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Imagen actualizada El último rediseño del gigante de Ingolstadt se hizo hace justo un año, cuando se equipó el frontal con una parrilla de nuevo diseño, y unas barras cromadas verticales que contrastan con una pintura negro brillante. El parachoques se pintó en color contrastado negro o gris, en función del de la carrocería, y se incrustó en su parte central un protector de bajos integrado con llamativas nervaduras. Los faros también se cambiaron por unos más agresivos con las luces diurnas compuestas de leds –en los modelos con xenón–, y también en los intermitentes, que forman una línea recta en el borde superior de las entradas de aire. Los laterales permanecen prácticamente inalterados, con la característica y dinámica línea de techo caída de estilo coupé, la estrecha franja acristalada formada por las ventanillas y las superficies de chapa tensamente arqueadas. El toque de distinción viene dado por el nuevo diseño de las molduras protectoras de las puertas. Los cambios en la zaga se centran en la parte inferior del parachoques, pintado en color contrastado; el portón del maletero, que envuelve parcialmente los montantes traseros del techo dibujando un perfil en forma de S, y presenta un nuevo diseño en la zona de la matrícula con unas formas más expresivas. Con el fin de reducir el peso del Q7, el portón se ha fabricado en aluminio, así como el capó del motor y los guardabarros. Los leds de serie en los pilotos traseros proporcionan una imagen luminosa y muy llamativa.
Prueba y Redacción: Arpem.com Fotografía: Jesús María Izquierdo Marzo 2010
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