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Mecánica pequeña pero potente De hecho hacía mucho que no veía un coche con una información de este tipo, quizá desde los tiempos de los Fiat Uno Turbo. Un detalle muy a la italiana y que pone de manifiesto la singularidad de la mecánica de este Abarth. Se trata de un tetracilíndrico –derivado de un bloque similar que montan los Fiat Grande Punto y Alfa Romeo MiTo–, con 1,4 litros de capacidad, alimentado con gasolina y potenciado hasta los 155 caballos por medio de un turbocompresor de geometría fija. Aunque el par motor es de 206 Nm a 5.000 vueltas, al accionar el interruptor ‘sport boost’ colocado en la consola central este aumenta hasta 230 Nm a un régimen de 3.000 revoluciones en vez de a 5.000. Un interesante incremento de la fuerza motriz, muy eficaz por ejemplo para hacer adelantamientos rápidos o practicar una conducción deportiva, y que lleva emparejado una mayor dureza de la dirección. La asistencia a las ruedas directrices es muy buena para moverse sin problemas por ciudad, mientras que en carretera se cuenta con la suficiente dureza al volante como para ir deprisa y seguro en curva. Con este motor y una transmisión manual de seis velocidades, ágil y precisa, y de desarrollos cortos, las prestaciones llegan a ser brillantes, ya que alcanza los 100 kilómetros/hora desde parado en tan sólo 8,2 segundos y la velocidad máxima se sitúa en los 208 kilómetros/hora. Lo mejor es la facilidad que muestra el propulsor para alcanzar regímenes que pueden llegar a ser elevados y su amplio margen de utilización. En cuanto a los consumos, las cifras contrastadas se mueven entre los ocho y los 11 litros cada 100 kilómetros, gasto algo elevado aunque normal en un coche de prestaciones brillantes.
Prueba y Redacción: Arpem.com Fotos: Jesús María Izquierdo Enero 2010
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