
supone una complicación técnica y más piezas y peso. Los costes de
un modelo que funcione con electricidad son proporcionales a su
precio final, y, si no se vende por tener un alto precio no es
rentable fabricarlo.
Toyota en su última evolución del
Prius, denominada Plug-in, da otro paso en la utilización de la
energía eléctrica como propulsión para su vehículo. Aunque todavía
la autonomía sigue siendo limitada, 20 kilómetros, y luego, al
agotar las baterías, se pone en marcha el motor de combustión o
tenemos que enchufarlo para recargar sus baterías.
Honda
con el
Insight, ha optado por el camino, llamémoslo fácil, de poner al
alcance de más clientes un vehículo con ésta tecnología híbrida
menos sofisticada. Es cierto que no puede propulsarse únicamente con
esta energía y que en el uso en carretera su funcionamiento no es el
mejor de todos, pero al menos si es una alternativa tangible por
precio. Si la mayoría de nuestros desplazamientos los realizamos por
grandes ciudades casi siempre colapsadas, sus emisiones y consumos
si que marcan la diferencia con un vehículo de su mismo segmento y
potencia. El hecho de que las baterías sigan evolucionando
ofreciendo cada día más eficacia y menos peso, hace que no parezca
descabellado pensar en un vehículo totalmente eléctrico o al menos
en el que la presencia de un motor de explosión, sea meramente como
pequeño generador de carga para cuando las baterías se agotan. Puede
que no sean perfectos en su totalidad y necesiten unos años más para
perfeccionarse, pero no podemos negar a ambas marcas,
Honda
y
Toyota, el mérito de ser los primeros valientes en atreverse a
lanzar modelos de estas características. Hasta que todos los
fabricantes se decidan por una solución definitiva y los costes
finales sean más razonables, la opción del
Insight se presenta como la más asequible de todas.
Lo destacable
- Suavidad (Del cambio CVT)
- Comportamiento (Similar a un turismo convencional, cómodo)
- Precio (Es el híbrido más barato del mercado)
Lo mejorable
- Plazas traseras (Justas para todos, en especial el pasajero
central)
- Sonoridad (Durante las aceleraciones es elevada)
- Estética de híbrido (Parece gritar: ¡Soy un híbrido!)
Prueba y Redacción:
arpem.com
Fotografía: Alex Blanco
Diciembre 2009
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