La ruta de los exploradores olvidados alcanza a
Pedro Páez

¿Te ha gustado?

Miquel Silvestre y Alicia Sornosa han logrado su objetivo en
África: remontar el Nilo Azul hasta sus fuentes en Etiopía,
recorrer el Lago Tana y las cataratas Tisisat, y encontrar el
remoto lugar de enterramiento del jesuita madrileño Pedro Páez,
primer europeo que las visitara en 1618.
Pedro Páez: explorador en Etiopía
Páez, nacido en Olmeda de las Cebollas (hoy de las Fuentes) en
1564, llegó a Etiopía en 1604 no sin dificultades. Enviado desde la
misión portuguesa de Goa junto a otro sacerdote, su barco fue
abordado por piratas. Obligado a recorrer a pie el inmenso desierto
de Yemen donde pasó cautivo seis años antes de ser rescatado.
Un mito del medioevo era el reino africano del Preste Juan,
próspero territorio más allá del Sahara donde gobernaría un príncipe
cristiano. Los exploradores hasta el XVI persiguieron un sueño que
los avances geográficos desvanecían. Hasta que el lusitano Bartolomé
Díaz dobló el Cabo de las Tormentas y abrió la ruta africana hacia
las Indias Orientales.
Cuando los portugueses exploraron la costa este toparon con una
nación cristiana rodeada de musulmanes: Etiopía. El cristianismo
había llegado en el siglo IV gracias a misioneros sirios. Para los
etíopes, los portugueses eran un gran aliado contra el Islam, pero
estos prestaron ayuda a cambio de admitir a los jesuitas. En ese
contexto político entró Páez en el país.
Hombre con don de gentes y políglota, se hizo amigo y consejero
del emperador Susinios, quien le brindaría la oportunidad de visitar
las fuentes del Nilo Azul en las montañas Sahala al sur del Lago
Tana, en la ruta principal a Addis Abeba. Suceso que se produciría
el 21 de abril de 1618.
“Confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver
antiguamente el Rey Ciro y su hijo Cambises, el Gran Alejandro y el
famoso Julio César.”, escribiría en su libro “Historia de Etiopía”.
Gorgora: tumba de Páez
El camino se torna grava durante cincuenta kilómetros para llegar
a la aldea Gorgora, a orillas del Lago Tana. Aquí Páez diseñó un
palacio-catedral para Susinios, al que convirtió al catolicismo. En
su última visita a la localidad cayó enfermo. El 25 de mayo de 1622
murió. Lo enterraron en su catedral.
Imposible llegar en coche 4x4. El camino de piedras es apto solo
para cabras y vacas. A unos quince kilómetros de la pista se erige
una montaña sobre la pequeña península. Sobre ella, el esqueleto del
palacio y los restos de un torreón. Alrededor yacen esparcidas las
piedras que forjaron los muros de la iglesia. Los labriegos las usan
para construir sus casas.
Nada recuerda al jesuita madrileño. El inglés Speke tiene una
placa en el Lago Victoria de Uganda como descubridor de las fuentes
del Nilo Blanco. Páez un agujero negro en un lugar remoto. Cuán
diferentes son las naciones en el trato dispensado a sus mejores
hijos.
23 de Noviembre de
2011
Gregorio Patiño
Barahona |