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CUATRO, SEIS, OCHO En su nacimiento el primer M3 contaba con una mecánica de cuatro cilindros y dos litros de cilindrada, posteriormente se eligió como propulsor un seis cilindros en línea con bastante más cilindrada, tres litros. Ésta fue la configuración que se ha mantenido más tiempo con multitud de evoluciones de potencia hasta llegar al modelo de la prueba que nos ocupa. La cuarta generación de M3 utiliza por vez primera un impresionante motor V8 de 420 caballos de propulsión trasera, no podía ser de otra forma. El par motor es un impresionante 40,8 mkg a 3.900 revoluciones y en la práctica notamos como el M3 siempre nos responde, incluso cuando para ponerlo a prueba llevamos una o varias marchas engranadas de más. Un bello sonido grave y rotundo resuena cuando pisamos el acelerador a pocas vueltas y a medida que suben las revoluciones el sonido se va convirtiendo en agudo hasta que alcanza las 8.400 revoluciones. El empuje es siempre constante y sin baches, lo que engaña nuestros sentidos y nos hace creer que no acelera demasiado, pero no es así, acelera y mucho. La versión descubierta del M3 acelera de cero a 100 kilómetros hora en 5,1 segundos, medio segundo más lento que la versión Coupé cerrada, y su velocidad está autolimitada a 250 kilómetros por hora aunque en su marcador se lea hasta los 330.
Si hablamos de conducción deportiva extrema el consumo se dispara y supera los 30 litros. Aunque las cifras son elevadas y puedan asustar en realidad no lo son tanto si pensamos que se trata de un cambio automático y sobre todo en el rendimiento que tenemos a cambio, eso sin contar las sensaciones que produce experimentar sus recuperaciones y aceleraciones, esto último no tiene precio. Para exprimir y aprovechar más las cualidades de este motor, BMW utiliza el sistema de distribución variable doble VANOS. Explicaré brevemente en que consiste, la apertura de las válvulas de un motor tienen un momento óptimo en función de las vueltas a las que gira. Con este sistema se varía la apertura de éstas para que sea siempre óptimo el llenado y vaciado de los cilindros en función de las revoluciones. De esta manera se logra mejorar enormemente la capacidad de respuesta del motor, reducir consumos y mejorar las emisiones contaminantes. Además cuenta con una mariposa de uso exclusivo para cada cilindro, con lo que la respuesta a las solicitudes del pie derecho son siempre inmediatas. Como curiosidad, las bujías actúan con su función habitual de detonación pero cuentan con una función añadida de control de fallos de combustión y encendido, cada una se ocupa de su cilindro. No es de extrañar tanto despliegue tecnológico ya que el desarrollo de este motor está inspirado en la competición por los métodos de fabricación y utilización de materiales de bajo peso. De hecho se fabrica en las mismas instalaciones de Landshut donde se realiza también la fundición de los motores de Fórmula 1 del equipo BMW Sauber. Con todo ello el peso total del nuevo V8 es de solo 202 kilos, 15 menos que el anterior seis cilindros y la potencia específica es de 105 caballos por litro de cilindrada, no es la mejor del mercado pero si superior a sus rivales.
Prueba y Redacción: arpem.com Fotografías: Alex Blanco Noviembre 2009
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