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Comportamiento predecible El comportamiento de este Fiat Bravo es muy predecible. Las suspensiones son algo blandas para garantizar cierta comodidad en marcha a cambio de renunciar a un aplomo máximo en curvas rápidas y lentas. En zonas bacheadas se pierde confort ya que se transmiten muchas vibraciones al volante y al habitáculo. Sus reacciones son algo secas y la carrocería balancea algo en apoyos. El control de estabilidad no puede desconectarse pero permite una conducción decidida sin que intervenga antes de lo esperado. En recta el Fiat Bravo es algo sensible al viento lateral, situación que obliga a mantener el volante bien asido para que no se resienta la estabilidad cuando se viaja rápido. En curva, sin embargo, es fácil mantener el coche por su sitio aunque tiende a irse claramente de delante. El eje trasero guía bien el coche facilitando un gran aplomo y ningún tipo de comportamiento más nervioso de lo deseable. En ciudad se mueve como pez en el agua, gracias a la dirección de asistencia eléctrica que se acciona desde una tecla ubicada en el salpicadero. En modo City el volante gira de manera muy rápida, ideal para utilizarlo en aparcamientos. En carretera es mejor prescindir de este modo ya que aporta al volante una extraña sensación de ligereza y un impredecible guiado de las ruedas.
Prueba y Redacción: arpem.com
Junio 2009
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