Prueba FORD FIESTA ST
1.6 EcoBoost 182 Cv 3 Puertas

VEHICULO ENTUSIASMANTE

Son pocos los coches que hoy en día despiertan emociones cuando uno los conduce, pero sin duda el Fiesta ST está entre ellos. Ciertamente esto implica un gusto por la actividad de conducir más allá de lo que supone transportarse de un lugar a otro. Si el sonido de un buen motor no es para usted un ruido, y si el tacto directo y metálico de los mandos no le parece sinónimo de nerviosismo, entonces este Fiesta le puede entusiasmar. En caso contrario mejor no seguir leyendo.

Deportividad visual Prueba FORD FIESTA ST

 

Es un coche pequeño, pero su estampa le delata como una versión un tanto particular incluso ante los ojos de quien no entienda mucho de estos asuntos. El nuevo frontal del Fiesta con la rejilla del radiador estilo Aston Martin ha embellecido al modelo pero a esta versión ST parece encajarle aun mejor. Porque combina a la perfección con el faldón más prominente, los bajos de puerta ensanchados, el alerón sobre la luneta posterior, el paragolpes trasero con simulación de llevar difusor aerodinámico y las vistosas llantas de 17 pulgadas. El conjunto es deportivo pero sin llegar a sobrecargar la silueta y despierta pasiones entre la parte más joven de la posible clientela, como hemos tenido la ocasión de comprobar en primera persona. 

 



Analizando el “puesto de piloto” Prueba FORD FIESTA ST

 

Un coche así invita a ponerse al volante de inmediato para pasar a la acción cuanto antes y eso hacemos. Al abrir la puerta lo primero que llama la atención son los dos espectaculares asientos delanteros firmados por Recaro. Son voluminosos y tienen resaltes laterales muy pronunciados para recoger el cuerpo adecuadamente. Una virtud cuando ya se está sentado pero que a su vez dificulta las entradas y salidas, en particular a las tallas más pequeñas que conducirán más próximas al volante. Pero es un tributo que se paga con gusto ante la extraordinaria sujeción que ofrecen y que resulta de gran importancia en un coche de tanto agarre lateral como este. Además siendo firmes, son cómodos de mullido y solo a los más corpulentos a lo ancho les pueden resultar algo estrechos. Después es fácil encontrar la postura adecuada ante el volante por las regulaciones disponibles y por lo bien estudiadas que están todas las distancias a los mandos principales. Ya estamos. Y nos llama la atención el pequeño tamaño del volante y de la palanca de cambios. Ambos tiene un tacto exquisito pero el de esta última es tan directo y metálico que invita a cambiarla de posición muchas veces. También los pedales, con los que incluso es fácil hacer la maniobra del punta-tacón, un técnica que pocos conductores hacen hoy en día pero que resulta de extraordinaria utilidad en conducción deportiva.

 



Con “Caja de Resonancia Activa” Prueba FORD FIESTA ST

 

Para poner en marcha el motor, accionamos el botón correspondiente y ¡sorpresa! un sonido ronco hace acto de presencia. Nos ha extrañado porque los motores turbo, y más si tienen una cilindrada pequeña como es el caso, suelen tener un sonido muy contenido y generalmente poco convincente en términos deportivos. Pero hay truco. Ford consciente de que el ST es un coche de sensaciones, le ha dotado de un dispositivo que denomina “Caja de Resonancia Activa” que “amplifica” la presencia acústica de la mecánica dentro del habitáculo. Para los conductores deportivos, a los que va dirigido, una delicia; para los demás un incordio, en particular a marcha constante y prolongándose en el tiempo como en los viajes largos por autopista. 

Lo que no se ha cuidado de modo emocional es la instrumentación que resulta tan escasa como en cualquier Fiesta. Solo velocímetro, cuentarrevoluciones y nivel de gasolina tiene las agujas pertinentes, mientras que la temperatura del refrigerante del motor se muestra con unas “rayitas” digitales poco visibles y nada “motivantes”. En este sentido hemos echado en falta el suplemento de instrumentos que sí tiene el Focus ST en el centro del salpicadero.

 



Motor Ecoboost de 182 caballos Prueba FORD FIESTA ST

 

Una vez en movimiento, bastará con recorrer unos pocos cientos de metros para percibir que estamos ante un coche especial. Porque las suspensiones son firmes sin contemplaciones y la dirección muy directa. Pasar de una marcha a otra también se hace con gran rapidez y cualquier orden del conductor la ejecuta este ST con una inmediatez admirable.

