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Ancho y bajo La atractiva carrocería de 4.711 milímetros está muy estilizada gracias a un techo muy rebajado –1.392 milímetros, 19 milímetros menos que un A5 cupé y 36 menos que el de un A4–, un voladizo delantero muy corto, batalla larga, vías anchas y cuatro puertas sin marco. Si a esto se añaden los efectivos detalles estilísticos típicos de Audi, el resultado es una imagen de un deportivo de gran elegancia y una discreción que no resta para robar miradas. En el frontal predominan las líneas horizontales y la característica parrilla ‘single frame’, enmarcada por una moldura fina de aluminio anodizado que se prolonga hacia el capó en forma de V por medio de dos cantos laterales. Los faros son muy anchos y cuentan con compartimentos aislados. Unos pequeños pilotos antinieblas enmarcados en aluminio completan la dotación de luces. El lateral aporta dinamismo al conjunto gracias también al techo bajo, a los grandes pasos de rueda con neumáticos de 17 pulgadas –ampliables hasta una medida de 20–, a la estrecha franja acristalada enmarcada con un bisel de aluminio, y a un montante trasero que se desliza hacia atrás en forma de onda. En dicho pilar C se integra una tercera ventanilla lateral de pequeño tamaño cuyo vértice apunta hacia arriba, detalle que rinde homenaje al Audi 100 Coupé S de 1969. En la zaga, al igual que lo que ocurre delante, las líneas horizontales son las protagonistas y responsables de subrayar el efecto de anchura. También llama la atención la ruptura aerodinámica que ocurre en el borde del portón del maletero, así como el deportivo tubo de escape con salida doble separada. Los pilotos traseros se dividen en dos piezas y terminan en punta en su parte interior, y la tercera luz de freno –con 24 leds independientes– va integrada por medio de un fino bisel en el borde superior de la luneta trasera. Un detalle típico de la firma de los cuatro aros es la constante relación entre las superficies de chapa y de cristal, que es de un tercio a dos tercios. También los afilados cantos en la chapa, que limitan las superficies arqueadas cóncavas y convexas de trazo tenso y musculoso, formando así el perfil, la línea de cintura, que forma una curva que se desliza por debajo de las ventanillas, mientras que la línea dinámica transcurre por encima de las taloneras. Los retrovisores exteriores con intermitentes en tecnología led aportan su propio toque especial.
Prueba y Redacción: Arpem.com Fotografía: Jesús María Izquierdo Abril 2010 |
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