|
||||||||||||||
|
BENJAMÍN AVENTAJADO El nuevo SUV de la firma germana irrumpe con fuerza en el mercado para convivir con su hermano mayor el X3, que será actualizado en breve, aportando las mejores armas de toda la gama BMW: calidad, dinamismo, practicidad y seguridad. La versión xDrive con tracción total y motor turbodiésel de 177 caballos es la más idónea para un amplio abanico de usuarios. Este modelo está disponible a partir de 34.700 euros con caja de cambios manual de seis velocidades, unos 3.900 euros menos que con la transmisión automática. Tras unos cientos de kilómetros al volante de este nuevo todo camino de la firma de la doble hélice, puedo afirmar que tiene muchos puntos a favor para ganarse a buena parte de un amplio segmento del mercado. Desde conductores jóvenes y deportistas hasta familias medias con ganas de aventura pasando por veteranos adictos al lado práctico de productos de calidad y buena pisada. Dejo a un lado la estética, algo ‘difícil’ al principio, en la que BMW sugiere unos rasgos que combinan elegancia, deportividad y robustez, donde lo más significativo, y chocante, es su largo capó coronado por unos faros angulosos parecidos a los del Serie 5 GT y el característico doble riñón de la parrilla central de grandes dimensiones. Bajo pero con un interior amplio
Al contar con la plataforma del Serie 3 Touring, el interior ofrece espacio suficiente para que viajen cómodos cuatro personas y un niño en la plaza central, ésta algo estrecha y dura que obliga a llevar las piernas separadas para salvar el túnel de la transmisión. Detrás el espacio es muy bueno hasta el techo aunque el espacio disponible para las rodillas está algo limitado. La altura del interior y las amplias posibilidades de reglaje de los asientos permite acomodar a personas de talla alta, aunque si se lleva el asiento demasiado bajo disminuye la comodidad de acceso de este tipo de vehículos.
Al volante de todo un BMW
Ya que es un coche de claro enfoque familiar con una amplia clientela potencial, desde los más jóvenes hasta un público más maduro, se han cuidado los detalles prácticos para el día a día. Es el caso de los numerosos huecos para portar todo tipo de objetos, algo que se echa de menos en la Serie 1. Así, en las puertas delanteras hay espacio para llevar botellas de hasta un litro, en las traseras de hasta 0,7 litros, además de un eficaz portalatas delantero de quita y pon, que no molesta en exceso al acompañante y se guarda cuando no se utiliza en un cajón bajo el apoyabrazos, y otro doble atrás ubicado en el apoyabrazos central. Debajo de la moqueta del maletero hay varios compartimentos para guardar cosas pequeñas sin que se desplacen cuando vamos conduciendo. Debajo de este compartimento se ubica, perfectamente aislada y escondida, la batería. Limitado fuera del asfalto
El X1 se vende con dos sistemas diferentes de tracción: trasera, denominada sDrive, y total o xDrive. El sistema de propulsión sDrive sólo está disponible en las versiones menos potentes –1.8d y 2.0d–, y cuentan con la ventaja de un peso menor –entre 70 y 85 kilos–, lo que según la marca favorece una reducción notable de los consumos –unos 0,5 litros de promedio cada 100 kilómetros– y las emisiones contaminantes –unos 13 gramos de CO2/100 km–. Además, las versiones sDrive son 2.000 euros más baratas que las xDrive. El vehículo objeto de prueba es el xDrive 2.0d de 177 caballos con cambio manual de seis velocidades, una interesante versión por sus excelentes virtudes dinámicas en cuanto a aceleración, velocidad y estabilidad. Esta última muy elevada en curvas cerradas gracias un sistema de tracción que en origen reparte la fuerza motriz un 60 por ciento detrás y un 40 delante. Cuenta con un engranaje mecánico central que, según el tipo de conducción y las pérdidas de tracción en uno u otro eje, es capaz de mandar toda la fuerza a las ruedas posteriores o a las anteriores. La suspensión independiente, equipada con paralelo deformable en ambos ejes, resulta muy cómoda ya que no es dura en exceso, a diferencia de otros BMW, lo que no significa que el vehículo se comporte de manera torpe en curvas enlazadas pues la carrocería no balancea apenas y permite rápidos cambios de dirección. Sobre suelo bacheado tampoco se perciben incómodos rebotes, aunque el control de estabilidad es algo sensible, en recta, cuando alguna rueda pierde contacto con el firme. Dinámica inteligente
