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Prueba AUDI Q5 2.0 TDi 170 Cv
Quattro S tronic

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LO DIFÍCIL ES MANTENERSE

Consolidado como el todocamino de categoría Premium
más vendido, el
Q5 tiene en esta versión con
cambio automático S tronic de dos embragues un argumento más para seguir conservando su
hegemonía. El motor turbodiesel de 170 caballos lo mueve con soltura
en el asfalto porque lo de adentrase en el campo es otro asunto.
Habitáculo y maletero: Casi un monovolumen
De arriba para abajo. El primer
Audi todocamino fue el mastodontico
Q7 que en tiempos económicos más favorables supuso un bombazo y un
éxito para la marca. La llegada del
Q5 fue una extrapolación de su
hermano mayor pero con un tamaño mucho más razonable y la marca se
volvió a apuntar otro tanto. Ahora el futuro
Q3 está ya a las
puertas del mercado y completará por abajo la gama del fabricante
alemán.
Mientras eso sucede el
Q5 sigue su trayectoria comercial con muy
buena salud. Las líneas agradables de su carrocería y la
homogeneidad de su planteamiento lo hacen muy adecuado para un
sinfín de conductores/familias. De hecho cuenta con un
habitáculo
espacioso y un extraordinario maletero de 540 litros de capacidad
que para si quisieran muchos monovolúmenes medios. Además
opcionalmente el portón se abre y se cierra eléctricamente y si nos
gastamos el dinero en “extras” podremos equiparlo con
redes,
separadores, argollas de sujeción y un sinfin de cosas útiles.
De las 5 plazas, cuatro son comodísimas como suele ser habitual, y
la quinta sólo es adecuada para un apuro o para un niño muy
sacrificado. Porque la forma del
asiento desaconseja su utilización.
Este puede (otra opción) desplazarse longitudinalmente y de manera
asimétrica 60/40, lo mismo que el plegado, y también se
reclinan los
respaldos, generando una polivalencia que se coloca muy próxima a la
de los útiles monovolúmenes.
Retrovisores gigantes y acabados perfectos
Las
plazas delanteras no le van a la
zaga y son comodísimas.
Hasta el punto que los asientos sujetan el cuerpo a la perfección
incluso con la tapicería de cuero. Postura de conducción,
regulaciones, ergonomía de los mandos etc. bordean la perfección. Y
decimos bordean porque la felicidad nunca es completa y los
espejos
retrovisores exteriores son de un tamaño exagerado. Para mirar hacia
atrás, su función, bien; pero sumados al marco del parabrisas
dificultan muchísimo la visión lateral, particularmente el
izquierdo, en las rotondas y en los cruces. Y no solo es incómodo,
también es peligroso. Para rematarlo, el reborde símil-cromado del
aireador refleja constantemente en el espejo y tampoco es cómodo. Al
margen de esto la terminación, como es habitual en la marca, merece
todo tipo de elogios. No sólo es perfecta en lo que respecta a los
ajustes y emplea a su vez materiales de calidades. También goza de
una decoración que lo hace tan bonito como práctico, al disponer, a
su vez, de muchos sitios para dejar objetos.
Motor pletórico y cambio S tronic
El
Q5 también brilla en el apartado dinámico. Y no
lo tenia fácil, porque la altura (que perjudica la aerodinámica) es
considerable y el peso se va a los 1.770 kilos. En parte es merito
del motor turbodiesel 2.0 litros TDI que no deja de sorprender y que
en esta versión de 170 caballos parece más consistente que nunca.
Ciertamente no es de los más “vivos” por debajo de las 2.000
revoluciones, pero luego se estira tanto que casi parece una
mecánica de gasolina. De hecho declara la potencia máxima a 4.200
r.p.m., 200 vueltas más arriba de lo habitual, y es fácil poder
llevar la aguja del cuentavueltas hasta 5.000 sin aparente
dificultad.
