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ALTERNATIVA JAPONESA La firma de automóviles Honda goza de un reconocido prestigio por la calidad y deportividad de sus productos y por ser uno de los referentes en el mundo de las motos, tanto de calle como de competición. Una excelente imagen de marca que hace de su berlina media un producto muy apetecible frente a la competencia principalmente alemana, francesa y también nipona. La segunda generación del Accord, lanzada en junio de 2008, aporta un diseño totalmente nuevo, el estreno del motor turbodiésel I-DTEC y una nueva transmisión automática, así como soluciones tecnológicas de última generación. El estilo de la carrocería, tanto en versión berlina como en familiar o Tourer, aporta más elegancia y músculo respecto al modelo al que sustituye, aunque sus líneas son algo más burguesas. A primera vista, desde fuera siguen llamando la atención los intermitentes integrados en los espejos retrovisores, los cromados de los marcos de las ventanas y las llantas de aleación de cinco palos y 17 pulgadas. Más grande y habitable Es un coche que respecto al Accord anterior crece en longitud y en anchura pero no en altura. Mide 4.776 milímetros de longitud –61 más–, 1.840 de anchura –80 más– y tiene una altura de 1.440 milímetros –5 milímetros menos–. Esta mayor longitud y anchura hacen que el actual Accord se desenvuelva ligeramente peor a la hora de maniobrar en plazas de aparcamiento de difícil acceso. Lo bueno es que el interior gana espacio a lo ancho y a lo largo, tanto en las plazas delanteras como en las traseras, y se mantiene intacta la distancia que hay de la base de los asientos al techo.
La capacidad del maletero es prácticamente idéntica: 460 litros, ampliables si se abaten los respaldos de los asientos traseros en proporción 40/60. Del maletero me gusta la escasa altura que hay del borde al suelo –680 milímetros, unos 80 menos que en el Accord antiguo–, lo que facilita introducir cualquier bulto sin mucho esfuerzo. Pero sí es criticable la escasa iluminación y lo mal rematado que está el techo del maletero, con los altavoces y algunos cables demasiado a la vista. Tampoco es excesivamente aprovechable ya que el suelo es irregular y el hueco que deja libre los respaldos una vez abatidos es muy reducido. No lleva rueda de repuesto sino un kit de reparación. Para cuatro adultos
La visibilidad es uno de los puntos fuertes del Accord excepto en la parte trasera, donde el tamaño de la luneta y los reposacabezas impiden ver bien. Esta limitación se soluciona, en parte, gracias a la cámara de aparcamiento que incorpora, disponible en las versiones con navegador. La cámara, situada en el embellecedor de la placa de matrícula trasera, se activa cuando se engrana la marcha atrás. La imagen se muestra en la pantalla del navegador, algo distorsionada por el efecto de ojo de pez de la lente pero suficiente como para saber lo que hay detrás del coche. Como ayuda extra, se puede activar el retrovisor de la puerta del acompañante para que se pliegue automáticamente hacia abajo al activarse la marcha atrás, así se puede ver el área situado en las inmediaciones del neumático trasero. También cuenta con sensores de aparcamiento. Calidad interior y diseño a la japonesa
Los huecos para llevar cosas en el habitáculo son numerosos, sobre todo los de la parte de delante. Hay dos en las puertas, un pequeño cajón a la altura de la rodilla izquierda del conductor, una guantera doble frente al acompañante, un portalatas doble al lado de la palanca del freno de mano, un cofre central de grandes dimensiones debajo del apoyabrazos –refrigerado y con tomas de corriente eléctrica y conexiones USB y auxiliar para el iPod– y un portagafas en el techo. Los pasajeros de atrás deben conformarse con dos pequeños huecos en las puertas y un portalatas doble en el apoyabrazos. Óptima postura al volante
