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¡A saco! Aunque ya había podido disfrutar de las prestaciones puras del X6M en el circuito de Road Atlanta, quería sentir los 555 CV en carretera abierta, pero como alcanzar las velocidades estratosfericas de las que es capaz este coche no es muy recomendable ni para los puntos del carnet ni para la seguridad vial, la manera de ponerlos sobre la mesa es exprimiendo su capacidad de aceleración, siempre que se pueda, y para poder no hay más que buscar incorporaciones a autovías, salidas de semáforo, adelantamientos... en fin, que quien no se contenta es porque no quiere. En estas condiciones, tienes la sensación de estar jugando con algún videojuego, especialmente viendo como los coches que hay en tu retrovisor se van haciendo pequeños a una velocidad de vértigo, la que el X5M puede alcanzar mucho antes de lo que tu te crees. Especialmente divertido es cuando cualquier deportivo se te aproxima por detrás “metiéndote el morro” cuando, por ejemplo, un grupo de coches vais adelantando por el carril de la izquierda a algún vehículo más lento. En el momento en que el coche de delante se quita y tu pisas el acelerador, deja de haber deportivo en tu retrovisor y, cuando tras adelantar te echas a la derecha para seguir circulando a velocidad normal y el deportivo de marras te adelanta, puedes tener la seguridad de que todos y cada uno de sus ocupantes se va a quedar mirando el X5M con cara de no entender nada.
Prueba y Redacción: Miguel Ángel Fernández Fotografías: Mar Loeches / M.A.F. Abril 2010 |
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