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Prueba ABARTH GRANDE PUNTO 1.4 155 CV

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UN PUNTO VENENOSO

Olvídate de comprar un
Fiat Grande Punto para prepararlo a tu gusto. Vete al grano y
hazte con un
Abarth, la firma del escorpión revivida recientemente por el
Grupo
Fiat para ofrecer, sobre la base de modelos
Fiat,
un plus de estética y comportamiento deportivos. El
Grande Punto de
Abarth guarda el agresivo veneno de un escorpión: un
motor
turbo de gasolina de nada menos que 155 caballos de potencia. ¿Serás
capaz de domarlo?
Con la reciente puesta en escena de la marca
Abarth por parte del Grupo
Fiat,
se incorpora al mercado la histórica firma italiana, famosa por sus
éxitos y preparaciones deportivas utilizando modelos
Fiat
e incluso
Porsche –sobre base 356–. Creada en 1949 por el austriaco
nacionalizado en Italia, Carlo Abarth, cuyo signo del zodiaco sirvió
de emblema para sus coches, fue comprada en 1971 por el Grupo
Fiat
para cosechar importantes triunfos en el Mundial de Rallies hasta
que cesó su actividad a principios de los años 80. A partir de
entonces la denominación
Abarth se utilizó en versiones especiales de modelos
Fiat,
el último fue el Stilo Abarth. Ahora la situación es distinta ya que
desde finales del año pasado, tras una consulta realizada a un
público joven realizada en una feria de automóviles en la ciudad
italiana de Rimini,
Abarth comparte protagonismo dentro del grupo transalpino, como
marca independiente, junto a
Fiat,
Alfa Romeo,
Lancia y
Maserati. Con sede en la fábrica turinesa de Mirafiori y la red
de concesionarios
Fiat
como escaparate, ofrece dos auténticas bombas en formato pequeño:
los
Abarth 500 y
Grande Punto.
Diseño deportivo
En el
Grande Punto el apartado estético está muy bien conseguido,
gracias a pequeñas pero efectivas intervenciones en la carrocería
–rebajada diez milímetros– y el
interior,
estos idénticos en tamaño que los de su hermano
Fiat.
El carácter deportivo de este
Abarth Grande Punto queda patente a primera vista al apreciar
que las vías han ensanchado seis milímetros y que las atrevidas
llantas
de aleación son de 17 pulgadas con neumáticos en medidas 215/45.
Estas esconden unas pinzas de freno Brembo de doble pistón pintadas
en rojo que muerden unos inmensos discos ventilados –305 milímetros
delante, 264 detrás–, cuyo funcionamiento es perfecto en conducción
deportiva aunque algo bruscos en ciudad por su excesivo mordiente.
El
parachoques delantero es más agresivo que el del
Fiat,
monta tomas de aire para mejorar la refrigeración de la mecánica y
la parrilla es de tipo nido de abeja. El fondo de los faros va
decorado en color negro. Detrás luce una
salida de
escape doble, un difusor bajo el parachoques, y un portón
totalmente alisado y coronado con un pequeño alerón. La parte baja
de la carrocería está parcialmente carenada con plástico de color
negro. Del mismo material y tonalidad cromática es la línea que
recorre los pasos de rueda y los faldones laterales.
Un atractivo panorama, nada estridente pero sugestivo, que se
prolonga de puertas a dentro, donde lo que más llama la atención es
que parte del
salpicadero está acabado en el mismo color de la carrocería –en
este caso en blanco–, detalle verdaderamente original y muy
deportivo, lo mismo que la terminación en símil fibra de carbono de
algunas partes que conforman la
consola
central. La
instrumentación es idéntica a la del
Fiat Grande Punto, aunque cambia algo su decoración ya que la
grafía de los relojes es blanca.
Volante,
pomo del cambio
y palanca del
freno de mano van revestidos en cuero con costuras en hilo rojo,
detalles racing muy bien conjugados con los
asientos, tipo bacquet, equipados con
apoyacabezas integrados, soporte lumbar y dos pétalos laterales
sobredimensionados para un perfecto ajuste del cuerpo. Sólo el del
conductor cuenta con reglaje en altura, pero todos van revestidos en
una especie de terciopelo negro de muy agradable tacto y dureza
correcta. Por el tamaño justo del coche, sorprende el buen espacio
interior disponible tanto delante como detrás, tanto en altura como
a lo ancho. Los 275 litros de
maletero
están dentro de lo previsible.
