|
|
|
|
 |
Prueba ALFA ROMEO MITO 1.6 JTDm

|

Interior muy completo
Dentro también se percibe
todo un derroche de estilo donde se combinan los detalles deportivos
con elementos de gran modernidad. El
puesto de conducción es muy
amplio y tiene un impecable aspecto, y está muy bien resuelto para
que el conductor se encuentre cómodo en todo momento y con todos los
elementos de control siempre a mano. El acceso tanto a las plazas
delanteras como a las
traseras se hace sin complicaciones, ya que el
hueco que deja libre el
asiento delantero una vez desplazado hacia
delante es bastante amplio. Además, las plazas traseras cuentan con
unos asientos muy bien acabados, y hay detalles dignos de mención
como por ejemplo dos huecos en el suelo para llevar unas latas de
refresco. La altura al techo en esta zona posterior es suficiente
para tallas no superiores a 1,75 metros. El espacio a lo ancho, sin
embargo, no resulta tan holgado.
Desde el puesto de conducción se dispone de una consola central
donde se agrupan los mandos del
climatizador,
radio, navegador,
palanca de cambios y selector del sistema Alfa DNA, mientras que en
el cuadro de instrumentos se sitúan las dos
esferas analógicas de
velocidad y revoluciones del motor, conectadas entre sí mediante una
pantalla digital. En esta aparecen informaciones básicas, como por
ejemplo los avisadores acústicos de límites de velocidad o los datos
de hora y fecha, además de todo lo referente al
ordenador de a
bordo: autonomía, distancia recorrida, consumo medio e instantáneo,
velocidad media y tiempo de viaje o duración del recorrido.
Asientos de calidad
Encontrar una óptima
postura de conducción es sencillo. El deportivo
volante de tres
radios se regula en altura y profundidad con una holgura en cada
sentido de unos cinco centímetros, y los
asientos, con regulación
lumbar, son de gran ayuda pues la banqueta del conductor puede
moverse de arriba abajo mediante una palanca situada en el lado
izquierdo. Por cierto que los asientos sujetan muy bien y los
delanteros cuentan con reposacabezas que mitigan el ‘efecto
latigazo’ característico en algunos golpes violentos, sobre todo
frontales. El tacto del volante es bueno e incita a una conducción
decidida, aunque me resulta un poco grande –37 centímetros de
diámetro– para un coche de talante deportivo. El volante gira dos
vueltas y media entre topes y ofrece un radio de giro entre
bordillos de 11,25 metros, suficiente para finalizar maniobras
complejas en ciudad.
También me gusta la cantidad de difusores que dispone el sistema de
climatización bizona –extra que forma parte de un paquete de
opciones denominado Sport–, y todo el aire capaz de dirigir a
diferentes zonas deseadas, lo que lo que garantiza un gran confort
de marcha cualquiera que sea la climatología. Otro punto a destacar
es la calidad de los plásticos que se emplea en el interior, la
mayoría de ellos de excelente aspecto y blandos al tacto. El acabado
Distinctive de esta versión cuenta con un salpicadero formado por
una amplia superficie realizada con un material tipo goma y de
diseño cercano a la fibra de carbono. Este agradable material
también forma parte del guarnecido de las puertas.
Pequeñas carencias
Dentro del habitáculo no
se perciben crujidos ni ruidos procedentes de malos ajustes, aunque
la tela del techo de la unidad probada no parecía estar bien pegada
en algunas zonas, sobre todo delante, a la altura del espejo
retrovisor. Echo de menos más iluminación interior, sobre todo en
las plazas traseras. En las delanteras hay un plafón con dos
sencillos focos en la parte central del techo y una luz en cada uno
de los espejos de los parasoles, además de un pequeño punto de luz
en el maletero. Por cierto que el maletero cuenta con un hueco
profundo y muy aprovechable, casi sin ángulos, con un suelo
totalmente plano, pero una boca de acceso algo elevada lo que
incomoda la elevación de objetos pesados. Los respaldos de los
asientos traseros son de ayuda a la hora de cargar cosas voluminosas
pues se abaten completamente en dos partes en proporción 60/40.
De vuelta al habitáculo, también compruebo que no existe asidero
alguno donde puedan agarrarse los viajeros. Sí hay en cambio unos
sencillos ganchitos atrás donde colgar alguna percha para llevar por
ejemplo una camisa o una americana, poco más.
La visibilidad una vez al volante es muy buena hacia delante. El
amplio cristal parabrisas y los montantes de escasa anchura tienen
la culpa. Hacia los lados el conductor también dispone de una amplia
visión, algo que no ocurre al mirar por el espejo retrovisor ya que
la luneta trasera es muy pequeña. Por si fuera poco los
reposacabezas posteriores restan mucho espacio. Tampoco es óptima la
visibilidad lateral trasera por el reducido tamaño de los cristales.
Prueba y Redacción:
arpem.com
Febrero 2009
|
|