La otra parte del mérito hay que buscarla en la
caja de cambios S tronic de 7 velocidades. Utiliza la cada vez más
difundida tecnología de los dos embragues robotizados donde las
inserciones de las marchas y del funcionamiento de los propios
embragues se realiza de modo automático. Se puede manejar también de
modo manual bien mediante la palanca con movimientos secuenciales, o
con unas prácticas levas (opción de 335 euros) posicionadas detrás
del volante. Respecto a otras realizaciones de la marca nos ha
parecido un poco más lento en las transferencias de las marchas pero
igual de práctico y cómodo. En este uso manual mantiene las
“desobediencias” habituales, como subir de marcha al llegar al tope
de revoluciones o reducir al acelerar a fondo. No obstante el
aumento de confort es notable y los 40 Kg de peso extra que aporta
respecto al cambio manual se difuminan ya que las prestaciones son
casi idénticas.
Las prestaciones se mantienen, el consumo baja.
De hecho declara la misma aceleración de 0 a 100 Km/h en 9,9
segundos, bajando así de la barrera de los 10 segundos que suele
delimitar los coches ágiles de los que percibimos como más torpes. Y
la pérdida, poco representativa en España, de 4 Km/h de velocidad
máxima, de 204 pasa a 200 Km/h, hay que atribuirla más al largo
desarrollo del cambio en 7ª velocidad.
Esto aporta ventajas en el consumo a ritmos sostenidos en
autovía/autopista donde a 120 Km/h el motor gira a solo 1.700
revoluciones, 600 menos que con el cambio manual de 6 marchas. Una
diferencia sustancial que se traduce en una disminución, en
circunstancias reales, de un litro neto. Por ello le bastan entre 7
y 8 litros en una utilización general y sólo en un uso muy exigente,
sea en carreteras de montaña o en ciudad puede pasar de los 10
litros. Curiosamente las cifras oficiales de consumo son favorables
al cambio manual pero nuestra experiencia es a la inversa.
Estabilidad y tracción extraordinarios
No acaban aquí las sorpresas ya que la estabilidad es muy buena y
hasta se puede decir que es muy fácil de manejar. Con semejante
mole, las inercias y las inclinaciones deberían estar a la orden del
día, pero nada de eso sucede. Además en los apoyos gira muy plano y
la amortiguación lo tiene bien sujeto sin que las suspensiones se
perciban como duras o incomodas. A este idílico panorama contribuye
de modo muy significativo la transmisión Quattro permanente a las
cuatro ruedas habitual de la marca. No deja escapar los caballos en
forma de patinamientos ni en condiciones muy extremas, y eso aporta
un grado de eficacia, de aplomo, y de seguridad realmente
extraordinarios. Como a su vez la dirección, aunque algo dura para
las maniobras ciudadanas, es muy precisa y le permite inscribirse
milimétricamente en las curvas, la sensación de control del coche de
la que goza el conductor es notable. Hay que decir que los enormes
neumáticos ponen en esto un importante grano de arena. Y sobre todo
si de las ruedas de serie con llantas de 17 pulgadas (neumáticos
235/65R17) vamos escalando por la lista de opciones hasta las
exageradísimas ruedas de 20 pulgadas (neumáticos 255/45R20).
Unos frenos correctos y dotados de un buen ABS, y un ESP (control
electrónico de estabilidad) eficaz y poco intrusito, terminan por
redondear un apartado, el del comportamiento, realmente ejemplar.
Y en el campo...
