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Carrocería diferente y original Ojo que este coche aporta numerosos detalles bastante originales. Por ejemplo las cuatro puertas con ventanas sin marco –único en un BMW de cuatro puertas– y el techo caído tipo cupé, coronado con un deflector ubicado en la parte superior del portón, en contraste con un capó muy alargado, típico en la marca de la doble hélice. Esto, junto con la amplia superficie acristalada de los laterales, desplazada hacia atrás, aporta un toque dinámico. Pincelada que también está presente en un amplio frontal con entradas de aire de grandes dimensiones, faros dobles redondos con tulipas rasgadas hacia atrás y, por primera vez en un BMW, anillos luminosos de led, así como una ancha y alta parrilla ovoide, ligeramente inclinada hacia delante, que preside toda la zona y donde confluyen todas las líneas y pliegues que la rodean y transcurren a lo largo del capó y de los laterales frontales. Claro que el inmenso tamaño del frontal repercute negativamente en la aerodinámica, ligeramente peor que la de un Serie 7. Visto desde un costado, predomina la línea formada por el pliegue a la altura de las manillas de las puertas, típica en los modelos de la firma, que recorre el lateral, de forma descendente, desde los pilotos hasta los faros. La línea inferior, a la altura del umbral de las puertas, nace del canto superior de la entrada frontal del aire y termina en el perfil del faldón posterior. La combinación entre el pliegue superior y la línea inferior consigue reducir ópticamente la altura del coche, todo un acierto que, además, acentúa la forma en cuña de la carrocería.
Y es en la parte trasera donde se encuentra uno de los elementos más originales y prácticos del GT: el maletero. Su portón de dos piezas, el primero en un BMW –similar al del Skoda Superb aunque más completo–, dispone de dos partes. Una inferior, pequeña, situada debajo de la luneta, que se abre como cualquier tapa de una berlina. Y otra más grande, que se hace solidaria con la anterior, para abrir todo el portón, un sistema parecido al de un BMW X5. Dado el tamaño y peso de esta puerta, se agradece que disponga de cierre automático por medio de una tecla. La división del portón en dos partes aporta varias ventajas. Si se abre únicamente la tapa pequeña –por ejemplo para introducir objetos pequeños–, el habitáculo permanece completamente aislado del maletero y del exterior por medio de dos piezas. Una vertical, localizada detrás de los respaldos, y otra horizontal a modo de bandeja. Este sistema permite acceder a la zona de carga sin que cambie la temperatura del habitáculo ni que entre ruido. La pieza horizontal se puede abatir para incrementar el volumen del maletero, siempre que previamente se hayan abatido las plazas traseras. Si se separan estas del panel vertical que aísla el maletero del habitáculo –10 centímetros como máximo–, queda libre un espacio de 150 litros útil para guardar cosas. Espacio que no se añade a los 440 litros de capacidad del maletero porque dicha separación vertical no se adelanta solidariamente con los asientos. Una pena porque los 440 litros del maletero son escasos en un coche tan grande como este.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotografías: Jesús María Izquierdo Febrero 2010
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