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BOMBÓN ITALIANO
Estamos, sin duda, ante uno de los coches más bellos del momento, un compacto de línea personalísima que ofrece un marcado toque de exclusividad y un plus de deportividad al volante, sin olvidarnos de unos niveles de seguridad y sofisticación tecnológica elevados, propios de coches de mayor tamaño. Pero tantísima distinción, sobre todo estilística, tiene su ‘pero’. El Alfa MiTo cuesta algo más que sus competidores –a partir de unos 15.000 euros– dentro del segmento de los compactos, donde tiene que destacar entre otros modelos de ultima generación como son el Ford Fiesta, Mazda 2, Seat Ibiza o Fiat Grande Punto. Precisamente con este último comparte algunos elementos mecánicos aunque ambos modelos, por acabados, prestaciones y estilo, poco tienen que ver. El Alfa MiTo está disponible con motores de gasolina y turbodiésel con potencias que van desde los 78 caballos del gasolina turbo de 1,4 litros hasta los 155 de otro 1.4 turbo movido también con idéntico combustible. En medio de estos se encuentra la interesante versión turbodiésel de 1.600 centímetros cúbicos y 120 caballos de potencia, que se ofrece con una caja de cambios manual de seis velocidades. La oferta de motores se completa, en la actualidad, con un gasolina de 120 caballos y un diésel de 90. En todos, el equipamiento de serie es uno de los más completos de la categoría, donde se incluyen, entre otros, los controles de tracción y estabilidad y siete airbags. Heredero del 8C Competizione El evocador nombre de MiTo es integrador de dos importantes ciudades ya que proviene de unir la primera sílaba de Milán, la localidad italiana del diseño por excelencia y origen de Alfa Romeo, con Torino –Turín en español–, la responsable de la producción industrial. El MiTo es, además, el primer vehículo Alfa nacido tras la puesta en escena del espectacular 8C Competizione, el actual emblema estilístico y tecnológico de la marca, modelo a seguir del que recoge algunos elementos característicos. Ambos comparten, por ejemplo, las afiladas y pequeñas superficies acristaladas de los laterales, carentes de marcos; el ‘trilóbulo’, compuesto por la inmensa toma de aire frontal engalanada con el emblema de la marca y los ‘bigotes’ o aberturas de los paragolpes; y las características formas de faros y pilotos, que mezclan modernidad y tradición deportiva. En el diseño de la carrocería de tres puertas, realizado por el argentino Juan Manuel Díaz, del Centro de Estilo Alfa de Arese (Milán), se mezcla la modernidad con la tradición. Se trata de un compacto de 4,06 metros de largo, 1,44 de alto y 1,72 de ancho –medidas similares a las de un Fiat Grande Punto–, que exhibe unas musculosas formas muy marcadas y visibles tanto en unos laterales de cintura alta y forma de flecha como en la aerodinámica parte frontal y en una contundente trasera. Los faros en forma de gota de agua, encastrados en los paragolpes delanteros, y los pilotos redondos posteriores, de aire deportivo y clásico, iluminados con ‘leds’ son también dos importantes señas de identidad.
Interior muy completo
Desde el puesto de conducción se dispone de una consola central donde se agrupan los mandos del climatizador, radio, navegador, palanca de cambios y selector del sistema Alfa DNA, mientras que en el cuadro de instrumentos se sitúan las dos esferas analógicas de velocidad y revoluciones del motor, conectadas entre sí mediante una pantalla digital. En esta aparecen informaciones básicas, como por ejemplo los avisadores acústicos de límites de velocidad o los datos de hora y fecha, además de todo lo referente al ordenador de a bordo: autonomía, distancia recorrida, consumo medio e instantáneo, velocidad media y tiempo de viaje o duración del recorrido. Asientos de calidad
También me gusta la cantidad de difusores que dispone el sistema de climatización bizona –extra que forma parte de un paquete de opciones denominado Sport–, y todo el aire capaz de dirigir a diferentes zonas deseadas, lo que lo que garantiza un gran confort de marcha cualquiera que sea la climatología. Otro punto a destacar es la calidad de los plásticos que se emplea en el interior, la mayoría de ellos de excelente aspecto y blandos al tacto. El acabado Distinctive de esta versión cuenta con un salpicadero formado por una amplia superficie realizada con un material tipo goma y de diseño cercano a la fibra de carbono. Este agradable material también forma parte del guarnecido de las puertas. Pequeñas carencias
La visibilidad una vez al volante es muy buena hacia delante. El amplio cristal parabrisas y los montantes de escasa anchura tienen la culpa. Hacia los lados el conductor también dispone de una amplia visión, algo que no ocurre al mirar por el espejo retrovisor ya que la luneta trasera es muy pequeña. Por si fuera poco los reposacabezas posteriores restan mucho espacio. Tampoco es óptima la visibilidad lateral trasera por el reducido tamaño de los cristales. Buenas sensaciones
Lo que sí se nota es que el motor responde siempre con suavidad, y que el cambio de marchas se acciona sin complicaciones y con gran precisión, aunque el recorrido de la palanca y el tamaño de esta son algo grandes para un coche de prestaciones deportivas. Los pedales están muy bien diseñados y perfectamente dispuestos para hacer maniobras de ‘punta tacón’. A medida que se va ganando velocidad se percibe el típico sonido ‘racing’ de los motores Alfa, uno de los sellos de la casa que sin embargo nunca llega a molestar. A poco que la marcha va aumentando y llegan las curvas, se nota un progresivo endurecimiento de la dirección. La suspensiones trabajan muy bien a la hora de ofrecer el máximo agarre y comodidad a los ocupantes. Los amortiguadores disponen de muelles roscados que limitan los balanceos en curvas y se nota que hacen un gran trabajo a la hora de aislar el habitáculo de las irregularidades del asfalto. No obstante, si se conduce deprisa en zonas bacheadas hay que estar muy pendiente del volante pues las reacciones del vehículo se hacen un poco violentas. Varios coches en uno
También en este modo, los no desconectables controles de estabilidad VDA y de tracción ASR, de serie en toda la gama, entran en acción más tarde para permitir una conducción menos limitada al conductor. Y los frenos se ven ayudados por la actuación del sistema Electronic Q2, una especie de diferencial autoblocante delantero, que, ante una perdida de tracción, frena la rueda interior y manda par motor a la rueda exterior para conseguir una mayor adherencia. Así, se limita el subviraje o deslizamiento del eje delantero. Precisamente los frenos no son uno de los puntos fuertes del Alfa MiTo, y no porque no hagan bien su trabajo los cuatro discos –autoventilados y 281 milímetros delante, macizos de 251 detrás– si no porque su efectividad se ve limitada tras un gran esfuerzo, por ejemplo al bajar deprisa puertos de montaña de cierto desnivel. Consumos razonables
En cuanto al tercer modo, denominado ‘All weather’, es el que se utiliza sobre superficies deslizantes, por ejemplo ante la presencia de nieve, ya que acentúa el efecto de los controles de estabilidad y tracción y dulcifica la entrega de par motor. En este modo he circulado sobre asfaltos fríos y algo deslizantes y la sensación de seguridad, sin llegar a límites extremos, es elevada. Estabilidad en marcha
Conclusión
Lo destacable -Diseño moderno y deportivo -Interior de gran calidad y diseño -Equipamiento completo -Altas prestaciones -Consumos ajustados Lo mejorable -Exigente sobre mal asfalto -Frenos justos en uso muy intensivo. -Precio algo elevado. -Palanca de cambios grande. -Poca visibilidad trasera.
Prueba y Redacción: arpem.com
Febrero 2009
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