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Varios coches en uno Uno de los ‘gadgets’ más interesantes que cuenta la gama MiTo de serie es el sistema Alfa DNA, un dispositivo electrónico que actúa sobre el motor, los frenos, la dirección, las suspensiones y el cambio, y que permite al conductor modificar electrónicamente el comportamiento del vehículo a su antojo. Por medio de un selector en forma de tecla ubicado a un lado de la palanca de cambios se pueden seleccionar tres modos diferentes: ‘Dynamic’, ‘Normal’ o ‘All Weather’. El primero es el idóneo para practicar una conducción deportiva ya que obliga al motor y a la dirección a actuar de manera muy rápida nada más acariciar el acelerador y tocar el volante. También el turbo entra antes en acción gracias a que se introduce una mayor presión de aire –provoca una especie de efecto ‘overboost’ o sobrepresión–, lo que se traduce en un aumento del par motor y, en definitiva, unas mejores aceleraciones y recuperaciones. También en este modo, los no desconectables controles de estabilidad VDA y de tracción ASR, de serie en toda la gama, entran en acción más tarde para permitir una conducción menos limitada al conductor. Y los frenos se ven ayudados por la actuación del sistema Electronic Q2, una especie de diferencial autoblocante delantero, que, ante una perdida de tracción, frena la rueda interior y manda par motor a la rueda exterior para conseguir una mayor adherencia. Así, se limita el subviraje o deslizamiento del eje delantero. Precisamente los frenos no son uno de los puntos fuertes del Alfa MiTo, y no porque no hagan bien su trabajo los cuatro discos –autoventilados y 281 milímetros delante, macizos de 251 detrás– si no porque su efectividad se ve limitada tras un gran esfuerzo, por ejemplo al bajar deprisa puertos de montaña de cierto desnivel.
Prueba y Redacción: arpem.com Febrero 2009
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