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Eficaz en ciudad
Repasadas
las diferentes características del benjamín de Ford, sólo falta
pasar a la acción. Para ello basta con buscar la mejor posición al
volante, ajustarse un sencillo cinturón de seguridad carente de
regulación en altura y arrancar el motor. Desde el habitáculo, se
percibe notablemente el sonido del motor –un 1.300 centímetros
cúbicos turbodiésel con conducto único e intercambiador de calor, de
75 caballos de potencia de origen Fiat–, debido posiblemente a un
aislamiento acústico deficiente. Voy engranando marchas con pasmosa
facilidad gracias a una
palanca de cambios de accionamiento preciso.
En ciudad da gusto conducir este Ka por la suavidad de todos sus
mandos y la pequeña longitud de la carrocería. El volante, que
acciona una dirección de asistencia eléctrica muy eficaz, cuenta con
tres radios y 37 centímetros de diámetro, algo grande pero que
permite un excelente ángulo de giro de 9,25 metros entre bordillos
en tres vueltas completas de volante. Todo esto, junto con un par
motor máximo disponible a partir de sólo 1.500 revoluciones permite
una conducción muy cómoda sin necesidad casi de cambiar de marchas.
Salgo
de la ciudad y me incorporo a una circunvalación, donde compruebo la
pasmosa facilidad con la que se conduce el Ka de gasoil. Una vez en
carretera abierta es fácil alcanzar y mantener velocidades entorno a
los 140-150 kilómetros por hora. El engranaje de las marchas se
puede hacer rápido sin que el motor pierda mucha fuerza. Entre 2.000
y 4.000 revoluciones hay energía suficiente e incluso se puede
apurar sin llegar a cortar el encendido rondando las 5.000 vueltas,
buena elasticidad para un pequeño motor turbodiésel con culata
multiválvula como este. Alcanzar los 100 kilómetros por hora desde
parado me lleva no menos de 15,2 segundos mientras que el 0 a 1.000
metros lo hago en 36,7 segundos, cifras razonables en un coche de 75
caballos y algo más de 1.000 kilogramos de peso. Para adelantar en
carreteras tipo autovía resulta conveniente hacerlo al menos en
cuarta velocidad y no en quinta ya que el desarrollo algo largo de
esta marcha, claramente enfocada a reducir los consumos, penaliza
las recuperaciones de 80 a 120 kilómetros por hora. Y hablando de
consumos, en recorrido mixto no he conseguido bajar de unos
razonables 5,4 litros cada 100 kilómetros, algo más de 1 litro de la
cifra oficial, mientras que en conducción decididamente deportiva el
gasto máximo lo cifro en alrededor de 8,5 litros.
Prueba y Redacción:
arpem.com
Febrero 2009
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