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Equilibrio en marcha La gama está formada por un 2,3 litros de 204 caballos. El resto, aunque se llamen 3.5i, son de tres litros de cilindrada y utilizan turbocompresores, uno para cada tres cilindros, para crear una escala de potencias diferenciada: 258, 306 y 340 caballos. Todos los motores son de seis cilindros en línea. Para nuestra prueba hemos seleccionado el de 306 caballos con el cambio de marchas automático DKG de siete velocidades. Este cambio está solo disponible para las dos versiones más potentes, el resto pueden optar por una automática pero entonces ha de ser steptronic de seis velocidades. Pulsamos el botón y comienza la melodía del seis cilindros. El cambio DKG es diversión pura. En ocasiones cambiamos sin tener que hacerlo simplemente para escuchar el sonido del motor y del escape.
El motor es muy suave, tanto que no se aprecia la presencia de los dos turbos. La cuestión es que no deja de empujar en ningún momento, ni siquiera a pocas vueltas. Basta con hundir el pié en el acelerador y la respuesta es instantánea. A la salida de las curvas lentas y acelerar a fondo la luz amarilla del control de tracción parpadea en el cuadro y mantiene todo bajo control. Si queremos algo más Racing, basta con seleccionarlo con el Dynamic Driving Control, es decir, un botón cerca del cambio y seleccionar la opción Sport plus. El acelerador responde antes, dirección, suspensión y transmisión automática se transforman en eficacia pura, solo para manos expertas. Si quieres algo más tranquilo, basta con bajar posiciones hasta el modo normal, que ni mucho menos hay que traducir como aburrido. Practicando una conducción racing con el techo abierto o cerrado, no escuchamos ningún crujido ni ruido que indique debilidad de la estructura. El chasis y las suspensiones son efectivos pero con un tanto por ciento elevado de comodidad. Esto supone que el Z4 admite una utilización diaria sin que ello suponga que tener que sacrificar en absoluto el confort. En la cruzada de BMW contra el consumo no solo se preocupan de que sus berlinas o modelos más familiares gasten lo mínimo imprescindible. Esta batalla también se ha extendido a los modelos deportivos y con el Z4 pudimos comprobar como a pesar de su potencia y prestaciones, el gasto de combustible es mucho más bajo de lo esperado, o al menos es lo que nos decía el ordenador del cuadro con sus 10 litros de consumo medio.
Prueba y Redacción: Arpem Fotografías: Alex Blanco mayo 2010
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