80 años del modelo Citroën Traction Avant

Última actualización: 16/05/2014

80 años del modelo Citroën Traction Avant

 

En el inicio de este automóvil estaba el propio André Citroën, que buscaba conseguir un modelo innovador para sobrepasar las ventas del Citroën Rosalie y asegurar el futuro de su empresa. Él fue quien contrató al ingeniero aeronáutico André Lefebvre. También trajo a Citroën al escultor italiano Flaminio Bertoni, que supo aprovechar las innovaciones tecnológicas de este coche para darle un diseño con aerodinámica, elegante e inconfundible. El equipo Lefebvre-Bertoni estaría detrás de otros modelos revolucionarios y míticos en la historia de la marca y del automóvil: el Citroën 2 CV y el Citroën DS.

El proyecto en el que se embarcaron era ambicioso: había que diseñar y lanzar comercialmente un vehículo económico, confortable e innovador. No era para menos. Con el Citroën Traction Avant llegaban a los vehículos de gran serie innovaciones como las ruedas delanteras motrices y directrices, la carrocería autoportante monobloque sin chasis independiente, la suspensión con barras de torsión en ruedas independientes, los frenos hidráulicos… elementos que son habituales en los automóviles que se conducen actualmente pero que suponían una auténtica revolución en los años 30.

La más destacada de estas innovaciones, que ha acabado por dar su nombre a este automóvil es, sin duda, la tracción delantera, en la que se fundamenta toda la estructura motor-caja de cambios. Otra de las grandes ventajas de adoptar la tracción delantera es la supresión del eje de transmisión a las ruedas traseras. 

Longevidad comercial: 23 años de éxito

El Citroën Traction Avant vio la luz en un contexto difícil. El mundo atravesaba un periodo de crisis económica y política y Automóviles Citroën pasaba por un momento crítico. André Citroën apostó a fondo por este nuevo vehículo, al que consideraba la base de la supervivencia y el futuro de la marca que llevaba su nombre. 

La primera versión del Citroën Traction Avant fue el Citroën “7A”, de 32 CV y una velocidad punta de 95 Km/h, que sería sustituido poco después por el “7B”, cuyos 1.530 cm3 de cilindrada y 35 CV le permitían alcanzar la cifra mágica de los 100 Km/h. En junio de 1934, se presenta una nueva versión, para adaptarse a una clientela que buscaba un interior más amplio: el Citroën 11, cuya carrera comercial sobreviviría a la Segunda Guerra Mundial y se prolongaría hasta 1957. 

Para la parte alta de la gama, André Citroën proyectaba un vehículo de gran lujo: el Citroën 22, equipado con un motor V8 de 100 CV y 3 litros de cilindrada y que fue presentado en el Salón del Automóvil de París, en octubre de 1934. Sin embargo, la dirección de Citroën acabó descartando un modelo que tiene status de leyenda entre los coleccionistas ya que, teóricamente, no se conservan ninguno de sus prototipos.

El nuevo presidente de Automóviles Citroën, Pierre Michelin, y su sucesor, Pierre Boulanger, apuestan por un modelo de altas prestaciones para conquistar al público que consideraba al Citroën 11 poco elitista. Frente a una competencia que presentaba vehículos que destacaban en diseño, confort y velocidad pero que suspendían en tecnología (chasis clásico, suspensión de ejes rígidos, frenos mecánicos, tracción trasera…) Citroën lanzaba, en la primavera de 1938, el Citroën 15-Six.

16 de Mayo de 2014
www.arpem.com


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