¡Sébastien Loeb y el Peugeot 208 T16 Pikes Peak se retan con las nubes!

Última actualización: 15/04/2013

¡Sébastien Loeb y el Peugeot 208 T16 Pikes Peak se retan con las nubes!

Siempre al acecho de nuevos desafíos, el nueve veces campeón del mundo de rallies Sébastien Loeb y Peugeot Sport abordan la competición Pikes Peak International Hill Climb, la mayor carrera de montaña del mundo. El campeón francés se lanzará el próximo 30 de junio al asalto de esta cumbre de 4.301 m. Pilotará el Peugeot 208 T16 Pikes Peak minuciosamente puesto a punto por Peugeot Sport. En esta ocasión, el equipo francés protagonizará su gran regreso a Colorado tras sus legendarias victorias de 1988 y 1989.

El anuncio de este ambicioso proyecto hace veinte días ha creado ya expectación. Ahora ha llegado el momento de superar una etapa adicional en esta aventura fuera de lo común. Y el reto no es menor: el descubrimiento del coche que pueda conducir a Sébastien Loeb a una victoria muy disputada. Aunque su estilo exterior se inspira en el modelo de serie, este Peugeot 208 T16 Pikes Peak se ha diseñado exclusivamente para esta carrera, que representa un ejercicio técnico muy específico. 

Para superar este desafío, el Peugeot 208 T16 Pikes Peak no ha sido objeto de ningún condicionante. Se presentará en la clase “Unlimited”, la categoría reina que deja gran libertad a los ingenieros. El gabinete de estudios ha tenido en cuenta, por supuesto, todos los parámetros de esta legendaria carrera americana, la más antigua después de las 500 Millas de Indianápolis, cuyo tortuoso recorrido y extrema altitud constituyen una combinación única.

Peugeot puede, no obstante, apoyarse en una experiencia nada desdeñable. El equipo francés dejó huella en esta «carrera hacia las nubes» cuando su Peugeot 405 T16 obtuvo dos triunfos consecutivos con Ari Vatanen y Robby Unser en 1988 y 1989. La película «Climb dance», que dio perfecto detalle de este ejercicio de funambulismo, tuvo entonces gran impacto en el ánimo de los espectadores y especialmente en el de Sébastien Loeb.

Mientras se distancia del Campeonato del Mundo de Rallies, que ha dominado durante aproximadamente una década, Sébastien Loeb busca nuevos horizontes. Pese a estar satisfecho por su reciente compromiso con GT World Series, no dudó, sin embargo, a la hora de participar en primicia en esta prueba mítica. Por una vez habrá de encadenar las 156 curvas del recorrido sin la ayuda de su navegador habitual. Tendrá que vérselas con un desnivel de 1.500 metros en menos de 20 kilómetros…¡Y no perder fuelle! Con la línea de llegada establecida a 4.301 metros de altitud, el campeón francés ha encontrado claramente un desafío a la medida de su talento.

El Peugeot 208 T16 Pikes Peak se presenta

Agresivo, feroz, racial… El Peugeot 208 T16 Pikes Peak que asumirá el próximo 30 de junio este reto, muestra sus formas y se presenta como arma temible.

Pronto en las manos de Sébastien Loeb, el Peugeot 208 T16 Pikes Peak desvela una silueta muy específica: «Sus proporciones están bastante alejadas de las correspondientes al Peugeot 208 de serie –explica Michael Trouvé, responsable de silueta del Centro de Estilo de Peugeot–, pero esta diferencia descubre un coche bestial. Peugeot Sport nos dio a conocer sus condicionantes técnicos: anchura, altura de caja, posición de las ruedas, posición del motor… e intentamos adaptar a todo ello una ilustración extrema del Peugeot 208». 

Lui y Attila Bocsi han puesto su sello en esta línea única. «Los leones de competición se esculpen y modelan a menudo con una noción de estilo y no se diseñan sólo en función de su paso por el túnel aerodinámico. El Peugeot 208 T16 Pikes Peak se enmarca en esta tradición con la integración de signos de identidad del Peugeot 208, un coche que supone una nueva generación para Peugeot –precisa–. Representa un gran orgullo contribuir a esta aventura, tanto más cuanto que hemos dispuesto de poco tiempo para diseñar el coche, con luz verde en noviembre y fecha de finalización del proyecto en febrero».

Por supuesto, no se ha sacrificado la eficacia aerodinámica en aras del estilo. Ubicado a unos pocos kilómetros de Peugeot Sport, el equipo de estilistas ha seguido de cerca con orgullo las etapas de montaje: «El alerón trasero, que es el del Peugeot 908 ganador en las 24 Horas de Le Mans, y el splitter son dos elementos extremos que deparan al coche toda su bestialidad. ¡Y me fascina también la belleza de las piezas alojadas bajo esta carrocería de carbono!». 

Queda por descubrir lo que este Peugeot 208 T16 Pikes Peak alberga en su interior. Y asimismo su decoración final. Hay que tener aún un poco de paciencia…

Pikes Peak: Una carrera de leyenda

Un auténtico sprint. Eso es lo que provocó, en julio de 1858, el descubrimiento de un filón de oro en pleno Colorado. De golpe, más de cien mil aventureros en busca de fortuna se abalanzaron en dirección a la montaña de Pikes Peak, convertida en símbolo de sus sueños más irrefrenables. Al cabo de numerosas desilusiones, este pico de las Rocosas encontró la calma propia de un parque nacional protegido. Finalmente casi una vez al año, Pikes Peak experimenta de nuevo una agitación digna de la Fiebre del Oro. 

Tras la creación en 1916 de un camino que conduce a la cima, se inició una nueva carrera de aventureros caracterizada por una búsqueda desenfrenada. De la gloria en esta ocasión. Son más de ciento cincuenta los que participan al volante de vehículos a veces irrepetibles para culminar Pikes Peak International Hill Climb, la carrera americana más antigua después de las 500 Millas de Indianápolis. Bautizada como «la carrera hacia las nubes», su principio es sencillo: recorrer por turnos la carretera serpenteante a lo largo de la montaña y darse cita lo más rápidamente posible en la cumbre situada a 4.301 metros de altitud.  Todo un reto de 20 kilómetros que sitúa a los pilotos ante su destino. 

Al darse la salida a 2.800 m de altura, los participantes deben afrontar un desnivel de 1.400 m que implica una disminución de oxígeno muy considerable. Un desafío para los motores –que pueden perder hasta el 30% de potencia- y también para los pilotos, que deben esforzarse en condiciones de respiración extremas. Y no es cuestión de desestabilizarse cuando hay que abordar 156 curvas al borde de precipicios. Destreza extrema y minuciosa preparación no pueden faltar, y también cierta dosis de inconsciencia y suerte.

Desde hace unos años, el camino de tierra cede progresivamente terreno al asfalto. La edición de 2012 fue la primera en presentar un recorrido completamente asfaltado. Sin sorpresas, el récord de la prueba fue batido por Rhys Millen (con Hyundai Genesis Coupé) con un registro de 9’46’’164, es decir dos veces más rápido que la primera ascensión en 1916.

Entre coches, motos, side-cars y camiones, son más de 20 categorías las admitidas en la línea de salida, siendo la más frecuente la clase “Unlimited”, que acogerá al Peugeot 208 T 16 Pikes Peak de Sébastien Loeb. Varias sesiones de prueba permiten a los participantes conocer el recorrido, sección por sección. La única vez que pueden hacerlo íntegramente,  de un tirón, es… ¡el día de la carrera!

15 de Abril de 2013
Gregorio Patiño Barahona


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