Una inmediatez que también alcanza a la respuesta al acelerador. El motor, un 1.6 litros con turbocompresor de la familia Ecoboost de Ford rinde 182 caballos y es una delicia. Además brilla particularmente en este coche gracias a la ligereza del mismo y a unos desarrollos del cambio bien ajustados. En este sentido hay que decir que no se ha buscado alargar las últimas relaciones exageradamente en busca de consumos mínimos como suele ser habitual en los coches “normales”. 

La mecánica en sí empuja sobremanera entre 3.500 y 5.500 revoluciones donde entrega lo mejor de sí misma. Lo que no le impide estirar hasta las 6.500 r.p.m. aunque no compensa en términos prestacionales ya que es mejor mantenerla en la zona media. Por debajo de 3.500 vueltas hay potencia y respuesta suficiente como para practicar una conducción económica o para movernos tranquilamente por ciudad. Pero saldremos igualmente catapultados si pisamos el acelerador con decisión. Al hacerlo se percibe la contundencia del turbo pero sin tiempo de respuesta porque todo es inmediato. A este buen resultado contribuye la función Overboost que permite una sobrepresión del turbo durante varios segundos aumentando el par desde los 240 Nm hasta unos estupendos 290 Nm.

 



Prestaciones de GTI, perdón, de ST Prueba FORD FIESTA ST

 

Decir que las prestaciones son buenas podría parecer una obviedad. Pero no lo es tanto al constatar que los datos lo sitúan a la par que algunos “colegas” que anuncian 200 caballos. Acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos que podrían rebajarse si el eje delantero fuera capaz de poner toda la potencia en el suelo, y sigue empujando hasta alcanzar una velocidad máxima de 220 Km/h. Pero proporcionalmente nos ha llamado más la atención la enorme capacidad de recuperación que tiene en todas las marchas. Hasta el punto que en la conducción normal no hay necesidad de usar apenas el cambio. Basta acelerar y los adelantamientos o cualquier otro cambio de ritmo (entrada a una autovía/autopista por ejemplo) los resuelve con una superioridad sorprendente. 

En conducción deportiva y circulando por zonas de curvas podríamos hacer lo mismo (movernos en marchas largas usando el par motor y la estupenda capacidad de recuperación que tiene), pero serán pocos los conductores que no recurran al cambio para sentir la aceleración y el ruido ronco del motor. Desde luego en este sentido mantiene la esencia que siempre ha caracterizado a los vehículos que normalmente definidos como GTI aunque aquí se llame ST.

 



Mejor con el ESC conectado Prueba FORD FIESTA ST

 

El disfrute prestacional no sería pleno sin un buen chasis. De esos que dan confianza y mezclan progresividad de reacciones con efectividad. Y este Fiesta combina a la perfección todos estos componentes en una proporción que también le permite ser conducido con mucha facilidad hasta cerca de los límites de adherencia.

Apoyándose en unas suspensiones firmes, bien amortiguadas y 15 mm más bajas que las del resto de modelos de la gama, el eje delantero entra en las curvas con precisión y obediencia a las órdenes del volante. Y el trasero solo se muestra participativo en el caso de levantar bruscamente el acelerador en curvas rápidas. Como la adherencia transversal es notable (monta acertadamente unos neumáticos 205/40R17), la velocidad de paso por las curvas es realmente alta. Esto sucede con movimientos de inclinación de la carrocería mínimos y en consecuencia las zonas donde se encadenan curvas se convierten en su territorio preferido. 

En cambio, si las curvas se vuelven muy lentas y no cuidamos la dosificación del acelerador no conseguiremos pasar todos los caballos al suelo. Entonces hace acto de presencia la electrónica en forma de control de tracción y de estabilidad, que en este caso Ford denomina ESC. Se puede desconectar completamente pero ni es más efectivo ni más “emocionante” en términos de conducción, porque el ST subvira (se va de morro) entonces en exceso con pérdidas de tracción notables. No lo evita ni el “Ford Vectoring Control”, o lo que es lo mismo, un control vectorial de par que equipa y que gracias a la electrónica y a los frenos, “pasa” más potencia a la rueda exterior de la curva ejerciendo como un sucedáneo de autoblocante. En consecuencia es mejor ir con el ESC conectado porque además hay prevista una función deportiva intermedia entre el “OFF” y el “ON” que debería dejar suficientemente contentos incluso a los conductores más exigentes.

