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Estable y rápido pero no deportivo En cuanto a la conducción de este 535 GT, afirmar que el excelente motor de seis cilindros en línea biturbo de 2.979 centímetros cúbicos y 306 caballos de potencia, en conjunción con la caja de cambios automática de ocho velocidades –hacia delante– Steptronic, resulta perfecto para conducir con la suficiente fuerza, comodidad y suavidad como para hacer viajes largos manteniendo altas velocidades de crucero con una estabilidad notable tanto en recta como en curva. En ciudad resulta algo aparatoso por tamaño, peso y escasa visibilidad lateral y trasera, aunque es de gran ayuda la suavidad y efectividad de la dirección. El funcionamiento de la transmisión automática –sin levas en el volante– es magnífico, ya que el engranaje de las velocidades es rápido y efectivo tanto hacia arriba como hacia abajo, independientemente del régimen del motor, que puede llegar fácilmente a las 7.000 vueltas sin cambiar de engranaje. La selección de la marcha idónea resulta perfecta ya que siempre acierta, tanto en aceleración como en retención. Queda claro que es un coche comodísimo y muy efectivo para viajar por vías rápidas. Hacerlo en tramos de curvas es otro cantar. Aquí es donde no está presente la deportividad, y no porque el motor carezca de fuerza sino al elevado peso que desplaza el vehículo. La carrocería no balancea mucho, algo excepcional dada su altura, pero sí se nota dentro la inercia originada por la relación entre velocidad y peso. Como es obvio, el coche tiende a irse ligeramente de delante al entrar rápido en una curva, situación que se resuelve fácilmente a poco que se levante ligeramente el pedal del acelerador. Aquí ayuda bastante el buen guiado del eje trasero –equipado con un original brazo en uve doble–, ayudado por un amortiguación neumática de serie en este tren, así como el sistema Dynamic Drive Control, que controla el ajuste de la dureza de los amortiguadores, la respuesta del motor al acelerador, el modo de funcionamiento de la caja de cambios y la asistencia de la dirección. Para mejorar la estabilidad y agilidad en curva está disponible en opción un sistema de dirección a las cuatro ruedas, que cuesta unos 2.160 euros.
La combinación de conceptos de este singular vehículo lo convierte en un objeto de deseo casi único, que debe enfrentarse a vehículos de carrocería cupé con cuatro puertas como el Mercedes Benz CLS –un pionero de este particular concepto–, el más accesible y esbelto Audi A5 Sportback, además de los exclusivos y elitistas Aston Martin Rapide, Porsche Panamera y Maserati Quattroporte. Otro rival posible es la Clase R de Mercedes Benz, otro coche muy particular y con ciertas similitudes con el Gran Turismo de BMW. E cuanto a precios, el BMW Serie 5 GT cuesta entre 61.000 y 86.000 euros –63.500 euros el 535–, cantidad bastante elevada pero justificable dado el tipo de coche, motor, tecnología y equipamiento que este Progressive Activity Sedan (PAS), según denominación propia de BMW. Lo destacable - Habitáculo amplio, cómodo y lujoso. - Numerosas innovaciones. - Motor potente. - Consumo contenido. - Cambio de marchas de ocho velocidades. - Comodidad al volante. Lo mejorable - Peso elevado. - Resistencia aerodinámica. - Plaza trasera central y maletero justos. - Posición de conducción poco deportiva. - Visibilidad trasera. - Precio elevado.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotografías: Jesús María Izquierdo Febrero 2010
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