Menos positivo encuentro el manejo de los múltiples mandos que tiene a su disposición el conductor tanto en el volante como en la consola central, principalmente por la cantidad de botones y teclas que hay, aunque el uso de todos ellos resulta fácil pasado un tiempo de aprendizaje. A ello contribuye una distribución lógica de los mandos y a que se encuentran perfectamente a mano. Desde el volante se pone en funcionamiento el manos libres del teléfono –por medio de un sistema de reconocimiento de voz mediante Bluetooth de difícil manejo–, el equipo de audio y un completísimo ordenador. Desde la consola central se actúa sobre el climatizador bizona, el cargador de discos compactos, el navegador y el sistema de sonido. Instrumentación completa y muy útil
El sistema ADAS incorpora a su vez tres sistemas de seguridad: LKAS, ACC y CMBS. El primero es el sistema de mantenimiento de carril (LKAS: Lane Keeping Assist), pensado para evitar salirse involuntariamente del carril en carreteras rápidas. Si el coche se aparta del carril sin que el conductor haya accionado el intermitente, la dirección corrige la trayectoria para mantener el coche dentro de las líneas del carril. Esto no significa que el coche pueda conducir sólo ya que el sistema se desactiva pasado unos doce segundos, previa advertencia acústica y visual al conductor. El reconocimiento de las líneas de la carretera se realiza a partir de 72 kilómetros/hora, mediante una cámara ubicada tras el parabrisas. Este sistema puede ser útil para quienes realicen largos y cansados recorridos por autovía, aunque a es preferible parar a descansar que confiar plenamente en el sistema. Además tiene otra pega, que no funciona en carreteras reviradas. Control de crucero inteligente
El último sistema que compone el ADAS es el de mitigación de impactos CMBS (Collision Mitigation Brake System), que controla la distancia y la velocidad de aproximación entre el coche y el vehículo que está justo delante, avisa al conductor si es probable que se produzca la colisión y ayuda a reducir el impacto cuando el choque es inevitable, entre otras cosas tensando los cinturones de seguridad. Es una gran ayuda pero hay que mantenerse atento en la conducción pues el sistema no es capaz de detener el coche por completo. Es curioso que con tanta carga tecnológica como la descrita, Honda no haya incorporado otros gadgets más comunes en berlinas de esta categoría como el arranque sin llave, el freno de mano eléctrico, las luces adaptativas o el sistema de ayuda de arranque en parada. Máxima estabilidad y confort
El coche tiende a irse de delante en curvas cerradas tomadas a buen ritmo, circunstancia que se corrige fácilmente levantando un poco el pie del acelerador. En caso de perderse la trayectoria, entra en funcionamiento el control de estabilidad VSA, que actúa sobre los frenos, el motor y la dirección. En caso de necesidad la electrónica actúa sobre el volante mandado una cierta cantidad de fuerza para que el conductor sepa hacia donde tiene que girar. Es una leve ayuda que en la práctica puede ser útil siempre que el deslizamiento de las ruedas no sea excesivo. Independientemente de este sistema, la dirección es rápida y muy precisa. Motor delicioso
En cuanto a las prestaciones, están a la altura de un moderno motor turbodíésel de 150 caballos. La aceleración 0 a 100 kilómetros por hora se sitúa por debajo de los diez segundos, y la capacidad de recuperación para pasar de 80 a 120 kilómetros por hora en torno a los siete segundos. También es digno de mención el consumo de combustible, ya que he conseguido viajar a velocidades legales por autovía con algo menos de seis litros cada 100 kilómetros, unos siete litros en ciudad y algo menos de diez en conducción deportiva. Conclusión
Lo destacable -Prestaciones y consumos. -Calidad del interior. -Equipamiento completo. -Suavidad mecánica. -Sistemas de seguridad. -Caja de cambios Lo mejorable -Remates del maletero. -Acceso a las plazas traseras. -Visibilidad trasera. -Manejo de algunos mandos
Prueba y Redacción: arpem.com
Julio 2009
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