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Ágil en autovía, efectivo en curvas En cuanto a la conducción de este Audi A3 con motor 1.4 TFSi de 125 caballos y cambio automático STronic de siete velocidades, lo que más sorprende es la facilidad y comodidad de uso en cualquier circunstancia. En ciudad se maneja perfectamente gracias al tamaño contenido de la carrocería, al cambio automático y a una dirección electromecánica de gran suavidad y cuyo ángulo de giro es de 10,7 metros. En autovía la comodidad es máxima, gracias a una suspensión muy bien afinada y que permite ciertas alegrías sin que la carrocería balancee en exceso. En tramos de mal asfalto el coche no pierde la compostura y en el interior no se perciben excesivas vibraciones procedentes de fuera. En curvas muy cerradas el coche tiende a irse un poco de delante y le cuesta algo redondear el giro. No obstante la dirección actúa a la perfección y los controles de estabilidad y de tracción, desconectables pero algo intrusivos (actúan demasiado pronto), ayudan a evitar cualquier susto. El motor turbo de inyección directa de gasolina ofrece una gran fuerza mecánica, desde cualquier marcha, y una capacidad de aceleración excelente teniendo en cuenta la cilindrada tan limitada de la que dispone. He medido 10,2 segundos en alcanzar los 100 kilómetros/hora desde parado, y 17,5 en hacer el 0-400. Las recuperaciones también arrojan buenos registros: pasa de 80 a 120 kilómetros/hora en 7,7 segundos (en cuarta velocidad), 9,9 (en quinta) y 13 (con la sexta engranada). Los consumos de combustible son realmente bajos ya que se puede circular en autovía a ritmo suave y sin mucho tráfico gastando tan sólo 7 litros cada 100 kilómetros, cifra que puede dispararse a los 18 litros si hacemos una conducción al límite. Menos me ha gustado la capacidad de frenado, no porque el sistema de detención del vehículo funcione mal sino porque tiende a bloquear demasiado rápido.
Prueba y Redacción: Arpem.com
Junio 2009
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