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DISTINGUIDO Y DIFERENTE
Mitad familiar, mitad monovolumen y con algo de todocamino y cupé, el resultado de este extraño cóctel es un lujoso vehículo de grandes dimensiones, basado en la Serie 7, que incorpora algunas innovaciones, como el polivalente maletero con portón de dos piezas, potentes motores diésel y gasolina y transmisiones automáticas de ocho marchas. Un BMW premium que proyecta las líneas de la Serie 5. Está por ver si el mercado aceptará como se merece este singular coche. Antes de entrar en materia debe quedar bien claro que el Gran Turismo de BMW es un cochazo, dado que tanto el chasis como la plataforma y los interiores provienen del buque insignia de la marca, la Serie 7. Por esta razón conviene estudiar en profundidad sus elementos diferenciadores, el concepto y la carrocería, sin hacer juicios de valor previos sobre su discutida estética. Según BMW, el diseño del GT conjuga deportividad y versatilidad con un estilo elegante y refinado, afirmación con la que estoy totalmente de acuerdo excepto en lo relativo a la deportividad. Encontrar elementos deportivos en el Serie 5 GT es algo difícil dado el tamaño, sobre todo la altura, de este mastodonte de 1.940 kilogramos de peso con casi cinco metros de longitud, 1,9 metros de ancho; y 1,55 metros de alto. Deportividad que, como es obvio, tampoco está presente en lo dinámico, algo que explicaré más abajo. Carrocería diferente y original
Visto desde un costado, predomina la línea formada por el pliegue a la altura de las manillas de las puertas, típica en los modelos de la firma, que recorre el lateral, de forma descendente, desde los pilotos hasta los faros. La línea inferior, a la altura del umbral de las puertas, nace del canto superior de la entrada frontal del aire y termina en el perfil del faldón posterior. La combinación entre el pliegue superior y la línea inferior consigue reducir ópticamente la altura del coche, todo un acierto que, además, acentúa la forma en cuña de la carrocería.
Y es en la parte trasera donde se encuentra uno de los elementos más originales y prácticos del GT: el maletero. Su portón de dos piezas, el primero en un BMW –similar al del Skoda Superb aunque más completo–, dispone de dos partes. Una inferior, pequeña, situada debajo de la luneta, que se abre como cualquier tapa de una berlina. Y otra más grande, que se hace solidaria con la anterior, para abrir todo el portón, un sistema parecido al de un BMW X5. Dado el tamaño y peso de esta puerta, se agradece que disponga de cierre automático por medio de una tecla. La división del portón en dos partes aporta varias ventajas. Si se abre únicamente la tapa pequeña –por ejemplo para introducir objetos pequeños–, el habitáculo permanece completamente aislado del maletero y del exterior por medio de dos piezas. Una vertical, localizada detrás de los respaldos, y otra horizontal a modo de bandeja. Este sistema permite acceder a la zona de carga sin que cambie la temperatura del habitáculo ni que entre ruido. La pieza horizontal se puede abatir para incrementar el volumen del maletero, siempre que previamente se hayan abatido las plazas traseras. Si se separan estas del panel vertical que aísla el maletero del habitáculo –10 centímetros como máximo–, queda libre un espacio de 150 litros útil para guardar cosas. Espacio que no se añade a los 440 litros de capacidad del maletero porque dicha separación vertical no se adelanta solidariamente con los asientos. Una pena porque los 440 litros del maletero son escasos en un coche tan grande como este. Interior amplio y muy cómodo
El acceso al interior se hace fácil y cómodamente por medio de cualquiera de sus inmensas puertas, muy ligeras ya que están hechas en aluminio –por vez primera en un BMW con ventanas sin marco–, material que también se emplea en el capó. Una vez dentro la sensación de amplitud se multiplica gracias a un inmenso techo panorámico de cristal, que se vende como opción por unos 2.100 euros. La posición ligeramente elevada de los asientos y la buena ubicación de los numerosos mandos de control hacen que el conductor se sienta muy cómodo y seguro, en un coche que emana poderío al volante pero poca deportividad. La visibilidad es buena hacia delante y lateralmente por los espejos retrovisores, y menor hacia atrás ya que la luneta trasera es pequeña y los gruesos montantes traseros impiden ver bien en diagonal. Esto hace imprescindible adquirir la cámara trasera de aparcamiento, equipo en opción por 520 euros que puede completarse con una serie de cámaras que muestran el perímetro de la carrocería –por unos 860 euros–. Instrumentación de la Serie 7
Estable y rápido pero no deportivo
Queda claro que es un coche comodísimo y muy efectivo para viajar por vías rápidas. Hacerlo en tramos de curvas es otro cantar. Aquí es donde no está presente la deportividad, y no porque el motor carezca de fuerza sino al elevado peso que desplaza el vehículo. La carrocería no balancea mucho, algo excepcional dada su altura, pero sí se nota dentro la inercia originada por la relación entre velocidad y peso. Como es obvio, el coche tiende a irse ligeramente de delante al entrar rápido en una curva, situación que se resuelve fácilmente a poco que se levante ligeramente el pedal del acelerador. Aquí ayuda bastante el buen guiado del eje trasero –equipado con un original brazo en uve doble–, ayudado por un amortiguación neumática de serie en este tren, así como el sistema Dynamic Drive Control, que controla el ajuste de la dureza de los amortiguadores, la respuesta del motor al acelerador, el modo de funcionamiento de la caja de cambios y la asistencia de la dirección. Para mejorar la estabilidad y agilidad en curva está disponible en opción un sistema de dirección a las cuatro ruedas, que cuesta unos 2.160 euros.
La combinación de conceptos de este singular vehículo lo convierte en un objeto de deseo casi único, que debe enfrentarse a vehículos de carrocería cupé con cuatro puertas como el Mercedes Benz CLS –un pionero de este particular concepto–, el más accesible y esbelto Audi A5 Sportback, además de los exclusivos y elitistas Aston Martin Rapide, Porsche Panamera y Maserati Quattroporte. Otro rival posible es la Clase R de Mercedes Benz, otro coche muy particular y con ciertas similitudes con el Gran Turismo de BMW. E cuanto a precios, el BMW Serie 5 GT cuesta entre 61.000 y 86.000 euros –63.500 euros el 535–, cantidad bastante elevada pero justificable dado el tipo de coche, motor, tecnología y equipamiento que este Progressive Activity Sedan (PAS), según denominación propia de BMW. Lo destacable - Habitáculo amplio, cómodo y lujoso. - Numerosas innovaciones. - Motor potente. - Consumo contenido. - Cambio de marchas de ocho velocidades. - Comodidad al volante. Lo mejorable - Peso elevado. - Resistencia aerodinámica. - Plaza trasera central y maletero justos. - Posición de conducción poco deportiva. - Visibilidad trasera. - Precio elevado.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotografías: Jesús María Izquierdo Febrero 2010
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