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ATRACTIVO CIUDADANO
El Citroën C3 con la motorización 1.4i es un atractivo ciudadano que permite también rodar sin problemas en carretera. Con un diseño inspirado en el DS3, el compacto galo entusiasma por dentro y por fuera. Además ofrece un habitáculo bastante espacioso y un comportamiento dinámico fácil y sano. Citroën ha potenciado los encantos del C3 en su segunda generación, convirtiéndolo en un atractivo y competitivo modelo dentro del reñido segmento de los vehículos compactos. En el plano estético, luce una línea de clara inspiración DS3, especialmente en el frontal y la parte trasera de la carrocería. El primero presenta enormes faros tipo bumerán que se extienden hasta la parte superior de las aletas y una espectacular parrilla trapezoidal de esquinas redondeadas, que integra la toma de aire del faldón y la parte central del paragolpes. El perfilado nacimiento de los grupos ópticos, que enmarcan el nuevo emblema de la marca francesa y las líneas del escueto capó le confieren un aspecto de lo más deportivo. A ello contribuyen también los rebajes en los extremos del faldón para destacar el alojamiento de los pilotos antiniebla circulares. El lateral de la carrocería es continuista, manteniendo los trazos del primer C3. Conserva las grandes ventanillas, la delantera partida y la trasera que engulle prácticamente el pilar C, así como el techo tipo concha que acaba en un curvado portón. Las bisagras de éste se siluetean en el tramo final al estilo de, por ejemplo, el Volkswagen Scirocco. Un detalle que, para algunos, quedará bonito. Para mí no. Igual opino de la clásica antena de varilla. Además es desenroscable, siendo presa fácil de los amigos de lo ajeno. Los pasos de rueda
del C3 son prominentes y marcados, acorde al planteamiento sport que
la firma gala del doble chevron da a la nueva entrega de su
compacto. También destacan los grandes
retrovisores
con
intermitente integrado y base cromada. Su contraste con el color
negro de la carrocería de la unidad probada es muy llamativo. Burbuja de cristal
Capítulo aparte merece el parabrisas panorámico Zenith opcional que,
según
Citroën, proporciona un 80% más de visión al conductor y al
acompañante.
Cinco plazas, cuatro adultos
El renovado
C3 mide 3.941 mm de largo, por 1.728 de ancho y 1.524 mm de alto
y se ha agrandado 91, 61 y 5 mm, respectivamente, comparado con su
predecesor. Su altura, casi de monovolumen, le permite ofrecer una
buena habitabilidad
interior.
Sello DS3
El interior,
al igual que el
frontal y la zaga de la carrocería lleva el sello deportivo del
DS3. Está realizado con plásticos y un acabado a la altura de
sus rivales alemanes.
La esfera de la derecha muestra digitalmente el cuentakilómetros parcial y total, el combustible que queda en el depósito, la velocidad fijada para el limitador y control de crucero y el indicador de cambio de marcha con el propósito de optimizar el consumo. En la esfera principal va el velocímetro, calibrado hasta los 210 km/h. Muy optimista para los 75 CV del motor. El salpicadero es sumamente atractivo. De estructura por capas, tiene grandes salidas de aire y detalles de diseño como el ambientador circular. También se adorna con una gran moldura de acabado aluminio, que le da un toque deportivo… y también algún reflejo solar. Algunas de las teclas del salpicadero podrían haberse ubicado mejor, como la del desbloqueo de puertas, que tapa el aro del volante. También está algo escondida la de desconexión del ESP opcional, a la izquierda y abajo del conductor.
La parte inferior del
salpicadero
en el lado del acompañante está vacía, dándole 80 mm de espacio
extra para las piernas. Esta concavidad no limita la
guantera, que
es enorme. Tiene nada menos que 13 litros de capacidad y, además, va
refrigerada. Sólo un pero visual a esta inteligente solución de
espacio: la moldura del salpicadero queda algo saliente. Por debajo de la pantalla informativa, en un segundo plano y con acabado negro brillante, va el climatizador monozona. Lleva mandos circulares, divididos en tres pulsadores, que flanquean un visor, también circular, en el que se muestran la temperatura y la velocidad del ventilador elegidas, así como la orientación del aire y si está funcionando en modo manual o automático. El llamativo conjunto se complementa con una fila de teclas para el desempañado del parabrisas, la luneta térmica y desconectar el aire acondicionado. El equipo de audio –bajo el climatizador- del C3 testado contaba con el HiFi System opcional. Con su tercera vía central en el salpicadero y caja de graves en el maletero, suena francamente bien. Imprescindible si somos melómanos. Bajo el radioCD hay dos huecos. El más estrecho está pensado para llevar el teléfono o un lector de MP3. Le falta un reborde y un suelo adherente que eviten que se muevan y puedan salirse al tomar una curva o frenar. La unidad probada traía Bluetooth, accesorio obligado para evitar multas y posibles accidentes provocados por despistes. Se ofrece en la opción Connecting Box, que incluye un conector USB (ubicado junto a la palanca del freno de mano). Una ausencia significativa en el interior del C3 es la de un portabebidas, fijo o retráctil en el salpicadero o la consola central. Se pueden usar para llevarlas los huecos de las puertas, pero no están muy a mano. El volante es muy racing, con diseño de tres brazos y achatado en la parte inferior del aro. Tiene un excelente grosor y se agarra de cine pero oculta los mandos del radioCD y del limitador y control de velocidad. Están ubicados en la columna de la dirección, donde también va el regulador de la altura de los faros. Requieren un mínimo aprendizaje para hacerse con su manejo y en el de audio no puede cambiarse la banda de la radio, sólo la fuente de sonido. Hay que seleccionarla desde el aparato, en la consola central. Excelente en ciudad…