El
Q5 es un todocamino y como tal debería permitir adentrarse en
el campo en excursiones no muy complicadas. Sobre el papel la
magnífica tracción Quattro permanente a las cuatro ruedas del
fabricante, el control electrónico de tracción, o el sistema de
descenso de pendientes, deberían colocarlo en un nivel aceptable en
estas lides. Sin embargo los neumáticos son de “asfalto total” sin
apenas canales transversales y el agarre pasa de escaso en la tierra
seca, a casi inexistente en cuanto hay una pequeña capa de barrillo
o simplemente hierba mojada. Y sin ese mínimo agarre la tracción Quattro pasa a ser inoperante. Serán poquísimos los conductores que
estarán dispuestos a ensuciar de barro un
Q5. Pero esos poquísimos
harían bien en equiparse con los neumáticos mixtos opcionales para
no quedarse empantanados a las primeras de cambio. Y ya que hablamos
de neumáticos, mencionar que la rueda de repuesto es de emergencia y
viene deshinchada (y plegada) en el
fondo del maletero
Rivales
Todocaminos de tamaño medio y cinco plazas, como el
Q5, hay
muchos; pero que sean de marca Premium y que tengan un precio y
sofisticación equiparables, sólo dos:
BMW X3 y
Mercedes GLK. El
X3
equivalente (2.0d de 184 CV) supera al
Q5 de la prueba por su
motor,
consumo y prestaciones, mientras que el
GLK (220 CDI de 170 CV)
aporta la mejor calidad de rodadura, por sonoridad y confort de
suspensiones. Sin embargo, y aparte de que ambos son un poco más
caros, el
BMW viene menos equipado de serie y el
Mercedes tiene las
plazas traseras y el maletero más pequeños.
Un escalón por debajo en precio y calidad, aunque todavía con un
coste y refinamiento superiores a la media, están los
Land Rover
Freelander 2,
Volvo XC60 y
Volkswagen Tiguan, que se sitúan a medio
camino entre las propuestas de prestigio y las populares. El
Freelander 2 destaca por su amplitud, confort, acabado y aptitudes
camperas, aunque es el menos dinámico en carretera. El
XC60 combina
con más acierto comodidad y estabilidad, y cuenta a su vez con un
habitáculo muy cuidado, pero gasta más, el cambio automático es
menos eficiente y tiene un precio muy cercano al del
Q5. El
Tiguan
resalta por sus motores, consumos y comportamiento, y aporta también
la relación más favorable entre calidad y precio.
Hay otros muchos modelos de corte más popular como el
Nissan X-Trail
mejor adaptado al uso en el campo, el
Renault Koleos o el
Mazda CX-7.
También el trío
Mitsubishi Outlander,
Citroën C-Crosser y
Peugeot
4007, en realidad el mismo coche con diferente traje; lo mismo que
los dúos
Opel Antara y
Chevrolet Captiva por una parte y el formado
por el
Hyundai Santa Fe y el
Kia Sorento por otra.
Conclusión
Bueno, bonito y... caro. Es el tributo que tiene
que pagar por instalarse en la categoría Premiun, en la elite. Se lo
merece por su calidad general, por sus fenomenales cualidades
dinámicas, por el agrado de uso del que hace gala y por una
practicidad interior que se coloca muy próxima, con la ayuda de las
opciones, a la de muchos monovolúmenes. Como es habitual en esta
categoría la interminable lista de opciones nos permitirá dejarlo de
capricho a costa de aumentar significativamente la factura. Y los
que piensen usarlo en el campo, aunque sea de modo muy ocasional, no
deberían olvidar los neumáticos mixtos que también están disponibles
en la lista de opciones.

A favor
- Comportamiento dinámico (Eficaz, seguro y fácil
de conducir, no da la sensación de ser tan alto y pesado).
- Mecánica estupenda. (Motor brioso y un
cambio S tronic muy diligente que rebaja los consumos).
- Habitáculo (Amplio, cómodo, práctico, bonito y
bien terminado. No se le puede pedir más).
En contra
- Precio (No es barato y las opciones, muy
numerosas, incrementan la factura con facilidad).
- Retrovisores exteriores (Son enormes y dificultan
en exceso la visión hacia la izquierda en los giros y glorietas).
- Poco adaptado al campo (Los bajos están poco protegidos y los
neumáticos de serie son inadecuados).
Prueba y redacción: Luis Villamil
Fotografías: Alex Blanco
Agosto 2011 |