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Limitado fuera del asfalto
El X1 se vende con dos sistemas diferentes de tracción: trasera, denominada sDrive, y total o xDrive. El sistema de propulsión sDrive sólo está disponible en las versiones menos potentes –1.8d y 2.0d–, y cuentan con la ventaja de un peso menor –entre 70 y 85 kilos–, lo que según la marca favorece una reducción notable de los consumos –unos 0,5 litros de promedio cada 100 kilómetros– y las emisiones contaminantes –unos 13 gramos de CO2/100 km–. Además, las versiones sDrive son 2.000 euros más baratas que las xDrive. El vehículo objeto de prueba es el xDrive 2.0d de 177 caballos con cambio manual de seis velocidades, una interesante versión por sus excelentes virtudes dinámicas en cuanto a aceleración, velocidad y estabilidad. Esta última muy elevada en curvas cerradas gracias un sistema de tracción que en origen reparte la fuerza motriz un 60 por ciento detrás y un 40 delante. Cuenta con un engranaje mecánico central que, según el tipo de conducción y las pérdidas de tracción en uno u otro eje, es capaz de mandar toda la fuerza a las ruedas posteriores o a las anteriores. La suspensión independiente, equipada con paralelo deformable en ambos ejes, resulta muy cómoda ya que no es dura en exceso, a diferencia de otros BMW, lo que no significa que el vehículo se comporte de manera torpe en curvas enlazadas pues la carrocería no balancea apenas y permite rápidos cambios de dirección. Sobre suelo bacheado tampoco se perciben incómodos rebotes, aunque el control de estabilidad es algo sensible, en recta, cuando alguna rueda pierde contacto con el firme.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotografías: Jesús María Izquierdo Enero 2010
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