También en opción puede encargarse el sistema de descenso de pendientes, una especie de reductora electrónica muy válida para bajar por caminos empinados. En asfalto, el comportamiento es calcado al de un Serie 3 y X3, donde prima la comodidad en marcha, un excelente tacto de dirección, pisada del coche y calidad de rodadura. El conjunto bastidor y suspensión permite rodar muy deprisa con la máxima confianza. Los frenos, con discos de 312 milímetros delante y 300 detrás, actúan perfectamente sin decaimiento ante esfuerzos continuos, y la dirección se muestra tan precisa que permite trazar curvas con tiralíneas. La asistencia al volante, con 3,25 vueltas entre topes, es la justa para no tener que esforzarse en exceso con las manos e informa perfectamente de lo que ocurre entre las ruedas y el asfalto. Tecnología punta que incluye, de serie en todos los motores, el sistema EfficientDynamics, un conjunto de medidas para optimizar consumos y emisiones contaminantes. Consta, entre otros, de una aerodinámica optimizada, un sistema de recuperación de energía en las frenadas, una bomba eléctrica de combustible y un compresor desacopable del climatizador. Igualmente, en las versiones con transmisión manual, el sistema ‘stop start’ que para el motor en los semáforos y lo arranca en el momento de accionar el pedal del embrague. Un buen aliado del motor de esta unidad, el cuatro cilindros multiválvula de dos litros de capacidad, equipado con inyección directa ‘common rail’ y turbocompresor de geometría variable. Rinde 177 caballos de potencia a 4.000 vueltas, y el par motor máximo se sitúa en 350 Nm entre 1.750 y 2.500 revoluciones. Cifras que, en conjunción con una caja de cambios manual de seis velocidades, precisa, rápida y de engranaje algo duro –típico de BMW– permiten unas prestaciones oficiales a la altura de lo esperado: 205 kilómetros/hora de velocidad punta y una aceleración 0-100 km/h de 8,4 segundos. El consumo medio se sitúa algo por encima de los 6,5 litros cada 100 kilómetros, con puntas entre los 5,5 y los 8 litros. Equipamiento amplio
Los competidores naturales del X1 con tracción total xDrive –las sDrive con propulsión son unos 2.000 euros más baratas aunque interesan menos– son, por concepto todocamino y tamaño –entorno a los 4,45 metros–, los Ford Kuga, Land Rover Freelander 2, Toyota RAV 4, Peugeot 4007 y Volkswagen Tiguan, todos ellos algo más baratos que el BMW pero situados, en general, en un escalón inferior en cuanto a calidad de construcción, materiales, ajustes del interior, sensación de solidez y dinámica de conducción. También son rivales, por posición al volante y tipo de conducción, los Audi A4 Allroad y Saab 9-3X, que con sistemas de tracción y mecánicas similares salen entre 6.000 y 7.000 euros más caros que nuestro protagonista. Igualmente, en este grupo se puede incluir el Skoda Scout, la versión off road y familiar del Octavia, cuyo precio se sitúa unos 6.000 euros mas bajo, eso sí con un equipamiento y calidad también inferior que el BMW. Lo destacable - Mecánica potente. - Consumos ajustados. - Robustez y calidad. - Dinámica eficaz. - Sistema de tracción. - Seguridad en marcha. Lo mejorable - Precio algo elevado. - Espacio longitudinal trasero. - Algunos plásticos del interior. - Maletero justo y algo alto. - Estética ‘opinable’. - Acceso a las plazas traseras.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotografías: Jesús María Izquierdo Enero 2010
|
|||||||||||||