Interior personalizado
El resto de los materiales utilizados en el
interior
no muestra novedades destacables. Los plásticos son duros pero van
muy bien ajustados y ofrecen un aspecto agradable, aunque los de la
zonas bajas son un punto peores. No obstante no se escuchan ni
crujidos ni vibraciones por mucho que circulemos ligeros por
asfaltos rotos. El aislamiento acústico está lo suficientemente
conseguido como para escuchar sólo la mecánica cuando esta trabaja
en regímenes elevados, momento en el que los oídos aprecian una
conseguida melodía deportiva. Al igual que en el
Fiat Grande Punto, se echa de menos más huecos para llevar
objetos. Los que hay son pocos, algo pequeños y carecen de algún
tipo de guarnecido. La
guantera,
además de disponer de poca capacidad, no cuenta con luz aunque sí
dispone de un
conector USB. No obstante se pueden llevar algunas cosas en las
puertas,
a la altura de la rodilla izquierda del conductor, en el túnel
central y detrás.
La postura de conducción es muy cómoda, gracias a la excelente
combinación de ajustes entre
asiento y un
volante
de muy buen tacto y que cuenta con varias teclas para controlar el
audio, el teléfono y algunos ajustes vía voz. Los
pedales
son deportivos en estética de aluminio. La visibilidad no es muy
buena ya que todos los pilares son algo anchos; no obstante resulta
óptima la vista hacia delante y hacia los lados. La
luneta trasera es muy pequeña, por lo que se obtiene poca
información desde el sencillo y obsoleto espejo retrovisor carente
de sensor antideslumbramiento. Sí se agradece que todo se encuentre
muy a mano y que desde la pantalla multifunción, ubicada en el
centro del
cuadro
de instrumentos, se acceda a numerosos y útiles parámetros
mediante un botón ubicado en la punta de la palanca del
limpiaparabrisas. Entre la información disponible –autonomía,
distancia recorrida, consumos medio e instantáneo, velocidad media y
tiempo de viaje, entre otros– llama la atención el indicador de la
presión de trabajo del turbo, a mi entender algo muy importante en
una mecánica de este tipo para evitar forzar el
motor de
manera innecesaria.
Mecánica pequeña pero potente
De hecho hacía mucho que no veía un coche con una información de
este tipo, quizá desde los tiempos de los Fiat Uno Turbo. Un detalle
muy a la italiana y que pone de manifiesto la singularidad de la
mecánica de este
Abarth. Se trata de un tetracilíndrico –derivado de un bloque
similar que montan los
Fiat Grande Punto y
Alfa Romeo MiTo–, con 1,4 litros de capacidad, alimentado con
gasolina y potenciado hasta los 155 caballos por medio de un
turbocompresor de geometría fija. Aunque el par motor es de 206 Nm a
5.000 vueltas, al accionar el interruptor ‘sport
boost’ colocado en la
consola
central este aumenta hasta 230 Nm a un régimen de 3.000
revoluciones en vez de a 5.000. Un interesante incremento de la
fuerza motriz, muy eficaz por ejemplo para hacer adelantamientos
rápidos o practicar una conducción deportiva, y que lleva emparejado
una mayor dureza de la dirección. La asistencia a las ruedas
directrices es muy buena para moverse sin problemas por ciudad,
mientras que en carretera se cuenta con la suficiente dureza al
volante
como para ir deprisa y seguro en curva. Con este
motor y
una transmisión manual de seis velocidades, ágil y precisa, y de
desarrollos cortos, las prestaciones llegan a ser brillantes, ya que
alcanza los 100 kilómetros/hora desde parado en tan sólo 8,2
segundos y la velocidad máxima se sitúa en los 208 kilómetros/hora.
Lo mejor es la facilidad que muestra el propulsor para alcanzar
regímenes que pueden llegar a ser elevados y su amplio margen de
utilización. En cuanto a los consumos, las cifras contrastadas se
mueven entre los ocho y los 11 litros cada 100 kilómetros, gasto
algo elevado aunque normal en un coche de prestaciones brillantes.
Con semejante poderío mecánico, el bastidor del
Fiat Grande Punto ha tenido que reforzarse convenientemente para
neutralizar el veneno del escorpión. Así, la barra estabilizadora se
ha hecho más ancha, los muelles delanteros ofrecen una rigidez un 20
por ciento mayor y las suspensiones se han rebajado diez milímetros.
Con estos cambios la estabilidad del conjunto mejora notablemente
pero sin que se resienta la comodidad en marcha. La dirección,
siempre ágil, directa y rápida, permite encontrar la trayectoria más
eficaz ayudada por el vivo pero controlable eje trasero, que
colabora a la hora de redondear los giros más cerrados. También se
agradece el equipo de frenos Brembo con discos sobredimensionados,
potentes y dosificables en todo momento. El comportamiento vivo y
eficaz del conjunto
motor y
bastidor tiene un buen aliado en el control de estabilidad, que
permite practicar una conducción límite sin molestas interferencias.