 



Direcciones y frenos Prueba FORD FIESTA ST

 

A su vez la dirección de asistencia eléctrica con tacto bastante firme es más directa que la del resto de los Fiestas y le bastan dos vueltas y media de volante para llegar de un tope al otro. De este modo parece aun más rápido y ágil de reacciones aunque para las maniobras echamos en falta un radio de giro menor.

A este festín de efectividad y buenas sensaciones se unen los frenos con un tacto firme, facilidad de dosificación y resistencia adecuada al uso intensivo. Como tampoco cabecea (ni se hunde el morro ni se levanta la trasera) las distancias de parada son cortas y fáciles de gestionar. Un mérito notable para un equipo de frenos sin pinzas especiales que tienen en su pintura roja (paquete ST Style 150 €) la connotación más deportiva.

 



Consumos altos Prueba FORD FIESTA ST

 

Lo que todavía no ha conseguido ningún fabricante de automóviles es un motor de gasolina con turbo que tenga consumos moderados en utilización deportiva. A ritmos tranquilísimos y a punta de gas sí, pero el usuario de un ST no parece el conductor tipo de ese modo de conducción. Lo hemos intentado, pero nos ha sido difícil llegar a ver los 7 litros en el ordenador de a bordo. En uso general hay que contar con un consumo entre los 9 y los 11 litros dependiendo de las zonas por las que transitemos y el entusiasmo con el que nos guste acelerar. Si además de entusiasmo la carretera se retuerce y hacemos uso de su potencial viajando con el motor alto de vueltas, entonces se pueden llegar a superar los 20 litros.

Como el depósito de gasolina solo tiene 42 litros de capacidad, la autonomía es siempre muy corta y toca repostar con frecuencia. 

 



El confort y las carencias Prueba FORD FIESTA ST

 

Los consumos no son el único tributo que ha de asumir el usuario de este coche. Como todos los modelos donde la deportividad prima sobre otras consideraciones, es el confort el que pierde algunos puntos. En particular centrado en este caso en dos puntos: suspensiones y sonoridad del propulsor. Ya hemos mencionado la regulación firme de las primeras y con el pasar de los kilómetros puede llegar a cansar, sobre todo en el caso de carreteras con asfaltos descuidados. Y también en los viajes largos, y como ya hemos indicado anteriormente, la elevada rumorosidad del motor, que será “música” para la mayoría de sus propietarios puede llegar molestar a los no “adictos”.

En otro orden de cosas hemos echado en falta los agarramanos del techo que tan útiles son para “soportar” los vaivenes de las zonas de curvas. Aunque puestos a citar carencias, la ausencia del reposacabezas central trasero (opción de 40 €) no parece aceptable pensando en términos de seguridad.

 



Cabina y maletero Prueba FORD FIESTA ST

 

Dejando al margen la parte ST de este Fiesta y como en sus hermanos de gama nos encontramos unas plazas traseras correctas con abundante espacio para las piernas y con una plaza central trasera más utilizable de lo habitual por la práctica ausencia de túnel central y por un mullido de asiento suficientemente confortable. Lógicamente el espacio a lo ancho no permite viajar a tres adultos.

El maletero tiene 276 ó 290 litros de capacidad dependiendo de que bajo el suelo aparezca una rueda de repuesto de emergencia (opción de 70 euros) o un kit de reparación de pinchazos. Una buena cifra que puede ampliarse reclinando, como es habitual, los respaldos posteriores en dos partes asimétricas 60/40. También se ha previsto poder colocar la bandeja cubreequipajes en el fondo del maletero o tras el respaldo en el caso de que la retiremos para cargar hasta el techo.

Bien terminado de ajustes y revestido con materiales de buen tacto y vistosos a la vista, comparte, como todos los Fiestas, el diseño del salpicadero con los Ford de reciente lanzamiento: Focus, B-Max, Kuga; lo que le priva de una cierta originalidad.

 



Función padres Prueba FORD FIESTA ST

 

Una originalidad que sí merece ser destacada y que el ST comparte con los demás Fiestas es el sistema MyKey, aunque bien podría llamarse “función padres”. Permite al propietario limitar la velocidad máxima del coche, definir el volumen de decibelios que puede alcanzar el equipo de audio y también imposibilita que el control electrónico de estabilidad (ESC en este caso) no pueda ser desactivado cuando otro usuario va a utilizar el coche.

 



Rivales Prueba FORD FIESTA ST

 

El Fiesta ST cuesta 21.750 € y tiene una buena cantidad de rivales con los que competir. Vehículos igualmente pasionales, donde la cifra de caballos es uno más de los ingredientes de la deportividad que atesoran. Curiosamente todos montan motores turboalimentados para alcanzar potencias altas con cilindradas ajustadas.

