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Máxima estabilidad y confort En cuanto a la conducción de este Honda, lo primero que llama la atención es la gran estabilidad que aporta el chasis gracias a unas suspensiones de tarado algo duro que mantienen la carrocería plana en curva. Sobre buen asfalto el coche va sobre raíles. Pero la dureza de la suspensión puede llegar a mermar un poco la comodidad del interior, principalmente en zonas de baches o con excesivas irregularidades en el firme. No obstante creo que el compromiso entre dureza y comodidad es acertado en esta berlina familiar de ciertas aspiraciones deportivas.
El coche tiende a irse de delante en curvas cerradas tomadas a buen ritmo, circunstancia que se corrige fácilmente levantando un poco el pie del acelerador. En caso de perderse la trayectoria, entra en funcionamiento el control de estabilidad VSA, que actúa sobre los frenos, el motor y la dirección. En caso de necesidad la electrónica actúa sobre el volante mandado una cierta cantidad de fuerza para que el conductor sepa hacia donde tiene que girar. Es una leve ayuda que en la práctica puede ser útil siempre que el deslizamiento de las ruedas no sea excesivo. Independientemente de este sistema, la dirección es rápida y muy precisa.
Prueba y Redacción: arpem.com
Julio 2009
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