El nuevo
Citroën C3 es un vehículo excelente para usarlo en ciudad. El
aumento de talla no le resta operatividad en el denso tráfico
urbanita y se aparca igual de fácil que su antecesor. Los 75 CV de
su motor 1.4
permiten circular con bastante soltura y agilidad. La dirección
eléctrica ofrece buena asistencia, con lo que mover el
volante, algo
grande, es toda una delicia en la brega urbana de esquivar a otros
coches y de circular en las calles más viradas y estrechas. La
postura de conducción alta también ayuda a controlar a los vehículos
que nos rodean y los contornos de la carrocería a la hora de
estacionar. Manejar los pedales tampoco plantea dificultades y el cambio queda bastante a mano, siempre que no elevemos mucho el asiento. El guiado y la precisión en las inserciones son realmente buenos, lo que se agradece a hora de mantener el motor en la zona de respuesta óptima, situada en torno a las 3.500 rpm. Por debajo la mecánica se muestra un tanto perezosa para mover las 1,1 toneladas que pesa el C3 con un conductor de 70 kilos a bordo. La suspensión, blanda, esconde bien los numerosos baches que pueblan la ciudad. Y los frenos, con discos delanteros de 226 mm de diámetro y tambores traseros de 8 pulgadas de diámetro, tienen potencia y cumplen bien su trabajo en la urbe. El consumo en este hábitat se sitúa en torno a los 8 litros de medida –medimos 7,8 litros durante la prueba-, lo que no le convierte en el más comedido de la clase. Hay que tener en cuenta que respecto a otros compactos, el C3 es más alto y tiene algo más de sección frontal. …Y cumple en carretera
Y si en ciudad el
C3 1.4i saca buena nota, en carretera cumple. No es un deportivo
y tampoco lo pretende. Con una aceleración de 0 a 100 km/h en 14,2
segundos y una velocidad máxima de 163 km/h, mantiene bien los
cruceros legales -y algo más- en autopista. Conviene ser conscientes
de que bajo el pedal del acelerador sólo hay 75 CV (a 5.400 rpm) y
118 Nm de par máximo (a 3.300 vueltas), lo que obliga a utilizar
frecuentemente el cambio para mantener el ritmo en las subidas más
pronunciadas. La quinta marcha, bastante abierta, permite llanear
rápido con un número de revoluciones contenido al
C3 y que se lance en las bajadas. Pero no sirve para afrontar
subidas, en las que hay que engranar la cuarta velocidad e, incluso,
la tercera para no bajar de 120 km/h. La dirección, que parece muy asistida en un principio da plena confianza pasados unos kilómetros, mientras que la suspensión absorbe eficazmente los baches, badenes, empalmes y resto de imperfecciones de la ruta. El consumo es muy sensible a las condiciones de utilización. A ritmo legal y en terreno favorable se ven los 5,5 litros en el ordenador de viaje, pero si exigimos al motor, la cifra supera los 8 litros. En carretera convencional los adelantamientos hay que preparárselos con tiempo y apurar las relaciones segunda y tercera del cambio. Lo habitual en coches de este peso y potencia (13,7 kg/CV). El comportamiento dinámico del C3 es fácil y sano. Hace gala de una excelente estabilidad lineal y agarre en curva, especialmente con los neumáticos opcionales 195/55 R16, que son una exageración para la potencia disponible y más lógicos en un vehículo que la doble. Eso sí, proporcionan un alto paso por curva y echan una mano a los frenos. Éstos, con tambores traseros, cumplen en una conducción normal pero no son para ir de carreras. El subviraje al límite es moderado y fácilmente controlable. El C3 examinado contaba con un ESP muy eficaz a la hora de corregir desmanes en la trayectoria. Una opción que debería ser de serie. El único pero en el apartado dinámico lo pone la suspensión, que tendría que ser un punto más firme para mitigar los cabeceos de la carrocería en frenadas y el rebote del eje trasero si se pasa un bache o junta de dilatación apoyando fuerte en curva. 4 estrellas Euro NCAP
Ecología Airdream La versión 1.4i SX del C3 presume de la denominación Airdream que Citroën da a sus vehículos más respetuosos con el medio ambiente. Su mecánica de 1.360 cc y cuatro cilindros tiene unas emisiones de CO2 por kilómetro de sólo 140 gramos. Esta es una de las tres condiciones que exige la marca francesa para ser un vehículo Airdream. Las otras dos son ser fabricado en plantas con certificación ISO 9001 (el C3 se ensamblan en las francesas de Aulnay y Poissy) y haber sido diseñado para el que el 95% de su masa se pueda reciclar.
Lo destacable - Diseño exterior e interior. - Parabrisas Zenith. - Confort de suspensión. - Comportamiento. - Habitabilidad. - Cambio. - Acabado.
Lo mejorable - Antena no integrada. - Parasoles. - Regulación del asiento por puntos. - Plano de carga alto. - Rueda de emergencia. - Testigo de temperatura del motor. - Sensible al viento lateral. - ESP opcional.
Prueba y Redacción: Arpem.com Fotografías: Miguel A. Fernández Mayo 2010
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