El menos potente es el Alfa Mito 1.4 Turbo Quadrifolio Verde de 170 caballos que también es el más barato, 19.090 €. El Abarth Punto, su primo del Grupo Fiat, cuesta 1.500 € más, es claramente más temperamental y alcanza los 180 cv. 

El Skoda Fabia RS tiene prácticamente el mismo precio que el Alfa pero entrega 180 cv y tiene cambio robotizado-automático de dos embragues. Idéntico conjunto mecánico lo encontramos en el Seat Ibiza Cupra, en el Volkswagen Polo GTI y en el Audi A1 1.4 TFSI, aunque este último declara 185 cv. Más diferencia hay en el precio, porque pasar del Fabia al Ibiza y al Polo supone desembolsar 3.000 € suplementarios y otros 5.000 más para saltar de estos al A1. Este último cuesta 27.970 € y es el más caro de los rivales del ST.

ford fiestaPor 800 € menos que el A1, el Mini Cooper S con carrocería Clubman tiene 184 cv; los mismos que el Mini con carrocería normal con el que podemos ahorrarnos un poco más de 1.000 €.

El Opel Corsa OPC tiene ya 192 cv y está en el mismo nivel de precio que el Fiesta ST. Tiene unas prestaciones muy buenas pero menos armonía en el comportamiento. Ambos son unos 1.000 € más caros que el Abarth.

El Peugeot 208 GTI y el Renault Clio RS están en la cúspide de potencia con sus 200 cv. Pero el 208 resulta menos radical que el Clio ya que este último exprime el filón deportivo como ningún otro. Cuestan 1.100 y 2.600 € más respectivamente que el ST.

Hay otros tres modelos que también podríamos meter en esta selección de rivales. Son el Opel Corsa OPC Nürburgring y el Mini John Cooper Works de 210 y 211 cv respectivamente y el Nissan Juke 1.6i Turbo de 192 cv. Pero los primeros se alejan demasiado en el apartado de potencia y el segundo es un coche atípico debido a su carrocería de todocaminos urbano.

 



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL FORD FIESTA?

 

 

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Ford Fiesta 1.6 EcoBoost 182 Cv ST 3 Puertas, hemos tomado como referencia un hombre de 25 años soltero, con 7 de antigüedad de carné, que vive en Avilés, deja el coche en la calle y recorre hasta 15.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a todo riesgo con franquicia de 180 €, es Pelayo con un precio de 658.80 € y con una una calidad en la póliza de 6.28.



Conclusion Prueba FORD FIESTA ST

 

Llamativo de estética, con un puesto de conducción óptimo y un tacto de los mandos directo y metálico, antes de arrancar todo nos predispone a sentirnos como un “piloto”. Y una vez en marcha la experiencia no defrauda. El precioso sonido del motor, la precisión de la dirección, la rapidez del cambio, la ausencia de inercias y balanceos, la rapidez de reacciones y hasta la firmeza de las suspensiones son vitales para disfrutar con cada kilómetro recorrido. Cierto, juzgado con los parámetros de una berlina puede resultar incómodo, pero para esos usuarios hay otros coches menos específicos. Lo menos agradable es la cantidad de veces que hay que pasar por las gasolineras entre los consumos poco moderados y un depósito pequeño que no permite una buena autonomía.

 



A favor

- Estética (Es llamativo en la medida justa. Combina deportividad y elegancia a la vez y no pasa desapercibido para los aficionados).

- Eficacia y tacto deportivo (La precisión de las trayectorias y la inmediata respuesta a las órdenes del conductor le aproximan a un coche de competición)

- Prestaciones (Corre una barbaridad y lo hace de manera muy fácil y “natural”. No hay que “exprimirlo”)

- Precio justo (Ofrece mucho y está en la zona baja del listado de precios)

En contra

- Consumo (Es difícil calmarle la sed. Solo en uso muy tranquilo y antinatural para el tipo de coche, es posible mantenerse en cifras moderadas)

- Instrumentación escasa y salpicadero convencional (Merece algo más que lo que ya encontramos en el resto de Fiestas)

- Ausencia de agarramanos (Con el agarre lateral que tiene, en zonas de curvas resulta muy incómodo para todos los pasajeros no tener donde agarrarse)

Prueba y Redacción: Luis Villamil
Fotos: Alex Blanco
Mayo 2013

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