Aunque es una lástima que el ESP no pueda ser desconectado, los
ingenieros italianos han sido prudentes en este sentido teniendo en
cuenta el público joven e inexperto al que va dirigido este
Abarth.
Preparaciones especiales
Claro que para los más quemados,
Abarth retoma la tradición de antaño para ofrecer un poco más de
empuje en forma de kit de potenciación. El denominado ‘esseesse’
permite aumentar en 25 caballos la potencia del coche, por medio de
la sustitución del turbocompresor, el conjunto de embrague, los
inyectores, el filtro y la salida de escape. Este aumento de
caballos viene acompañado de unas mejores cifras de velocidad máxima
–215 kilómetros/hora– y aceleración de 0 a 100 kilómetros/hora, que
se sitúa en 7,5 segundos. Como es lógico, el par motor también se
incrementa hasta los 270 Nm. El kit ‘esseesse’
viene acompañado de unas llantas de aleación de 18 pulgadas pintadas
en color negro o titanio, que van montadas en unos magníficos
neumáticos Pirelli P Zero en medidas 215/40. Los frenos de disco
disponen de unas pastillas de alto rendimiento. Y la suspensión
cuenta con muelles más rígidos y recortados para bajar la carrocería
20 milímetros. La preparación ‘esseesse’
cuesta 4.500 euros y se puede montar en un concesionario oficial
hasta un año después de la compra del vehículo o 20.000 kilómetros.
Más barato es el kit ‘assetto’, 2.500 euros en total, cantidad
inferior pues este carece de la preparación mecánica.
Por si fuera poco, en algunos mercados, excepto de momento en
España, está disponible el Abarth Grande Punto Super Sport, una
preciosa y exclusiva versión, disponible con todos los elementos del
kit ‘esseesse’
y mayor equipamiento, además de una carrocería pintada en gris con
varias zonas decoradas en rojo. El interior dispone de unos asientos
deportivos fabricados por Sabelt y navegador Blue&Me equipado con un
sistema de telemetría desarrollado junto con Magneti Marelli.
En cuanto al equipamiento, este
Abarth Grande Punto ofrece, de estricta serie, seis airbags,
controles de estabilidad y de tracción, dirección asistida
eléctrica,
faros antiniebla, asistente al conductor en pendiente, ordenador
de a bordo, pinzas de freno delanteras Brembo, aire acondicionado,
conexiones Bluetooth y
USB,
volante con
mandos, radio CD compatible con MP3,
kit
reparapinchazos y
llantas de
aleación. Entre los extras disponibles se venden, entre otros,
los controles de presión de neumáticos y de velocidad, climatizador,
sensor de lluvia, techo abatible, kit estético –adhesivos laterales
y retrovisores rojos– y tapizado en piel. Echo de menos que no
puedan montarse los airbags laterales traseros, faros de xenón,
espejos exteriores plegables eléctricamente, luces automáticas y
alarma antirrobo.
Conclusión
Tras conducirlo unos días en todo tipo de terrenos y condiciones he
de afirmar que este
Abarth Grande Punto puede ser idóneo para quien busque un coche
de aspecto impactante, muy válido para moverse en ciudad y que
muestra un deportivo y eficaz comportamiento en carretera. Su chasis
bien afinado, el perfecto funcionamiento de la dirección y el
motor
turbo de 155 caballos de potencia hacen de él un coche muy
apetecible aunque el consumo de combustible puede llegar a ser
elevado. Comparado con sus rivales, es una opción a tener en cuenta
por su buena relación entre precio –18.203 euros– y prestaciones.
Relación a tener en cuenta dada la categoría de sus más directos
competidores:
Alfa Romeo MiTo 1.4 TB 155 CV –19.500 euros–,
Mitsubishi Colt Ralliart 1.5 MIVEC Turbo 150 CV –18.900 euros–,
Opel Corsa 1.6 Turbo GSI 150 CV –17.350 euros–,
Peugeot 207 1.6 THP GT 150 CV –19.200 euros– y
Seat Ibiza SC 1.4 TSi FR DSG 150 CV –19.165 euros–.
Lo destacable
- Comportamiento deportivo.
- Prestaciones brillantes.
- Diseño racing.
- Rendimiento mecánico.
- Frenos excelentes.
- Relación calidad/prestaciones/precio.
Lo mejorable
- Calidad de algunos elementos del interior.
- Consumos algo elevados.
- Algunos equipamientos no disponibles.
- Visibilidad trasera.
- Espejo retrovisor.
Prueba y Redacción:
Arpem.com
Fotos: Jesús María Izquierdo
Enero 2010
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