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Información fácil y completa De vuelta al puesto del conductor, subrayar la excelente ergonomía que ofrecen los mandos. Todos ellos, de diseño tradicional y fácil utilización, se encuentran perfectamente a mano y la información que ofrecen es completa y de fácil lectura. El cuadro de instrumentos está formado por esferas analógicas con velocímetro, cuentarrevoluciones e indicadores de nivel de gasolina y de temperatura del agua. Cuenta con una pantalla digital en el centro que facilita datos básicos como fecha, cuentakilómetros, hora, temperatura exterior y posición del haz de los faros –regulable por medio de dos teclas–. También dicha pantalla muestra la información de un sencillo ordenador de a bordo desde el que seleccionar que salte un ‘beep’ de aviso de exceso de una velocidad determinada así como programar dos recorridos diferentes A y B desde los que controlar autonomía, distancia, consumo medio e instantáneo, velocidad media y tiempo de viaje. Al tiempo que tomo nota del sencillo manejo del ordenador de a bordo y compruebo el agradable tacto de los plásticos duros que recubren el salpicadero y las puertas –aunque detecto algunas piezas que ajustan de manera imprecisa y bordes con labios algo cortantes–, intento encontrar, en vano, un mando desde el que abrir el portón trasero. Sencillamente no existe ni dentro ni fuera. Para acceder al maletero no hay más remedio que utilizar o bien el mando a distancia o bien la llave; un auténtico engorro que implica, con el motor en marcha, tener que desconectarlo, quitar la llave y apretar el botón del mando. Una vez abierto el portón, se accede a un maletero de cierta amplitud para un coche ciudadano, que cuenta con hueco para llevar, de serie, un kit reparapinchazos o, a cambio de 25 euros, una rueda de repuesto de emergencia.
Prueba y Redacción: arpem.com
Febrero 2009
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